Un kilo dejará de ser un kilo.

Eso, desde el año que viene, pero nadie notará la diferencia.

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El cambio es técnico y no modificará la medida de peso actual, pero tendrá una mejora considerable para la ciencia. La historia.

El kilo original data de 1875. Ahora, en un siglo, perdió 50 microgramos.

El kilo, la medida de peso tal y como la conocemos hoy, podría tener los días contados. El Comité Internacional de Pesos y Medidas se reúne la semana que viene para definir esta medida, que nació en 1875. La decisión se toma después que expertos hayan demostrado que el kilogramo tal como lo aplicamos en la actualidad es “decenas de microgramos” más pesado que cuando se estableció el primer estándar.

La primera vez que se definió el kilogramo como tal fue en 1875 en París. Un trozo de metal en forma de cilindro de la capital francesa sirvió para definir ese estándar cuyo nombre se bautizó como prototipo internacional de kilogramo o IPK en 1899. Hace cinco años, expertos de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) aseguraron haber demostrado que el kilogramo de la actualidad era decenas de microgramos más pesado que el de 1875.

El cambio es más técnico y no tendrá ningún impacto en el día a día, en la vida real. Ya que se trata de un peso insignificante mayor, no modificará en nada las actividades cotidianas. Pero resultará una mejora considerable para la ciencia. Allí las diferencias inapreciables pueden tener importancia.

Del prototipo inicial se hicieron casi medio centenar de réplicas. Pero los duplicados y la acumulación de contaminantes en la superficie, entre otros, generaron un aumento de peso unos 50 microgramos, una cifra que, aunque pequeña, es un problema desde el punto de vista científico. Por ello, los expertos dejarán de usar como medida el cilindro centenario y proponen que la nueva unidad se mida con la Balanza Kibble, que usa electromagnetismos en lugar de pesos.

Se espera que de la reunión del Comité decida el 16 de noviembre jubilar el cilindro de 1875 y que la medición se haga a partir de una medida que se definirá en términos de electricidad.

Está previsto que el Comité, formado por representantes de 57 países, también apruebe la revisión de otras unidades básicas como el amperio (la unidad de corriente eléctrica), el mol (la unidad de la cantidad de materia) y el kelvin (una unidad de temperatura). Los cambios, que no se notarán en nuestra vida cotidiana pero que servirán para hacer mucho más precisos los estudios científicos, entrarán en vigor a partir de abril de 2019.

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