¿El coronavirus estaba ya en Brasil desde noviembre?.

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Así lo asegura una investigación científica.

Se trata de la muestra más antigua del SARS-CoV-2 en América. La investigación de la Universidad Federal de Santa Catarina se publicará tras la revisión de colegas.

Todavía no se sabe exactamente cuándo el coronavirus salió del territorio chino, dónde se registró por primera vez, cuándo comenzó a extenderse por el mundo, afectando gravemente a Europa, Estados Unidos y América Latina, especialmente Brasil. Sin embargo, una investigación realizada por la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), publicada este jueves, añade otra pieza al rompecabezas de la pandemia. Los investigadores encontraron partículas de SARS-CoV-2 en muestras de aguas residuales de Florianópolis, capital de Santa Catarina, del 27 de noviembre. Se trata de la muestra más antigua del coronavirus encontrada en América hasta la fecha, explicó la investigadora Gislaine Fongaro, del Laboratorio de Virología Aplicada de la UFSC. El artículo, resultado de una colaboración entre varios laboratorios y departamentos de la universidad, se ha publicado en el portal de artículos científicos medRxiv. El viernes pasado se envió a una revista científica y está siendo revisado por otros investigadores del área.

Según Fongaro, los investigadores tuvieron acceso a aguas residuales brutas congeladas —las que salen de los hogares y se dirigen directamente al alcantarillado— que se habían recogido mensualmente para otros estudios de virología. El objetivo era intentar detectar desde cuándo circulaba el virus entre la población. En el material recogido hasta finales de octubre no había restos de SARS-CoV-2. El resultado positivo comienza el 27 de noviembre, cuando se encontraron 100.000 partículas por litro de aguas residuales. “[En las aguas de] el 4 de marzo encontramos un millón de partículas por litro de aguas residuales, lo que se explica por el aumento de la circulación del virus”, explica la viróloga.

Las partículas del virus se excretan del cuerpo humano tras haber circulado por el organismo durante unos 20 días. Eso indica, según el estudio, que el coronavirus ya estaba a principios de noviembre entre la población de Florianópolis, una ciudad famosa por sus playas y muy frecuentada por turistas de Argentina. “Incluso antes de que fuéramos conscientes de su rutina en los pacientes, tanto asintomáticos como sintomáticos”, dice Fongaro. El primer caso de coronavirus se confirmó en China el 17 de noviembre.

Para identificar la presencia de partículas de coronavirus en las aguas residuales, la viróloga señala que se realizaron pruebas de RT-PCR, que miden la cantidad de copias del genoma viral. Después, se hicieron pruebas interlaboratoriales independientes, que confirmaron la firma genética del SARS-CoV-2. Fongaro también enfatiza que el estudio de estas partículas en el alcantarillado y la secuenciación del genoma del virus pueden ayudar a descubrir su “historia evolutiva”, identificando su origen, las rutas que ha tomado y posibles mutaciones. La investigación solo ha sido posible gracias a la preocupación de preservar adecuadamente el material recogido para otros estudios de la universidad, añade.

Fongaro también explica que se trata del primer registro de SARS-CoV-2 en América porque no se han realizado otros estudios en el continente con muestras de aguas residuales recogidas meses antes de la pandemia. Sin embargo, investigaciones similares en China, España e Italia indicaron que el coronavirus ya estaba circulando entre la población de estos países antes de que se diagnosticaran los primeros casos.

En Brasil, un estudio realizado recientemente por la Universidad Federal de Minas Gerais y la Agencia Nacional del Agua en el alcantarillado de Belo Horizonte concluyó que el número de personas infectadas en la ciudad es 10 veces mayor que el que registran las autoridades. La Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) también ha llevado a cabo estudios en Niterói, una ciudad del Estado de Río de Janeiro, para identificar la presencia de material genético en la red de saneamiento y para monitorear el comportamiento del virus durante la pandemia.

Historial del coronavirus en Brasil
El primer caso registrado de coronavirus en Brasil ocurrió el 26 de febrero, cuando dio positivo un empresario de São Paulo, de 61 años, que había regresado hacía poco de Italia, país que estaba comenzando a enfrentar una rápida expansión de casos de covid-19. El 11 de marzo, la Organización Mundial de la Salud declaró que el mundo sufría una pandemia. Poco después, el 17 de marzo, el Ministerio de Sanidad confirmó la primera muerte en Brasil, aunque esta semana ha declarado que la primera muerte ocurrió, de hecho, el 12 de marzo.

Antes de que la investigación de la UFSC viera la luz, ya había indicios de que el virus circulaba por el territorio brasileño antes del Carnaval. Estas conclusiones se basan en el análisis del aumento de registros del Síndrome Respiratorio Agudo Severo en Brasil y en los descubrimientos más recientes sobre el origen del virus y la investigación de casos sospechosos que fueron remitidos al Ministerio de Sanidad. Además, los análisis realizados por investigadores de la Fiocruz mostraron que el coronavirus circuló por Europa y América durante los primeros meses del año sin ser identificado. Los contagios entre personas dentro del territorio brasileño comenzaron la primera semana de febrero, según los investigadores.(Por FELIPE BETIM para El País // Imagen: 
Una familia pasa por delante de un grafiti que muestra a un sanitario rociando coronavirus con la cara del presidente Jair Bolsonaro, el 22 de junio.ANTONIO LACERDA / EFE)

INVESTIGADORES Y LABORATORIOS QUE HAN REALIZADO EL ESTUDIO
Firman la preimpresión del artículo Gislaine Fongaro (Laboratorio de Virología Aplicada – LVA-UFSC), Patrícia Hermes Stoco (Laboratorio de Protozoología de la UFSC), Dóris Sobral Marques Souza (LVA-UFSC), Edmundo Carlos Grisard (Laboratorio de Protozoología de la UFSC), Maria Elisa Magri (Departamento de Ingeniería Sanitaria y Ambiental), Paula Rogovski (LVA-UFSC), Marcos André Schörner (Laboratorio de Biología Molecular, Microbiología y Serología – LBMMS-UFSC), Fernando Hartmann Barazzetti (LBMMS-UFSC), Ana Paula Christoff (BiomeHub), Luiz Felipe Valter de Oliveira (BiomeHub), Maria Luiza Bazzo (LBMMS-UFSC), Glauber Wagner (Laboratorio de Bioinformática de la UFSC), Marta Hernández (Sección de Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Burgos) y David Rodríguez-Lázaro (Sección de Microbiología de la Universidad de Burgos)

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