Demoras en la vacunación alejan la tan esperada normalidad

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NUEVA YORK.- Los plazos para vacunar a suficiente gente como para frenar efectivamente el Covid-19 se están corriendo en muchos países, y muchos temen que una gran parte del mundo seguirá batallando con la pandemia y sus efectos económicos hasta bien entrado el 2022, o incluso más.

Mientras que Estados Unidos y unos pocos países pequeños están avanzando hacia el objetivo de tener vacunada a la mayor parte su población para fines de septiembre, los expertos en salud y los economistas se están dando cuenta de que gran parte del planeta -incluida parte de Europa, Asia y América Latina- tendrá que pedalear cuesta arriba mucho más tiempo.

Desde Alemania hasta México, son muchos los países con graves problemas para conseguir vacunas. Otros países donde no hay tantos casos de la enfermedad están menos presionados para empezar a vacunar y no tienen ninguna intención de reabrir sus fronteras en lo inmediato. Al actual ritmo de vacunación, solo un 10% del mundo estará inoculado para fin de este año, y un 22% para finales de 2022, según la consultora suiza UBS. Apenas 10 países están bien encaminados para vacunar a más de un tercio de su población durante este año.

Los datos de UBS incluyen a países muy golpeados de ingresos medios, como Sudáfrica, donde se cree que las tasas de vacunación son penosamente bajas, aunque en algunos de los países evaluados es probable que ese ritmo se acelere en breve.

Pero las regiones más ricas, como Europa, también están retrasadas. En los últimos días, las autoridades europeas vieron cómo se desvanecía su objetivo de vacunar al 70% de la población para el verano boreal, después de que algunos países se quedaron sin vacunas cuando apenas un 2% de los ciudadanos de la Unión Europea han sido inmunizados.

Ese ritmo de vacunación desparejo en todo el mundo hace que las perspectivas económicas de los principales bloques regionales del mundo sean divergentes, al menos en el corto plazo. La economía de Estados Unidos podría crecer un 5,1% durante este año, según el FMI, pero la recuperación de la eurozona y de los países en desarrollo es más incierta, debido a las demoras.

Estados Unidos y unos pocos países tal vez terminen disfrutando de muchos beneficios de la inmunidad de la vacuna, pero tal vez no puedan terminar de despegar, porque también dependen del repunte económico en otros lados. Con las fronteras cerradas mundialmente, algunas empresas, incluso en países vacunados, dependerán íntegramente de la demanda interna.

“Mientras haya partes del mundo aterradas por la pandemia, no habrá vuelta a la normalidad en ningún lado”, dice Erik Nielsen, economista jefe de UniCredit Bank.

La desigual distribución de la vacuna también implica que el Covid-19 tal vez siga circulando durante años, especialmente en lugares como Brasil y Sudáfrica, donde el avance de las nuevas cepas es más rápido que la vacunación.

Muchos científicos y políticos predijeron que los programas de inmunización llevarían mucho tiempo, pero el desarrollo inusitadamente rápido de las vacunas alentó la esperanza de que 2021 marcaría un regreso a la normalidad para la mayor parte del mundo. Y los economistas empezaron a actualizar sus pronósticos.

De todos modos, se espera que el crecimiento global sea fuerte este año, y los residentes de muchos países, incluido Estados Unidos, sin duda verán restaurantes llenos y otras señales de recuperación.

Estados Unidos y Gran Bretaña también experimentaron algunos retrasos iniciales en el lanzamiento de sus campañas, pero la inoculación mejoró cuando resolvieron los procesos de distribución.

En otros lugares, sin embargo, las perspectivas se están volviendo mucho más inciertas. Gran parte de Europa está cerrando sus fronteras. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, dijo la semana pasada que el país seguirá prohibiendo el ingreso de visitantes internacionales durante la mayor parte de 2021. Un alto funcionario de salud australiano hizo recientemente una predicción similar, en parte porque no está claro si las vacunas previenen la transmisión o simplemente evitan que las personas se enfermen gravemente. Hasta Israel, el país que más rápido está vacunando, sigue encerrado, con los vuelos internacionales prohibidos por tiempo indefinido.

“Aquella idea de que el 1° de enero simplemente íbamos a quemar el calendario del 2020 y todo iba a estar bien ha demostrado ser una ilusión optimista”, dice Robert Carnell, economista de ING Group de Singapur.

El Banco Mundial ha pronosticado que las remesas de dinero, un sustento vital del mundo en desarrollo, caerán este año un 7,5%, después de una caída del 7% en 2020. Las salas de conciertos y las escuelas podrían permanecer cerradas más tiempo de lo esperado. Los hoteles de lugares como el sudeste asiático y el Pacífico no esperan que el negocio se recupere por completo hasta mediados de 2022. Y muchos estudiantes internacionales podrían estar ausentes de los campus universitarios hasta mediados de 2022.

Según predicciones de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), los vuelos internacionales no recuperarán sus niveles de 2019, en el mejor de los casos, hasta 2023. “Estamos hablando de años, no de meses, y en parte es consecuencia de esta vacunación a dos velocidades”, dice Nick Careen, vicepresidente de IATA. “Los gobiernos tienen que acordar un procedimiento, porque así no podemos seguir operando”.

Uno de los principales problemas es que resulta difícil aumentar rápidamente la producción de vacunas. Y cada entrega que se demora provoca un efecto dominó sobre otros compradores que están a la espera. En Europa, donde se fabrican varias de las principales vacunas, el mes pasado surgieron problemas de producción y las fábricas informaron que no podrían mantener su ritmo. La Unión Europea manifestó su frustración y el viernes introdujo nuevas medidas que le permitirían bloquear las exportaciones a países más ricos, como Canadá, Japón o Estados Unidos.

Por el lento ritmo de producción en una planta belga, los canadienses recibieron recientemente un 70% menos de dosis de la vacuna de Pfizer. Los mismos problemas enfrenta Japón, que está luchando para obtener las dosis que necesita para vacunar a su población antes de fines de junio: caso contrario, se arriesga a recibir muy pocos visitantes para los Juegos Olímpicos Tokio 2021, previstos para julio.

China también tiene sus problemas. Aunque ha comenzado con la inoculación de vacunas de su propia cosecha, no se ha fijado un cronograma para alcanzar la inmunidad colectiva, y las aprobaciones y ampliaciones de la capacidad de producción de las fábricas van mucho más lento de lo previsto, según la consultora Trivium China.

En una clara admisión de esas dificultades, la oficina de talentos del gobierno de Pekín informó que Sinovac, empresa productora de una de las vacunas chinas, tiene problemas para conseguir más personal capacitado. Cualquier demora de la producción en China afecta a otros países. Marruecos planeaba vacunar al 80% de su población en los próximos meses, usando en parte vacunas chinas, pero las autoridades marroquíes dicen no haber recibido las dosis prometidas y culpan a los fabricantes.

Brasil y México, los dos países más grandes de América Latina, han inmunizado hasta ahora a apenas un 0,8% y un 0,5% de sus respectivas poblaciones. La Argentina tenía previsto recibir 5 millones de la vacuna rusa Sputnik V durante enero, pero hasta ahora solo ha recibido 800.000 dosis, debido a demoras de producción en Rusia (The Wall Street Journal (Traducción por Jaime Arrambide) //Por: Mike Cherney, Drew Hinshaw y The Wall Street Journal // Imagen: Catedral de Gran Bretaña utilizada como centro de vacunación Fuente: AP)

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