“Soberana 02”, la vacuna cubana que espera el Gobierno

Requiere dos dosis y un posible refuerzo. No necesita almacenarse en congeladores. Es de proteína recombinante, como la de Novavax.

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Soberana 02 es el nombre de una de las cinco vacunas desarrolladas por científicos en Cuba que entró a la fase final de pruebas este mes. Inyectable, se prevén dos dosis de aplicación, con intervalos de dos semanas entre cada una, además de un posible refuerzo. Y aporta una novedad en la materia: no necesitará de congeladores para su mantenimiento.

 Este miércoles, la primera dosis de la vacuna completó su ensayo en Fase III, según confirmaron directivos y científicos involucrados en el proyecto.

En ese estudio se aplicó Soberana 02 primero a 44 mil ciudadanos como prueba experimental y se extendió a 150 mil trabajadores de salud de La Habana, en una “intervención” para obtener más datos del comportamiento del antígeno, aún cuando no está totalmente certificada.

El avance captó la atención de la ministra de Salud argentina, Carla Vizzotti, que se reunió con el embajador cubano en el país para explorar la posibilidad de una posible compra futura.

Soberana 02 es un desarrollo de proteína recombinante, la misma técnica utilizada por la empresa de biotecnología estadounidense Novavax en su inyectable.

Sus dosis conjugan el antígeno con una molécula portadora que, según los expertos cubanos, refuerza su eficacia y estabilidad.

Explican que la proteína genera una reacción inmune ante el virus mediante la incorporación de una toxina, en el caso de Soberana 02, la del tétanos. Ese método previene el ingreso del covid a las células.

En las pruebas de fases previas, los especialistas notaron mejores resultados al aplicar Soberana 02, con su versión previa, la 01, como una tercera dosis o refuerzo.

La técnica recombinante caracteriza también a los otros cuatro proyectos que se investigan en la isla: las vacunas Soberana 01, Mambisa, Abdala .también en fase avanzada- y Soberana Plus.

A diferencia de otros desarrollos como los de Moderna, Pfizer o incluso la vacuna rusa Sputnik V, el caso de Soberana 02 no necesita almacenarse en congeladores.

Esa novedad podría ser un atractivo posterior para los países más pobres del mundo, a los que los costos y la carencia de equipos para mantener importantes cantidades de dosis congeladas a muy bajas temperaturas les produce complicaciones logísticas y altos costos.

Si el desarrollo de Soberana 02 tiene el éxito que sus desarrolladores prevén, podría poner a la isla en el camino de inmunizar a toda su población, como planean, en mayo. E incluso de iniciar exportaciones al extranjero a finales de año.

Los resultados completos de la etapa final del desarrollo se estiman disponibles para su publicación en junio.

Una enfermera aplica una dosis  Soberana 02 a un hombre, en un centro de salud en el barrio de El Vedado, en La Habana, capital de Cuba. Foto Xinhua/Joaquín Hernández

Una enfermera aplica una dosis Soberana 02 a un hombre, en un centro de salud en el barrio de El Vedado, en La Habana, capital de Cuba. Foto Xinhua/Joaquín Hernández.

“Nuestro país se está ahorrando y se podrá ahorrar muchos millones de dólares a partir de todos estos resultados de soberanía que hemos logrado”, se entusiasmó el director de la empresa estatal Biocubafarma, Eduardo Martínez, a cargo del proyecto.

“Debido al bloqueo (las sanciones de Estados Unidos contra Cuba) que todos conocen y a la situación que estamos en el país, nos hubiera sido muy difícil tener los resultados que estamos teniendo en el combate a la pandemia si no hubiéramos contado con esta industria que se ha creado más allá de 35 años”, agregó Martínez.

Desde la estatal Biocubafarma, indicaron que ya culminó la inmunización con la primera dosis del estudio de Fase III de la vacuna Soberana 02, la más avanzada entre las que desarrolla la isla.

Cuba tiene un historial científico relevante en el desarrollo de vacunas. A fines de los ’80, el país descubrió y produjo un inyectable propio contra la meningitis B.

El nombre Soberana surgió desde y para el régimen cubano, que hace bandera de la ciencia estatal.

Otras pruebas, otros contextos
La directora nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública, Ileana Morales, afirmó en la televisión estatal que para mayo habrán recibido la vacuna experimental 1,7 millones de personas mayores de 19 años en la capital, que cuenta con 2,2 millones de habitantes.

La otra vacuna avanzada es la Abdala que se está probando en su Fase III en la oriental ciudad de Santiago de Cuba. También podría lograr resultados finales en junio.

Mambisa, Soberana 01 y Soberana Plus, son los otros antígenos en desarrollo pero que se encuentran en etapas todavía anteriores.

A diferencia de otras vacunas lanzadas al mercado, ninguno de los desarrollos cubanos necesitaría ser almacenado en condiciones de frío extremo.

Soberana 01 tomó la toxina del menigococo B en lugar del tétanos de la 02, para el proceso de inmunización. Soberana Plus (o +) es una reformulación de esta versión, que pretende ser destinada a convalecientes de la enfermedad.

El coronavirus posee en su superficie unas puntas (proteínas virales) para entrar en contacto con las células e infectarlas. Estas proteínas pueden ser reproducidas y presentadas después al sistema inmunitario para hacerle reaccionar.

Si alguna de las vacunas resulta segura y eficaz, el Gobierno cubano obtendría también un logro político -y una oportunidad de rescatar a la nación de la ruina económica-. Para un país que durante décadas ha promocionado su sofisticado sistema de salud como prueba de los beneficios del socialismo, la vacuna también ofrecerá una oportunidad única de relaciones públicas.

La vacunas se llaman Soberanas, en un guiño al orgullo que siente la isla por su autonomía, pese a hostilidad por parte de su vecino al norte. Cuba ya sueña con la idea de atraer a los turistas a sus costas con la irresistible mezcla de sol, arena y una dosis de su vacuna.

Vicente Vérez, uno de los científicos que lidera el equipo que desarrolló la vacuna, ha dicho que la isla podría ofrecer vacunas a todos los extranjeros que viajen allí.

“No es solo medicina y humanitarismo; hay un gran beneficio económico si consiguen controlar el virus”, dijo Richard Feinberg, experto en Cuba en la Universidad de California, en San Diego. “Le daría un impulso a la reputación del sector biotecnológico farmacéutico cubano, que les permitirá comercializar otros productos médicos”.

Los científicos cubanos dicen que el Gobierno probablemente regalará algunas dosis a los países pobres, acorde con su larga práctica de fortalecer las relaciones internacionales con donaciones de medicamentos y misiones de médicos para asistir en crisis de salud pública en el extranjero.

Cuba comenzó a invertir dinero en biotecnología en los años ’80, como parte de la campaña de Fidel Castro por hacer que la nación fuera autosuficiente ante el embargo estadounidense que dificultaba obtener medicamentos producidos en el extranjero.

El plan de abrir la vacunación a los turistas parece, para algunos, una táctica para atraer a visitantes, y con ellos las divisas que la isla necesita desesperadamente. La combinación de la pandemia y las sanciones ha creado la peor crisis económica que ha vivido la isla desde la caída de la Unión Soviética en la década de 1990, dicen los expertos.

Sin embargo, los científicos cubanos insisten en que el objetivo es difundir la salud. Cualquier ganancia, dicen, es simplemente un efecto secundario. (Imagen principal: La vacuna Soberana 02 de Cuba está en fase III de investigación. Foto Reuters // Fuente AP, The New York Times, BBC y Clarín)

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