Taiwán presiona a la OMS para ser escuchada.

No habría pruebas sobre el contagio del coronavirus mediante los objetos.

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Es la isla asiática que paró al coronavirus.

Ginebra, 16 may (EFE).- Taiwán se adelantó a todos, desplegó ya en diciembre medidas preventivas ante rumores de una “neumonía atípica” en China, y la isla, que sólo ha tenido siete muertos por COVID-19, quiere compartir su historia de éxito en la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero escollos políticos se lo impiden.

El próximo lunes comienza una de las más importantes asambleas anuales para la OMS en sus 72 años de historia, centrada este año casi íntegramente en la lucha contra la peor pandemia del último siglo, y Taiwán quiere ser parte de ella como observador.

La isla, que no puede ser miembro de la OMS al carecer de asiento en Naciones Unidas (China se lo “arrebató” en 1971), lo ha reclamado desde 1997, y de hecho lo logró entre 2009 y 2016, pero es difícil que vaya a conseguirlo en esta ocasión, justo cuando su testimonio puede ser más valioso que nunca.

“Queremos compartir nuestra experiencia frente al coronavirus”, señalan a Efe fuentes diplomáticas taiwanesas en Ginebra, que en las últimas semanas han redoblado sus esfuerzos para intentar entrar en la asamblea, aunque temen que ésta les vuelva a cerrar las puertas

EL INSOMNE QUE SALVÓ TAIWÁN

El secreto de la buena gestión taiwanesa ante la COVID-19 se inició con un hecho fortuito: el experto Luo Yi-jun, subdirector del Centro de Control de Enfermedades de la isla, no podía dormir en la madrugada del 31 de diciembre, y para distraerse comenzó a leer un foro en internet donde le llamó la atención un hilo de comentarios sobre una posible nueva enfermedad en la ciudad china de Wuhan.

Los mensajes, que incluían advertencias del médico chino Li Wenliang (quien fallecería semanas después por coronavirus, después de haber sido acusado por las autoridades de difundir “falsos rumores”), llevaron a Luo a alertar al sistema de prevención de emergencias taiwanés, que se puso en marcha de inmediato.

Ese mismo día, que fue también la jornada en la que China alertó a la OMS de la existencia de un nuevo coronavirus, las autoridades taiwanesas comenzaron a hacer controles a todos los pasajeros de vuelos procedentes de Wuhan, una primera medida que el 7 de febrero se convertiría en el cierre de todos los enlaces aéreos con China.

Con éstas y otras medidas se logró que Taiwán, separada de China por sólo 180 kilómetros de mar y con casi medio millón de taiwaneses trabajando en el país vecino, sólo tuviera en todo este tiempo 440 casos de COVID-19, sin tener que recurrir a confinamientos masivos de su población.

La clarividencia de Taiwán ante una enfermedad que en las noticias no comenzó a aparecer hasta pasado el Año Nuevo debería ser un modelo a estudiar en la asamblea de la OMS, pero irónicamente es difícil que representantes de la isla estén en ella.

CHINA, GRAN OBSTÁCULO EN LA ASAMBLEA

La OMS sostiene que para que oenegés, compañías o territorios fuera del sistema de la ONU como Taiwán puedan ser observadores de la asamblea tienen que contar con el consenso de sus 194 países miembros, algo casi imposible dada la oposición de uno de los más influyentes, China.

Entre 2009 y 2016, cuando Taiwán sí estuvo en la asamblea, las relaciones entre Pekín y Taipei vivían una gran distensión por el acercamiento al régimen comunista del presidente taiwanés Ma Ying-jeou, del Partido Kuomintang, históricamente ligado a China.

Sin embargo, con la llegada a la presidencia de Taiwán de la independentista Tsai Ing-wen, del Partido Demócrata Progresista, la relación con China se quebró y Pekín ha impuesto una política de aislamiento hacia la isla que incluye su no participación en la asamblea desde entonces.

La diplomacia taiwanesa defiende que, si estuviera mejor integrada en la OMS, los primeros pasos que dio hubieran sido más conocidos por los países miembros, y esto podría haber tenido efectos contra el avance del coronavirus.

“Nuestra relación es bilateral, sólo con la OMS y no con sus países miembros, lo que frena nuestra información. La que enviamos sobre nuestras medidas no fue publicada en la plataforma de la organización, otros países no supieron lo que hicimos, y de haberse conocido ahora podríamos estar en otra situación”, señalan.

UN ASUNTO PERSONAL

Para empeorar el contencioso Taiwán-OMS, el director general del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sorprendió a todos el pasado 8 de abril al asegurar que había recibido ataques racistas desde ese territorio, y aseguró que el gobierno isleño no se había desmarcado de ellos.

La presidenta Tsai manifestó su protesta enérgica por las acusaciones de Tedros, afirmando que los taiwaneses siempre se han opuesto a cualquier discriminación y “saben mejor que nadie qué se siente al estar discriminados y aislados”.

Otro asunto que enreda aún más la actual relación entre la isla taiwanesa y la OMS es un famoso correo electrónico que las autoridades sanitarias de Taiwán enviaron al organismo, también el 31 de diciembre, pidiendo información sobre los casos de “neumonía atípica” en China.

El correo fue usado por el presidente estadounidense, Donald Trump, como uno de sus principales argumentos para acusar a la organización internacional de mala gestión de la pandemia y por ello suspender la importante contribución de EEUU al organismo.

Estados Unidos, tradicional aliado de Taiwán, también pidió el pasado 8 de mayo a la OMS que la isla participara en la asamblea, lo que de inmediato provocó las iras de la diplomacia china: la gran cita que empieza el lunes, como nunca antes, convertirá la participación taiwanesa en un nuevo pulso entre Washington y Pekín. (Por Antonio Broto)

¿EL CORONAVIRUS SE CONTAGIO POR LOS OBJETOS?

Tedros Adhanom Ghebreyesus, el director general de la OMS (Reuters)La Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no ha encontrado pruebas concluyentes de que el coronavirus pueda contagiarse a través de un contacto con una superficie artificial como pomos de puerta o teclados, según un último informe de la agencia médica de la ONU. Sin embargo, la organización mantiene su recomendación a favor de la desinfección de superficies y objetos, siempre que sea posible y para tranquilidad de la población.

El estudio hace referencia a otro informe en el que se precisaba que el virus podría sobrevivir hasta siete días sobre una superficie pero recuerda que estas pruebas fueron realizadas en un laboratorio, lejos de las condiciones del mundo real. “La enfermedad Covid-19 se transmite principalmente a través de un contacto físico cercano y por residuos respiratorios”, según el documento. “En el momento de la publicación de este informe no se ha relacionado de manera concluyente el contagio con una superficie medioambiental contaminada, según los estudios disponibles”, de acuerdo con el documento.

No obstante, y aunque no se tiene constancia por el momento de este tipo de casos, la OMS no descarta que estas superficies puedan alojar otro tipo de virus, de ahí que se insista en su desinfección habitual.

Hoy, además, la organización advirtió que rociar las calles con desinfectante es peligroso y poco eficaz en la lucha contra el coronavirus. En el documento sobre la limpieza y la desinfección de superficies en el marco de la respuesta al nuevo coronavirus, la OMS explicó que “no se recomienda el rociado o la fumigación de espacios exteriores, como calles o mercados, para matar al virus causante de la COVID-19 u otros patógenos, pues la acción del desinfectante se ve anulada por la suciedad”.

La gente se cubre el rostro mientras un trabajador de la salud fumiga una zona residencial durante una campaña de fumigación mientras continúa la propagación de la enfermedad coronavirus (COVID-19), en las afueras de Sanaa, Yemen, el 13 de abril de 2020. REUTERS/Khaled Abdullah“Ni siquiera en ausencia de materias orgánicas, es poco probable que el rociado químico cubra correctamente todas las superficies durante el tiempo de contacto necesario para desactivar a los agentes patógenos”, agrega la OMS. “Además, las calles y las veredas no están consideradas reservorios de infección de la COVID-19”, añade, y señala que “rociar desinfectante, incluso en el exterior, puede ser peligroso para la salud humana”.

La OMS subraya que “en ningún caso se recomienda rociar a personas con desinfectante”, puesto que esto “podría ser física y psicológicamente peligroso y no reduciría la capacidad de una persona infectada de propagar el virus a través de gotículas o por contacto”.

Pulverizar cloro u otros productos químicos tóxicos en personas puede causar, recuerda la OMS, irritación en los ojos y en la piel, broncoespasmos y tener efectos gastrointestinales. La OMS tampoco recomienda el rociado sistemático de desinfectante en espacios cerrados para eliminar al nuevo coronavirus.

Según la organización, un estudio muestra que el rociado dentro de los edificios es ineficaz si no se hace directamente. “Si se aplican desinfectantes, conviene hacerlo con un trapo o una toallita con desinfectante”, recomienda la organización.

El virus SRAS-CoV-2, que originó la pandemia que ha causado más de 300.000 muertos en todo el mundo desde que apareció a finales de diciembre en China, puede posarse en superficies y objetos, pero de momento no hay ninguna información precisa sobre cuánto tiempo continúa siendo infeccioso el virus en las diferentes superficies. Algunos estudios indicaron que el virus puede permanecer varios días en distintos tipos de superficie, pero la OMS resaltó que los datos sobre la duración no dejan de ser teóricos, pues se registraron en condiciones experimentales. (Fuente Infobae vía Europa Press y AFP)

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