Israel quiere ser el cuarto país en conquistar la Luna.

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Spaceil presenta la sonda espacial con la que en febrero pretende alcanzar la superficie del satélite natural.

Israel quiere convertirse en el cuarto país en conquistar la Luna -después de Estados Unidos, Rusia y China- y lo intentará a principios del año que viene de la mano del proyecto Spaceil, una iniciativa privada en colaboración con la Industria Aeroespacial de Israel, financiada por varios filántropos judíos, que espera lanzar la primera sonda lunar israelí, en diciembre. “Esta maravilla se posará en la luna el 13 de febrero de 2.019”, anunció exultante Yigal Harel, jefe del programa espacial de Spaceil. A su lado, sobre una plataforma mostraba por primera vez el dispositivo con forma de arácnido en el que los ingenieros del proyecto han estado trabajando siete años.

La sonda, con dos metros de diámetro, 1,5m de altura y casi 600 kilos de peso, será el ingenio espacial más pequeño en alcanzar la luna hasta ahora. Sus grandes patas de araña están concebidas para absorber el impacto del aterrizaje permitir que la sonda trabaje de forma autónoma varios días sobre la superficie lunar. “Durante dos días realizaremos varios experimentos científicos en ingravidez y desplegaremos una bandera israelí para las futuras generaciones que esperamos puedan algún día visitar la luna”, explicó Harel. Uno de esos experimentos, diseñado por el Instituto Weizmann de Ciencias, será medir el campo magnético del único satélite natural de la Tierra.

El dispositivo no tripulado será enviado a Estados Unidos el próximo mes de noviembre para iniciar los preparativos de su lanzamiento, a finales de año, desde Cabo Cañaveral a bordo del cohete Falcon 9 de la compañía privada Space X del magnate de Silicon Valley, Elon Musk, también fundador de la firma Tesla. La carga principal del Falcon 9 -cuya versión más potente, el Falcon Heavy, está diseñada para albergar una pequeña cápsula que podría transportar turistas al espacio en un futuro- será un satélite de comunicaciones mucho más grande que la sonda israelí.

El ingenio, presentado en la ciudad israelí de Yehud, se posará en la superficie lunar tras un largo viaje durante el que orbitará unos dos meses dibujando elipses alrededor de la Tierra. “Es una forma de ahorrar combustible y asegurarnos un aterrizaje suave. Por eso cuando llegue a su destino pesará tan solo 180 kilos”, aseguró Ido Anteby.

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Según su patrocinador, el filántropo judío Morris Khan, la inversión realizada en el ambicioso proyecto israelí ronda los 95 millones de dólares (81 millones de euros). “Todo comenzó hace años tras una conferencia en la Universidad de Tel Aviv tras la que estos tres emprendedores -los ingenieros Yariv Bash, Kfir Damari y Yonatan Winetraub- me contaron su proyecto. Yo les pregunté si tenían dinero y ante su negativa les ofrecí, para empezar, 100.000 dólares (85.000 euros) y la promesa de que buscaríamos el resto de financiación”, recordaba Khan durante la presentación de la sonda.

El objetivo inicial era participar en el concurso internacional, Google Lunar XPRIZE, dotado con un premio de 20 millones de dólares (17 millones de euros) para el equipo que lograse presentar un dispositivo capaz de alcanzar la luna. Spaceil no logró su meta y tras ser descartados en la competición, por no cumplir con los plazos de presentación, sus ingenieros siguieron trabajando en el proyecto con el dinero aportado por el billonario israelí Morris Khan y también por el magnate judío del juego, Sheldon Adelson, del que Khan dijo “es un hombre difícil, pero muy exitoso”.

Khan, que ha sufragado la mayor parte del coste, desveló que llegó a reunirse con el presidente Simon Peres para lograr que el gobierno hebreo se embarcase en el proyecto. Según cuentan desde Spaceil, el ejecutivo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se comprometió a aportar un 10% del coste total, un dinero que, aseguran, aún no han recibido. “El gobierno debe reconocer que el espacio va a ser muy importante en el futuro. Para Israel alcanzar esa meta será un logro tremendo”, aseguró Khan.

Según el millonario de origen surafricano, en algunos aspectos la misión del Spaceil tratará de emular la del Apolo 11 -la misión tripulada en la que por primera vez un hombre pisó la luna-. Los astronautas de aquella gesta histórica norteamericana, vista con incredulidad y en blanco y negro por millones de personas, dejaron una placa en la que puede leerse “Los seres Humanos del planeta llegaron a la Luna por primera vez en julio de 1969. Venimos en son de paz en nombre de toda la humanidad”. Los israelíes también piensan dejar la suya en la superficie lunar, coincidiendo con el 50 aniversario del Apolo 11. “En nuestra placa hay un mensaje de paz para la humanidad en conjunto y para Oriente Medio en particular”, desveló Khan. (Foto: Científicos de Israel, junto a la sonda que lanzarán a la luna. R. ZVULUN (REUTERS) | ATLAS)

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