Terremoto político en Italia: Giuseppe Conte cerca de renunciar

Un final anunciado mientras escala la crisis.

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El primer ministro presentará este martes su dimisión al presidente Sergio Mattarella. Dura puja entre el centroizquierda y las oposición de derecha que busca tomar la posta.

El tiempo se acabó y el primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, presentará este martes su renuncia al presidente de la República, Sergio Mattarella. Se pone en marcha así el mecanismo de consultas que dura varios días.

El diálogo culminará seguramente con la decisión de Mattarella de pedir al premier que intente formar un nuevo gobierno, ya bautizado Conte 3, tras unos días de consultas en el Palacio presidencial del Quirinal.

Durante buena parte de la jornada se difundió la noticia no confirma oficialmente de que Conte había decidido adelantar a este mismo lunes su dimisión. La movilización fue general pero por la noche se anunció que este martes  Conte visitará al presidente Mattarella en el Quirinal a las nueve de la mañana y le presentará la dimisión.

Por la noche hubo también encuentros de los estados mayores del partido Democrático y del Movimiento 5 Estrellas, las dos principales fuerzas de la alianza oficial. Trascendió de que el premier Conte anunciará a sus ministros la su dimisión que equivale a la de todo el gobierno antes de encontrar al presidente Mattarella.

El “Conte 3” nacería con el vital apoyo de legisladores, sobre todo en el Senado, liberales, democristianos e independientes que han roto con sus respectivos partidos, a los que llaman “los constructores europeístas”.

El presidente italiano abrirá de inmediato las consultas con las personalidades institucionales y los partidos políticos para pedir sus propuestas para superar la crisis.

Elecciones anticipadas
La oposición de centro derecha dirá a Mattarella que la única solución de fondo es convocar a elecciones generales anticipadas para dentro de dos meses. La Liga del soberanista Matteo Salvini, Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y Forza Italia del tres veces ex primer ministro Silvio Berlusconi, vencerían la mayoría absoluta según todos los sondeos.

Conte necesita dar vida a su tercera experiencia al hilo para durar los dos años que faltan hasta el final de la actual Legislatura, en marzo de 2023. Está en dificultades en el Senado, donde cuenta con una mayoría relativa.

Una vez que el presidente le conceda el mandato para formar un nuevo gobierno y lo someta al voto de confianza parlamentario, su misión más difícil será convencer a grupos de diputados y senadores centristas, ex democristianos, liberales y hasta legisladores sueltos que han roto con sus respectivos partidos, para que ingresen en su gobierno o al menos lo apoyen en el Parlamento.

Para evitar una fuga vistosa de parlamentarios de Forza Italia hacia las tiendas del futuro gobierno Conte, Salvini y Giorgia Meloni dijeron a Berlusconi que están dispuestos a apoyarlo para que sea elegido presidente de la República. Dentro de un año, en enero de 2022, el Parlamento será convocado para elegir al sucesor de Sergio Mattarella.

Berlusconi vería coronada su larga vida, ha cumplido 84 años, con el cargo más prestigioso del país. Pero para lograrlo es necesario que Conte no logre formar su tercer gobierno y se vaya a las elecciones generales anticipadas de inmediato.

Berlusconi presidente, Matteo Salvini primer ministro, Giorgia Meloni vice. Un panorama de pesadilla para los adversarios que controlan un gobierno en dificultades.

El premier Conte dijo este lunes que su objetivo es “un acuerdo que de una límpida perspectiva política al gobierno hasta el fin de la legislatura”.

En una semana Conte descubrió que estos cálculos están en serio peligro. El ex premier Matteo Renzi, que rompió con el partido Democrático y ahora tiene su propio partido, Italia Viva, lanzó contra él una ofensiva que lo ha puesto contra las cuerdas.

Renzi retiró sus ministros del gobierno y sus 23 diputados y 18 senadores, venidos del PD, dejando al gobierno en minoría en el Senado. Conte escapó por un pelo al voto de confianza echando mano a senadores sueltos que le permitieron conservar una mayoría relativa de 156 votos, cuando necesitaba 161 en la Cámara Alta para obtener la mayoría absoluta.

Debacle económica
El primer ministro ha quedado entrampado en las maniobras de Renzi, mientras el país atraviesa la peor crisis de los 75 años de la República emergida de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial y el fascismo.

El coronavirus sigue castigando dramáticamente al país, los muertos están llegando a 90 mil. La decadencia económica y social desatada por la pandemia dura casi un año y es mayúscula. La reconstrucción será dificil pero es posible gracias a un plan llamado “Nueva Generación” de la Unión Europea para sus 27 países que con una extraordinaria bazooka financiera repartirá 750 mil millones de euros en planes de reconstrucción.

Italia será la más beneficiada con los 209 mil millones de euros, de los cuales no hay que devolver 80 mil porque son subsidios. En febrero Italia presentará a la Unión Europea un plan de Recuperación por 310 mil millones de euros, una cifra obtenida agregando otros fondos europeos.

Una persona sin techo en el centro de Roma. La pandemia arrastró a Italia a su peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. Foto: EFE
Conte y los partidos de la coalición levantan la bandera liberal progresista, europeísta. Pero la UE está preocupada porque la Liga de Salvini y Hermanos de Italia de Giorgia Moroni son nacionalistas soberanistas. En sus grupos del Europarlamento hay una consistente presencia de ultraderechistas.

Alarma: una Italia ultra puede convertirse en la pesadilla de Europa. Es el segundo país manufacturero detrás de Alemania y la tercera potencia industrial de la UE después de Alemania y Francia.

El domingo corrió el rumor que Conte decidió dimitir para recuperar la iniciativa con el tercero de los gobiernos que ha guiado desde que los populistas ganaron las elecciones generales de marzo de 2018. Pero para que nazca el nuevo gabinete hace falta que el premier reciba el apoyo de grupos centristas, más democristianos desenterrados del olvido y legisladores sueltos.

Italia es un país parlamentario. Los gobiernos nacen y mueren en las Cámaras, los presidentes de la República también. Todo se resuelve en el Parlamento y si no se logra se va a elecciones generales de diputados y senadores.

La renuncia de Conte permitiría eludir la cita en el Parlamento con el ministro de Justicia, Alfonso Bonafede, este miércoles y jueves. Sus propuestas judiciales calificadas de “justicialistas” por los parlamentarios “garantistas” amenazaban con dejar otra vez en minoría al gobierno de Conte en el Senado, que lo hubiera obligado a dimitir.

El líder del partido Democrático, Luca Zingaretti, declaró: “Trabajamos por un nuevo gobierno en el que Giuseppe Conte es imprescindible, representa nuestros equilibrios más avanzados”. Un toque para convencer al primer ministro de que ha llegado la hora de agregar en el nuevo Ejecutivo de Conte 3 a fuerzas de legisladores centristas, liberales e independientes que garanticen la estabilidad del gobierno en el Parlamento en los próximos dos años.

La gigantesca montaña de 209 mil millones de euros Italia debe convertirlos en proyectos para grandes obras públicas, desarrollo de las áreas industriales más avanzadas, apoyo a la renovación de las empresas y recalificación de millones de empleos. Por la pandemia el año pasado se han perdido 600 mil empleos y ha sido necesario aumentar la deuda pública a casi el 160%.

La Unión Europea advirtió que esos programas deben ser creíbles y técnicamente posibles. La calidad de los proyectos económicos serán la contrapartida al impresionante monto de la ayuda. Italia espera recibir este año un adelanto de 20 mil millones que quiere dedicar en particular a la sanidad pública para afrontar la pandemia. (Imagen: El primer ministro de Italia, Giuseppe Conte, superó dos votos de confianza en el Parlamento, pero no logró frenar la crisis política. Foto: AP // Por Julio Algañaraz, corresponsal den Roma de Clarin)

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