Italia endurece acciones tras el avance de Ómicron

Impone la vacunación obligatoria para los mayores de 50 años.

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En otro día récord de infecciones, hubo una nueva vuelta de tuerca del gobierno de Mario Draghi, que decidió, además, extender a muchísimas otras actividades el uso del “green pass básico”.

ROMA.- En una jornada en la que Italia volvió a registrar un nuevo récord de infecciones -189.109 casos de coronavirus y 231 muertos en 24 horas-, para frenar una cuarta ola que aún no alcanzó su pico y ha puesto en alerta al país, el gobierno de Mario Draghi aprobó un nuevo decreto con medidas anti-covid que contempla la imposición de la vacunación obligatoria para las personas mayores de 50 años.

Las medidas de hoy “apuntan a preservar el buen funcionamiento de las estructuras hospitaliarias y, al mismo tiempo a mantener abiertas las escuelas y las actividades económicas”, explicó Draghi. “Queremos frenar el crecimiento de la curva de contagio y alentar a los italianos que aún no se han vacunado a hacerlo. Intervenimos especialmente sobre las edades que están más bajo riesgo de hospitalización, para reducir la presión de los hospitales y salvar vidas”, agregó el premier.

Hasta ahora la vacunación obligatoria era sólo para tres categorías: personal de salud, docente y de las fuerzas del orden. Según el nuevo decreto, la obligación de vacunación de los mayores de 50 se aplica a todos los residentes en Italia, también ciudadanos europeos y extranjeros y prevé excepciones para casos de “peligro comprobado para la salud, en relación a específicas condiciones clínicas verificadas por un médico”.

Al cabo de una reunión de ministros que fue larga y en la que hubo mucha discusión, el gobierno decidió, además, ampliar el uso del llamado “green pass básico”, es decir, el pase sanitario conseguible no solo con vacunación y habiendo cursado la enfermedad, sino también con un test de hisopado negativo.

Hasta el 31 de marzo –cuando teóricamente termina el Estado de emergencia sanitaria en el que se encuentra Italia- y a partir del 20 de enero, este pase sanitario “base” será indispensable tanto para trabajadores como para clientes de peluquerías y demás centros para servicios a la persona, como los estéticos.

A partir del 1 de febrero, también sera necesario el “green pass base” para trabajadores y clientes de bancos, negocios, centros comerciales y oficinas públicas. Hasta ahora en todos estos lugares se podía entrar sin mostrar pase sanitario alguno, pero usando barbijo. No hará falta el “green pass básico” en tiendas de alimentos y farmacias.

Un ala dura del gobierno hubiera preferido que, en verdad, para todo lo anterior fuera necesario el “súper green pass”, también llamado “green pass reforzado”, que sólo se consigue con la vacuna, según trascendió. Pero finalmente, luego de la oposición de la derechista Liga a semejante nueva vuelta de tuerca, hubo una mediación y se llegó a un acuerdo por la implementación del pase sanitario básico, conseguible también con test de hisopado.

En cuanto a otro tema de gran debate, es decir, el regreso a clase después del receso invernal, el gobierno confirmó que, pese al repunte de casos, la vuelta a la escuela será el próximo lunes, tal cual lo previsto. Y cambió las reglas en cuanto a qué ocurre en el caso de que aparezcan alumnos infectados, de acuerdo a las franjas de edad de los chicos. Para los jardines de infantes, si hay un caso positivo todo el curso deberá hacer una cuarentena de 10 días. Para las escuelas primarias, si hay dos casos positivos, todo el curso deberá hacer una cuarentena de 10 días. Mientras que para las secundarias, si hay tres casos positivos en un curso pasarán a hacer “didáctica a distancia” sólamente los no vacunados; pero si hay cuatro positivos, todo el curso. Esta última medida causó rechazo: “Hacer distinciones entre vacunados y no vacunados es una medida discriminatoria para los estudiantes”, protestó Antonello Giannelli, presidente de la Asociación Nacional de Rectores.

(Imagen: Un grupo de personas espera en fila en un centro de vacunación cerca del hospital Tor Vergata de Roma. (AP Foto/Alessandra Tarantino // Por Elisabetta Piqué, corresponsal de La Nación en Italia)

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