Coronavirus: ¿Por qué Italia?

La "masacre de viejos".

418
Compartir

¿Por qué es el país más contaminado de Europa?

La respuesta parece un misterio. No hay ningún dato que justifique el dramático primero puesto. Jamás se halló al paciente cero.

¿Como se explica que Italia sea el país más contaminado por el coronavirus en Europa, que en pocos días más llegará a diez mil contagiados y a mil muertos por la rápida velocidad de expansión de la epidemia? La respuesta es muy difícil porque no hay ningún dato característico que justifique este primado, pese a que los científicos han elaborado planos y curvas de todo tipo para trazar la evolución de la peste que viene de China.

La primera incógnita es el escenario del brote. Italia tiene un norte próspero con un nivel de vida que se compara con Alemania. Y un sur con todos los males del subdesarrollo. Sin embargo repentinamente la epidemia estalló en el corazón productivo italiano, donde se encuentra la gran metrópoli que muchos consideran la capital moral del país: Milán, capital de Lombardía, la región más grande y rica de la itálica península, con los más altos niveles culturales y económicos, el mejor sistema sanitario.

Hipótesis
Son las hipótesis contingentes las que brindan explicaciones de lo que está ocurriendo. La primera es que el coronavirus había llegado en enero, no se sabe cómo al sur de Lombardía, en la provincia de Lodi y nadie lo detectó. No se conoce hasta hoy el llamado Paciente Cero que los estudiosos consideran esencial para seguir el origen y desarrollo de una epidemia.

Se conoce, eso sí, al Paciente Uno, conocido solo por su nombre: Matti. Es un manager de la compañía Unilever, de 38 años, deportista, casado con una “ragazza” que está por tener su primer hijo y que también ha sido contagiada.

Matti es hoy una buena noticia porque tras estar al borde de la muerte desde comienzos de febrero, este fin de semana comenzó a respirar autónomamente y salió del sector de cuidados intensivos.

Matti se sintió enfermo y fue al hospital de Codogno, que visitó dos días contagiando a todos los que visitaban el sector de Primeros Auxilios, hasta que le decretaron una pulmonía. Después sospecharon algo más y descubrieron que era portador del coronavirus. Pero era tarde: el hospital de Codogno, provincia de Lodi, sur de Lombardía, se había convertido en una bomba.

El hospital de Codogno, al sudeste de Milán. / AFP
Desde allí partió la contaminación a la carrera. El 21 de febrero se registraron tres casos. A partir de entonces la epidemia se desparramó por la región, pero también alcanzó la frontera sur con la Emilia Romana y al Este la región del Véneto. Ambas se convirtieron en los focos secundarios de la emisión del contagio hasta hoy.

Un sistema muy bueno de hospitales sustenta el Sistema Sanitario Nacional, que en las regiones del norte alcanza buenos niveles de eficacia. Pero la embestida de la epidemia ha hecho trastabillar la sanidad pública italiana y obligado a la sanidad privada a ofrecer su colaboración.

El secreto es que en los últimos diez años el castigo sufrido por el Sistema Sanitario Nacional, supera los 37 mil millones de euros, sustraídos por reiterados anuncios de ahorros de los gobiernos que se sucedieron. En el mismo lapso se han perdido 42.800 operadores de todos los niveles y el nivel de camas ha bajado de 3,9 al 3,2, contra una media europea que bajó en la misma década de 5,7 a 5.

La pestilencia encontró en parte cancha libre en esta pérdida de recursos del Sistema Sanitario, que en los últimos días comienza a colapsar ante el aumento vertiginoso de los enfermos hospitalizados y la escasez de camas en el crítico sector de cuidados intensivos.

En el norte productivo italiano, con su capital Milán, hay mucho movimiento de gente. Y eso no ayuda./ AFP
El ¿porqué? a nivel nacional se re-propone para preguntarse que pasará ahora, cuando el gobierno ha debido este fin de semana declarar a Italia un único espacio que contiene 60 millones de habitantes en cuarentena.

Una de las hipótesis que analizaron la rápida expansión de la epidemia en la Lombardía y el norte italiano, sostiene que la clave de la lucha contra el coronavirus, el aislamiento social para lograr contener el contagio de un virus que no se puede curar, no ha funcionado bien porque hay mucho movimiento de gente. El norte productivo y rico es movedizo y sirve de caldo de cultivo al contagio.

Detener a los italianos es el único remedio que el gobierno del premier Giusseppe Conte encuentra frente al peligro de nuevos brotes desastrosos de la epidemia. “Yo me quedo en casa” es el lema de la cuarentena nacional. De Milán, el miedo mayor viaja ahora a Roma. La legendaria capital del Imperio Romano tiene también un movimiento humano impresionante, agrandado por la presencia del Vaticano, al que acuden millones de peregrinos y turistas.

Pero el desarrollo de la contaminación puede facilitar focos infecciosos en otras zonas italianas del sur muy pobladas, como las que tienen como centro a Nápoles o a Palermo, la capital de Sicilia.

“MASACRE DE VIEJOS”

La Sociedad de Anestesia y Terapia Intensiva confirmó que rige un criterio de selección. No hay camas. Denuncian “una desastrosa calamidad sanitaria”.

Después de que un médico terapista, anestesista y “reanimador” dijera que desde hace días en la peor zona del brote epidémico del coronavirus eligen a quién salvar y a quién dejar morir debido a la falta de lechos en cuidados intensivos, la Sociedad Italia de Anestesia, Reanimación y Terapia Intensiva confirmó que rige el criterio de darle prioridad “a quién tiene más probabilidades de supervivencia”.

Clarin publicó este lunes las declaraciones al “Corriere della Sera” del reanimador del hospital Juan XIII de Bérgamo, Christian Salaroli, que trabaja en uno de los focos más importantes del contagio en la región lombarda, de donde proviene la gran mayoría de los casi 8000 contagiados y 633 muertos. Hasta ahora la versión oficial era que pese a las crecientes dificultades por el aumento de los contaminados (más de mil por día debido a la expansión del coronavirus), que desbordan los servicios sanitarios en el norte de Italia, el sistema se sostiene y todos los enfermos, que deben ser entubados con oxigeno en terapia intensiva, reciben el tratamiento.

“Todo los días debemos decidir a quien salvar. Es la realidad. No estamos en condiciones de hacer milagros”, dijo el doctor Salaroli. Los que son más viejos y con más problemas quedan afuera esperando la muerte porque para la terapia intensiva se seleccionan a los que pueden curarse y vivir más tiempo, dijo el reanimador.

El propio presidente de Lombardía, Attilio Fontana, quien este martes vaticinó que si siguen teniendo mil contagiados mas por dia solo pueden aguantar una semana o un poco más.

Otros médicos que están en primera línea confirmaron esta doliente realidad y ahora la intervención de los gremios profesionales demuestran que lo que algunos llaman “la masacre de viejos” se aplica en los hospitales en dificultades, al menos en la región lombarda.

“Puede hacerse necesario poner un límite de edad al ingreso en terapia intensiva. Es necesario reservar recursos que pueden ser muy escasos”, dice la Asociación de los médicos reanimadores

(Por Julio Algañaraz para Clarín, corresponsal en Roma // Foto: En el norte productivo italiano, con su capital Milán, hay mucho movimiento de gente. Y eso no ayuda./ AFP)

ADNbaires