Avanzan con el impeachment contra Trump.

El presidente de los Estados Unidos denuncia una cacería de brujas

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La Cámara de Representantes votó seguir con la etapa de interrogatorios en una votación dividida, con todos los republicanos en contra.

El juicio político contra Donald Trump progresa de forma acelerada: en una votación dividida, la Cámara de Representantes aprobó este jueves una resolución que formaliza el proceso para abrir el impeachment contra el jefe de la Casa Blanca.

“El presidente Donald Trump traicionó su juramento, y nosotros estamos defendiendo la Constitución de Estados Unidos”, afirmó la jefa de la Camara de Diputados, Nancy Pelosi, antes de la votación que abre la segunda fase de investigación sobre juicio político.

La disposición, aprobada por 232 votos a favor y 196 en contra (todos los republicanos), establece los procedimientos a seguir y que los testimonios ahora pueden ser públicos y no emitidos solo a puertas cerradas como hasta ahora. Además, busca impedir que el gobierno de Trump pueda retener documentos, bloquear el testimonio de los testigos y obstruir la investigación de la cámara.

El presidente argumentaba que, como el proceso no estaba oficialmente lanzado, sus funcionarios no debían presentarse. Ahora despejarán este paso.

“La mayor caza de brujas de la historia de Estados Unidos”, tuiteó el presidente inmediatamente después de la votación. El líder de la minoría republicana en la cámara baja, Kevin McCarthy, llamó al proceso como “un intento de borrar la última elección” y “un intento de influenciar también las próximas”.

Por varias semanas, los demócratas se habían resistido a tomar esta medida, porque temían que podría convertir a Trump en una víctima y, además, porque en varios estados (sobre todo el en el interior del país) detestan ver a los legisladores ocupados en un proceso de destitución que no tendrá demasiadas posibilidades de éxito en vez de preocuparse por legislar sobre cuestiones más importantes para los ciudadanos como la salud o el empleo.

Este análisis es clave cuando el año que viene hay elecciones presidenciales y Trump busca la reelección. La votación de este jueves acelera el proceso y los testigos podrían desfilar ante la televisión antes de la Navidad.

Los demócratas tampoco quieren extenderse más allá para, en el año electoral, poder enfocarse en los temas que le importan a la gente.

El Congreso es una de las instituciones más impopulares de los Estados Unidos.

Pero cada vez hay más testimonios que involucran al presidente en el “Ucraniagate”, una trama corrupta de usar recursos del estado ante un mandatario extranjero para que lo beneficie en la campaña electoral.

La presentación el martes del teniente coronel Alexander Vindman, asesor sobre Ucrania del Consejo de Seguridad Nacional, ante el comité que lleva adelante la investigación, tuvo un enorme impacto: un militar condecorado con el “corazón púrpura” de héroe de guerra declaró que estuvo presente en la famosa conversación telefónica entre Trump y el presidente ucraniano Volodimyr Zelensky en julio de este año y escuchó al estadounidense presionar a su colega.

En esta llamada, Trump le había pedido un “favor” al ucraniano: que investigara al hijo del precandidato demócrata Joe Biden por sus supuestos negocios turbios en Ucrania. A cambio, Trump dejó entrever que liberaría una partida de ayuda militar a ese país que había bloqueado poco antes en el Congreso.

El presidente podría ser juzgado por abuso de poder y obstrucción de justicia. Si bien el caso avanza con la medida de este jueves, la posibilidad de la destitución del presidente por ahora aparece lejana. La cámara baja debería aprobar el juicio (hay mayoría demócrata, podrían conseguir luz verde), pero quedaría enterrado en la cámara juzgadora, el Senado, donde los republicanos tienen mayoría y los demócratas no alcanzarían los dos tercios necesarios. (Por Paula Lugones, Washington, corresponsal, para Clarín)

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