México elige presidente y López Obrador encabeza las encuestas.

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El socialdemócrata está primero en las encuestas, superando al oficialista José Antonio Meade y al opositor de centroderecha Ricardo Anaya. 

México va hoy a las urnas con la certeza de que el ganador será el candidato de centroizquierda, Andrés Manuel López Obrador, que promete poner fin a la etapa neoliberal, acabar con la corrupción, ser firme con Donald Trump y gobernar para los más pobres.

Esta esperanza de “cambio” de la población mexicana se expresa en un determinante “voto castigo” contra la dirigencia tradicional, representada especialmente por el gobierno de Enrique Peña Nieto y su Partido Revolucionario Institucional (PRI), enquistado en el poder desde hace más de 80 años.

Por eso, en medio del enojo ciudadano con Peña Nieto, que tiene un 20 por ciento de aprobación, y de los ataques a México del presidente estadounidense, López Obrador, de 64 años, tiene buenas posibilidades de ganar.

Desde noviembre, las 65 encuestas con metodología verificada reunidas en el sitio Oraculus pusieron al ex alcalde de México de manera constante en primer lugar, con una distancia muy amplia en lo últimos sondeos frente al también opositor Ricardo Anaya, de centroderecha, y al oficialista José Antonio Meade, de PRI.

La inseguridad, la corrupción y el débil crecimiento económico pesarán en las urnas. “El estado de ánimo está fundado en el hartazgo, la desesperación y la indignación”, explica Irma Méndez, experta en temas electorales de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) en México.

La directora del centro de análisis de la ONG “México Evalúa”, Edna Jaime, considera que López Obrador está recogiendo las simpatías de una sociedad mexicana “muy cansada” de sentir abuso desde el poder. “Hay gotas que derraman el vaso, y llegamos a esta coyuntura con el vaso derramándose. Está recogiendo ese voto uno de los candidatos porque ha sabido plantear el tema de corrupción como el eje de su proyecto, al decir que va a barrer la escalera de arriba para abajo”, apuntó.

Unos 89 millones de mexicanos están convocados a votar en unas elecciones que serán las más vastas y complejas de la historia en México, por la cantidad de cargos que se eligen de forma simultánea a nivel federal y regional. Además de la elección del presidente, se reconfigurará el Congreso, donde ningún gobernante ha tenido la mayoría absoluta desde hace 20 años, y López Obrador quiere tener poder suficiente para impulsar su agenda si gana.

El presidente Peña Nieto, de 51 años, que impulsó reformas en el sector energético y educativo, nunca logró conectar con la población. Su partido, el PRI, uno de los partidos más antiguos de América Latina y que gobernó el país desde 1929 hasta el 2000, se vio involucrado en este nuevo período en varios escándalos de corrupción. Un 80% del electorado se identifica con la idea de cambio, según las encuestas.

“Ya le toca”, es lo que repiten muchos mexicanos que apoyan a López Obrador tras dos gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN) -al que pertenece Anaya- y uno del PRI desde la alternancia política que canceló el régimen priista de 7 décadas en 2000.

Los críticos de López Obrador, que lo consideran populista y de talante autoritario, no pudieron articularse en torno de un solo candidato. Están divididos entre Anaya y Meade, que libraron una ríspida batalla por el segundo lugar que sólo hizo que el puntero ampliara más su ventaja. Si el año pasado todavía se pensaba que iba a ser “una contienda muy cerrada, incierta y competitiva”, la historia resultó muy distinta, dijo el politólogo y encuestador Alejandro Moreno. “Es una contienda de un puntero con dos contendientes que han estado peleando por un segundo lugar”, dijo.

Más del 40% de los electores son jóvenes “millennials”, algunos de los cuales elegirán presidente por primera vez. Aunque este sector suele votar menos que el resto, tiene una influencia importante por su papel en las redes sociales. “Hoy la agenda de las redes sociales está muy dominada por los jóvenes, y han impuesto mucho el estado de ánimo”, dijo Méndez, la académica de Flacso.

En México gana quien logre más votos, aunque no tenga mayoría absoluta. No hay segunda vuelta ni reelección presidencial, y los presidentes deben dejar el poder después de seis años. Debido a lo gigantesco que será este proceso electoral -son más de 3.400 puestos en disputa, incluidos los 500 diputados y 128 senadores, ocho gobernadores, 1.600 alcaldes y la jefatura de Gobierno de la capital- se espera que recién para las 23 local (dos horas más tarde en la Argentina) el Instituto Federal Electoral esté en condiciones de anunciar al ganador, a partir de un conteo rápido. (Foto: El lider centroizquierdista López Obrador es saludado por la gente durante uno de los últimos actos de la campaña de su partido, el Morena, en la cudad de Acapulco/DPA)

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