Unasur en ruinas: el abandono de una faraónica sede.

Un edificio de 43 millones de dólares que hoy es una construcción fantasma.

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El enorme monumento, que solía rebosar de traductores y cócteles, hoy parece una construcción fantasma.

Es un edificio que desafía a la gravedad y que se corresponde con las ambiciones ostentosas de lo que se suponía era un símbolo de la unidad sudamericana.

Ubicado en un paisaje lunar árido en la línea del Ecuador, posee dos alas de vidrio voladizas que se elevan dramáticamente por encima de un estanque reflector, que simbolizan la libertad y la transparencia y que tienen la apariencia de haber sido sacadas de una película de ciencia ficción.

Excepto por toda su grandeza arquitectónica, la sede de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) en las afueras de la capital de Ecuador, parece tan moribunda como el propio grupo. Lo que fuera un centro diplomático con aspiraciones, que rebosaba de traductores oficiales y cócteles para las visitas de mandatarios, hoy se parece más a un edificio fantasma, con apenas la mitad del personal con el que contaba cuando fue inaugurado con bombos y platillos en 2014.

El principal arquitecto del grupo, el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, está en la cárcel por cargos de corrupción, mientras que el otro gran impulsor, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, está muerto.

Mientras tanto, un giro hacia la derecha en la política, dejó a la región más polarizada de lo que estuvo en décadas, amortiguando el entusiasmo por el himno antiimperialista del grupo: “Soy del Sur”.

“Unasur fue una buena idea, aunque finalmente no dio resultados concretos”, dijo Michael Shifter, presidente del think-tank Inter-American Dialogue, con sede en Washington.

Un monumento al derroche, dicen los críticos. / AP.

En abril, la mitad de los 12 estados miembro de Unasur, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, dejaron de pagar sus cuotas y suspendieron su membresía. Luego, en agosto, el recientemente elegido presidente colombiano Iván Duque renunció al tratado completamente, allanando el camino para el retiro de su país en febrero.

El resultado es un déficit de 20 millones de dólares que ha llevado a recortes del presupuesto de manera generalizada. Al ritmo actual, el grupo, que ha estado sin secretario general durante dos años, quemará todas sus reservas de efectivo para abril. Es aproximadamente la misma época en la cual, en Brasil, su presidente entrante, Jair Bolsonaro, quien criticó a Unasur, se hará cargo de la presidencia rotativa del grupo.

Fotografía del 28 de noviembre de 2014 de la sede de la Unasur en Quito./ EFE

Para los críticos que consideran a Unasur como algo un poquito más que un monumento al derroche para el abuso de los de izquierda durante el boom de las commodities en la década pasada, su sede constituye un blanco conveniente.

Diseñado por el arquitecto ecuatoriano Diego Guayasamin, el edificio de 43 millones de dólares fue construido y donado al grupo por el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa, protegido de Chávez.

El edificio galardonado, 75 por ciento del cual es subterráneo,está equipado con un salón de sesiones de última generación, una colección de arte impresionante y salones que llevan el nombre de íconos de la izquierda, como el poeta chileno Pablo Neruda y el novelista ganador del premio, Gabriel García Márquez. Al igual que en los edificios públicos de la Venezuela gobernada por los socialistas, la firma en rojo brillante y citas feroces de Chávez dominan los pasillos.

El interior de la sede de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Quito (Ecuador)./ EFE.

“Es absurdo que un edificio que costó varias decenas de millones de dólares no tenga uso”, dijo el presidente ecuatoriano Lenin Moreno, en julio, mientras anunciaba que demandaría (ilegalmente, así resultó ser), que Unasur devolviera el edificio para que pudiera ser redestinado a una universidad indígena.

Pero para los críticos, quizás el peor engendro es la enorme estatua de bronce en la entrada, de un Néstor Kirchner dando un paso agigantado, el primer secretario general del bloque. Desde su muerte, en 2010, el ex presidente argentino ha visto su legado embarrado por acusaciones de corrupción. Los simpatizantes de Moreno lideran una campaña para sacar la estatua.

La estatua de Néstor Kirchner, a los pies del gigantesco edificio. /AP.

Unasur fue creado en 2008 para dar vida al sueño de dos siglos atrás, del héroe de la independencia, Simón Bolívar, de una “patria” sudamericana gigante y sin fronteras, para impedir los proyectos de EE.UU. y europeos en el continente.

Mientras que los planes ambiciosos de crear una moneda común fracasaron, otras propuestas como la creación de una visa de trabajo común para la Unasur, que ayudó a las naciones a absorber las cantidades de venezolanos que huyen de su país devastado por la crisis, tuvieron más éxito.

El edificio de la sede de Unasur./ AFP

Las decisiones requirieron el consenso de todos los miembros, que fue fácil, cuando la denominada “marea rosa” de líderes de izquierda arrasaba en la región, la desconfianza hacia EE.UU. crecía y los gobiernos tenían grandes flujos de dinero.

Pero al identificarse tanto con la izquierda y focalizarse en los EE.UU., inevitablemente perdió respaldo cuando la marea política cambió, dijo Shifter.

Dijo que el golpe de gracia fue el fracaso de la Unasur para manejar efectivamente la crisis de Venezuela.

Durante 2015 y 2016, el entonces Secretario General de Unasur, Ernesto Samper, viajó frecuentemente a Caracas acompañado de representantes del Vaticano para promover conversaciones entre el gobierno y la oposición, mientras las tensiones en las calles aumentaban.

Uno de los salones en la sede de la Unión de Naciones Suramericanas./ EFE.

Cuando esas conversaciones colapsaron, muchos culparon a Samper, ex presidente colombiano, por no hacer más para obtener concesiones del gobierno.

Samper, en una entrevista, reconoció que para que Unasur sobreviva, necesita adoptar una agenda menos progresista, aunque argumentó que desmantelarlo sería un error enorme.

Afirmó que existe una necesidad esencial para la región de hablar con una voz común, mientras la administración Trump amenaza con acciones militares contra Venezuela, estigmatiza a los inmigrantes latinos que intentan ingresar a EE.UU. y se retira de los esfuerzos internacionales para combatir el cambio climático.

“Lo triste”, dijo, “es que al mismo tiempo, la región necesita unidad desesperadamente; estamos más fragmentados que nunca”. (Por Joshua Goodman, Associated Press // Foto: El edificio de la UNASUR, al borde del abandono en Ecuador./ AP )

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