Rescataron a todos los chicos de la cueva en Tailandia.

Fin de la pesadilla luego de 17 días de angustia.

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Culmina con éxito la operación de rescate de los 12 niños y su entrenador atrapados en una cueva de Tailandia. 12 jóvenes jugadores de diferentes edades de un equipo de fútbol y su entrenador quedaron atrapados en una gruta de Tham Luang.

Los rescatados salieron de manera escalonada, el primero abandonó la cueva a las 16.12 hora local (09.12 GMT), el segundo salió a la 16.33 (09.33 GMT) y el tercero apareció a las 17.13 (10.13 GMT), según el diario tailanés KhaoSod. Más tarde salió el último niño y el entrenador.

Los nuevos liberados se suman a los ocho chicos rescatados el domingo y el lunes y que permanecen ingresados en el hospital provincial de Chiang Rai, donde no se les ha detectado problemas graves tras una evaluación de salud.

El contingente internacional de buzos rescatistas volvió a entrar en la cavidad esta mañana a las 10.09 hora local (03.09 GMT) con el objetivo de regresar con las cinco personas que seguían en el interior de la cueva, en una gruta a unos cuatro kilómetros de la entrada, dijo Narongsak Ossottanakorn, portavoz del operativo.

“Hoy sacaremos a los cuatro niños y su entrenador”, había asegurado Narongsak durante la rueda de prensa matinal.

El oficial indicó que otras cuatro personas –un doctor y tres miembros de la Marina- también abandonarían la gruta tras permanecer varios días en tareas de asistencia médica y psicológica del grupo atrapado.

El rescate comenzó el domingo y precisó once horas para sacar a cuatro chavales.

Tras un descanso de 14 horas para rellenar las botellas de aire y revisar los planes, se retomaron las operaciones el lunes y se sacó a otros cuatro chicos en nueve horas.

En esta tercera operación se sacaría a los cuatro estudiantes y el profesor que faltaban.

Los buzos, junto a las personas atrapadas a unos cuatro kilómetros de la entrada, tuvieron que superar un laberinto de galerías parcialmente inundadas y con desniveles y visibilidad nula.

Los chicos, muchos de los cuales no saben nadar, comenzaron a tomar sus primeras lecciones de buceo a comienzos de mes.

Cada uno de ellos fue acompañado de dos profesionales, uno delante y otro detrás, que tenían la bombona de aire que le permitía respirar.

El chico llevaba una máscara que le cubría la cara y que le permitía estar en contacto directo con los buzos, quienes le iban indicando qué hacer.

El grupo siguió una guía tendida, pero una parte importante del trayecto es bajo el agua, y se tomaban un descanso en el campamento B, situado a unos 2,5 kilómetros de la entrada.

Los trece -doce escolares de entre 11 y 16 años y su tutor de 26- se internaron en las galerías el sábado 23 de junio tras finalizar un entrenamiento de fútbol cuando una súbita tormenta comenzó a inundar la cavidad y les cortó la salida.

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