Isabel dos Santos, la mujer más rica de África.

Las sospechas y las certezas de cómo amasó su fortuna.

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El oscuro origen de la fortuna de la hija del ex presidente de Angola, un amigo del gobierno de Cristina Kirchner.

Una investigación destapa que la hija del expresidente angoleño se ha beneficiado durante décadas del dinero público del país y de amasar una fortuna de 2.000 millones de dólares. Eduardo Dos Santos fue un buen amigo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

La considerada mujer más rica de África e hija del expresidente de Angola, Isabel dos Santos, fue acusada de haber construido su fortuna de 2.000 millones de dólares a partir de acuerdos preferenciales y transacciones lucrativas con el dinero del estado angoleño.

Una investigación, llamada Luanda Leaks, realizada por The Guardian y 36 medios de comunicación, dirigida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y basada en más de 715.000 documentos confidenciales, sugiere que Dos Santos se ha beneficiado de las oportunidades extraordinarias que le brindó el gobierno de su padre, José Eduardo dos Santos.

Tal y como ha informado el medio británico, durante la última década las empresas de Dos Santos obtuvieron del Gobierno angoleño trabajos de consultoría, préstamos, contratos públicos y licencias valoradas en miles de millones de dólares.

La hija del expresidente angoleño y su marido están al frente de un gran imperio empresarial de más de 400 empresas y filiales y disponen de exclusivas propiedades alrededor del mundo, incluida una mansión de 55 millones de dólares en Monte Carlo, un yate de 35 millones y una residencia de lujo en una isla artificial de Dubai.

Según la agencia EFE, la principal conclusión de la investigación es que décadas de corrupción y negocios han hecho a Dos Santos la mujer más rica de África, mientras convertían a Angola, un país con abundantes recursos como petróleo y diamantes, en uno de los Estados más pobres del mundo.

Cristina Fernandez de Kirchner y Jose Eduardo dos Santos, en Angola el 18 de mayo de 2012. DPA

Cristina Fernandez de Kirchner y Jose Eduardo dos Santos, en Angola el 18 de mayo de 2012. DPA

La investigación del ICIJ declara que las compañías de Dos Santos se beneficiaron a lo largo de los años de contratos públicos facilitados por su padre, de ventajas fiscales, licencias de telecomunicaciones y derechos para la extracción de diamantes.

The Guardian ha confirmado que a finales de diciembre un tribunal angoleño ordenó congelar cautelarmente los bienes de la multimillonaria por acusaciones de corrupción relacionadas con su antiguo rol en los negocios públicos.

Una de sus inversiones más importantes a día de hoy es una participación en la compañía energética portuguesa Galp, valorada en unos 800 millones de dólares, que Isabel Dos Santos y su marido, Sindika Dokolo, obtuvieron gracias a un préstamo muy ventajoso del Estado angoleño, según la investigación.

Dos Santos fue un buen amigo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner​. Negocios, principalmente, y una dosis de diplomacia, fueron los ejes centrales del viaje a Angola que encabezó en 2012 el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quien en marzo de ese año partió en Aerolíneas Argentinas hacia Luanda, la capital, junto a más de 200 empresarios nacionales que fueron a hacer negocios. También en mayo de ese año una comitiva del gobierno se reunió con el entonces presidente.

Atraídos por el crecimiento de 7,3 % en 2011 de Angola y por el superávit en la balanza comercial, viajaron más de 200 hombres de negocios hacia el país africano. La delegación argentina, integrada únicamente por hombres, estaba conformada por el secretario de Política Económica, Axel Kicillof, el titular del Banco de la Nación, Juan Carlos Fábrega, y el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, entre otros funcionarios, además del canciller Héctor Timerman, quien esperaba a la comitiva en Angola.

En mayo de 2018, José Eduardo dos Santos se despidió de la vida política angoleña, que dominó durante cuarenta años, al ceder las riendas del partido en el poder a su sucesor al frente del país José Lourenço.

En una entrevista para la BBC, Isabel dos Santos y su marido han justificado que están siendo “objeto de una cacería de brujas políticamente dirigida por el nuevo presidente de Angola”. Sus abogados han rechazado cualquier acusación de irregularidades y han negado que la pareja se haya beneficiado del dinero del estado.

“Hay un ataque orquestado por el gobierno actual que está completamente motivado políticamente, es completamente infundado”, dijo Dos Santos a BBC News. “Puedo decir que mis tenencias son comerciales, no hay ganancias de contratos o contratos públicos o dinero que se haya desviado de otros fondos”.

Dokolo ha descrito las acciones del gobierno como “armageddon” y un riesgo para la economía. La pareja dice que sus negocios emplean a miles de personas en Angola y se encuentran entre los mayores contribuyentes de impuestos del país. “Hemos trabajado e invertido en este país, más que en muchos otros”, explicaron a la cadena. (Fuete La Vanguardia)

LAS SOSPECHAS Y LAS CERTEZAS.
Su padre, el ex presidente José Eduardo dos Santos, otorgaba contratos a las empresas de su hija muy por encima del precio de mercado. Así fueron robando cada dólar público de un país que chapotea en petróleo e invirtiéndolo en el extranjero.

ÁfricaIsabel dos Santos, la mujer más rica de África que convirtió a Angola en uno de los países más pobres del mundo
Angola. El último regalo del presidente Dos Santos a su hija: una presa de 4.500 millones de dólares.

Hace ahora tres años, la empresa Mercer hizo su tradicional clasificación de las ciudades más caras del mundo. Para ello se valieron de estas referencias: el precio de una entrada para el cine, un pantalón, un litro de agua, una taza de café, un litro de gasolina, un litro de leche, una barra de pan y una botella de cerveza. Las conclusiones fueron sorprendentes: la capital de Angola, Luanda, número 147 en el índice global de desarrollo humano pero donde un simple yogur se paga a ocho dólares, ocupaba la primera posición de ciudad más cara del mundo por delante de Tokio, Zúrich y Singapur, aunque dos tercios de sus habitantes viven con menos de dos dólares al día.

¿Cómo es posible que un país empobrecido por 27 años de guerra civil (1975-2002) haya ascendido hasta esa posición con un 54% de sus ciudadanos sufriendo pobreza extrema? ¿Qué clase de país chapotea sobre grandes reservas de petróleo (más de 8.400 millones de barriles) pero posee enormes carencias de sanidad, saneamiento, acceso a la educación, agua potable o seguridad en las calles?

Hay un nombre propio que ayuda a responder a esa pregunta: José Eduardo dos Santos, héroe de la independencia angoleña y gran dinosaurio africano con 38 años de gobierno a sus espaldas (1979-2017), sólo superado por el sátrapa Teodoro Obiang, con 40 años en el trono de Guinea Ecuatorial. Durante todos esos años no sólo ha desarrollado un nepotismo que haría sonrojar al Rey Sol, sino un sistema cleptómano que ha saqueado las arcas de un país cuyo PIB ha llegado a crecer al 11% al año. El mejor ejemplo de ese saqueo es su hija, Isabel dos Santos, apodada la “Princesa de África” por ser la mujer más rica del continente, famosa por los abalorios de diamantes que suele llevar encima.

Isabel dos Santos, que estuvo al frente de la empresa petrolera nacional, Sonangol, y es dueña de un entramado empresarial con 423 sociedades en 41 países, muchas de ellas en paraísos fiscales, usó durante años el poder de su padre para conseguir cuanto contrato público ofertó el Gobierno de Angola. Así, con pelotazos a precios desorbitados, Dos Santos fue saqueando sin escrúpulos al estado angoleño e invirtiéndolo en el resto del planeta. En España posee 18 empresas, en Portugal, 142, en Holanda, 32, en Mozambique, 14…

La revista Forbes calcula su fortuna en 2.200 millones de dólares obtenidos en transacciones opacas, reveladas ahora por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación (ICIJ), que ha analizado 715.000 documentos que revelan la actividad económica fraudulenta del holding empresarial que mantiene con su marido, el coleccionista de arte congoleño Sindika Dokolo y que comprenden banca y finanzas, petróleo, diamantes, cemento, redes de telecomunicación, supermercados, transporte y grandes mansiones por todo el mundo.

Isabel dos Santos se defendió ayer diciendo que “se trata de una caza de brujas con intencionalidad política”. “Lo que me diferencia de otras personas es que yo comunico mis negocios, no me oculto”, escribió en su cuenta de Twitter, donde lanzó una andanada de 30 tuits para anunciar que sus ordenadores habían sido hackeados y para criticar a periodistas y enemigos políticos. Nada nuevo bajo el sol.

Tan impune se sentía la familia en el poder que el presidente regaló a su hija una presa de 4.500 millones de dólares en 2017, su último gran pelotazo. Fue el mayor proyecto de obra pública que aprobó el régimen de José Eduardo dos Santos en Angola después de que el país entrara en recesión con la caída en picado del precio del petróleo, el 97% de las exportaciones nacionales. El proyecto, cuyo coste equivale al 5% del PIB total de Angola, fue adjudicado en 2015 a un consorcio liderado por CGGC, una de las mayores constructoras de China. Pero los chinos no ganaron el contrato por sí mismos. La constructora tenía una socia oculta que poseía más del 40% del consorcio: Isabel dos Santos. Gracias a esto, una parte sustancial de los beneficios obtenidos con la construcción de la presa quedó en familia.

Isabel Dos Santos

Isabel Dos Santos, en 2018, en la sede de Efacec, empresa que compró con un crédito del Estado angoleño. MIGUEL RIOPA AFP

Las sospechas de corrupción son un secreto a voces en su país. Hizo falta que su padre dejara el poder para que la justicia decidiera actuar. La fiscalía de Angola congeló el mes pasado las cuentas y los activos de la empresaria. El fiscal general, Helder Pitra Gros, aseguró que está determinado a “usar todos los medios” para llevar a Angola a Dos Santos, que vive a todo tren entre Londres, Monte Carlo y Dubai, donde posee una isla artificial y donde también disfruta de un yate de 35 millones de dólares. “Activaremos todos los mecanismos internacionales para traer de vuelta a Isabel dos Santos al país”, declaró Pitra Gros. Su padre vive en una mansión en el barrio de Pedralbes de Barcelona rodeado de escoltas y un séquito a la altura de su fortuna. Ella tampoco pisa su país desde el año 2018.

Mientras tanto, Angola sigue intentando recuperarse de las heridas de su larga guerra civil. Parte de la enorme coste de los productos básicos se explica por la presencia de minas antipersonales sembradas por todo el país, lo que impide cultivar y obliga a importar casi todo el alimento que se consume en un país que es un vergel. (Fuente El Mundo)-(Foto: Isabel Dos Santos en una foto de febrero de 2018. AFP)

LA MUERTE DE SU FINANCISTA

El caso de corrupción contra Isabel dos Santos, considerada la mujer más rica de África, se enreda aún más. Nuno Ribeiro da Cunha, director de banca privada del portugués Eurobic, propiedad en un 45% de la hija del expresidente angoleño José Eduardo Dos Santos, fue hallado muerto en la noche de este miércoles en el garaje de su domicilio en Lisboa. Fuentes policiales indican que se baraja la hipótesis de que Da Cunha se suicidara.

Ribeiro da Cunha es uno de los cuatro portugueses acusados formalmente por la Fiscalía de Angola por delitos de blanqueo de dinero atribuidos a Isabel dos Santos, hija del que durante 37 años fue presidente de Angola, José Eduardo dos Santos. Las autoridades angoleñas la acusan de causar un perjuicio a las arcas públicas de 2.000 millones de euros, principalmente a través de Sonangol, la petrolera estatal que ella presidió por designación de su padre, en el poder hasta 2017.

Ribeiro da Cunha se ha convertido en la primera víctima mortal del caso tras la publicación de los esquemas financieros de la familia Dos Santos. Además, el brazo derecho de Isabel dos Santos, Mário Leite da Silva, ha dimitido como presidente del Banco de Fomento de Angola —52% de sociedades de Dos Santos—, aunque en su renuncia señala que no tiene nada que ver con el caso Luanda Leaks, la investigación periodística internacional que ha analizado más de 7.000 archivos relacionados con el imperio de la llamada mujer más rica de África.

La Fiscalía angoleña ha imputado a otros tres portugueses, entre ellos Sarju Roikundalia, de origen indio, administrador financiero de Sonangol, que colaboró supuestamente en las transferencias de dinero desde esa empresa a otras sociedades. Tras la destitución de Isabel dos Santos por el nuevo presidente del país, João Lourenço, se aceleraron las operaciones de traspaso de dinero de la empresa estatal a sociedades privadas de la primogénita del expresidente. Por esas operaciones también está acusada Paula Oliveira, quien, según los papeles de Luanda Leaks, se encargó de transferir 100 millones de euros a una sociedad de Dos Santos en Dubái, justificados por diversas asesorías.

El escándalo financiero empieza a arrastrar a cada vez más abogados y banqueros de Portugal, pues después de Angola es el principal país donde ha desarrollado sus actividades la llamada reina de África, con más de un centenar de sociedades. El efecto dominó ha llegado ya a la primera operadora de comunicaciones, Nos, en la que sociedades de Dos Santos tienen la mitad de la empresa. El presidente no ejecutivo, el abogado Jorge Brito Pereira, ha sido llamado a declarar por el comité de ética de la empresa, al igual que los otros dos consejeros de Dos Santos, Leite da Silva y Paula Oliveira.

Antes de que el Banco de Portugal tome alguna decisión sobre Eurobic, centro de todo el esquema financiero de Dos Santos en el país, este pequeño banco ha dispuesto la venta del 45% de sus acciones.

La supuesta permisividad o falta de control de las autoridades portuguesas ante los manejos financieros de la imputada amenaza con salpicar también al Gobierno. En sede parlamentaria, el ministro de Exteriores, Augusto Santos Silva, se refirió al dudoso cumplimiento de la legalidad por las empresas de Isabel dos Santos. Tras acusaciones de Catarina Martins, del Bloco de Esquerda, el primer ministro, António Costa, se reafirmó en que nunca hubo trato de favor por parte del Gobierno. “No hubo tratamiento especial, ni de favor ni de desfavor”, dijo. “Lo que nos compete es colaborar completamente con las autoridades angoleñas”, añadió.

Tras la formalización de las acusaciones en Angola, los fiscales generales de ese país y de Portugal se han reunido este jueves en Lisboa para agilizar la investigación. Los imputados tienen embargadas sus cuentas en Angola desde finales del año pasado, pero se espera que la Fiscalía angoleña lo solicite también en Portugal.

El escándalo también ha agitado las aguas socialistas. El azote de Isabel dos Santos, la exeurodiputada socialista Ana Gomes, denunciante durante muchos años de sus inversiones —en 2015 ya propuso al Parlamento Europeo una investigación sobre su fortuna—, está siendo promovida para una candidatura a la presidencia de la República por parte del ala más crítica del Partido Socialista. Ella lo ha rechazado porque quiere seguir luchando contra la corrupción y, además, no cuenta con apoyos en el aparato del partido que dirige António Costa. (Por Javier Martín del Barrio para El País de España)

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