OPINION# De país ejemplo al peor del mundo, ¿qué falló?

Muertos diarios por millón de Covid-19 en la Argentina.

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 ¿En unos meses? ¿Un año? Cuando al fin termine esta pesadilla, quedará un número frío en la estadística: muertos por millón de habitantes. La proporción de víctimas fatales en relación a la población indicará qué tan buena o mala fue la gestión del coronavirus de cada país. Todo el resto -infectados, testeos, positividad, etcétera.- quedará en un segundo plano.

La cantidad relativa de muertes será la variable definitiva de la pandemia, e incluso influirá en la evaluación de la gestión de Alberto Fernández. “Para preguntar si lo que hicimos está bien, miren los resultados”, dijo el Presidente el 19 mayo. ¿Cómo le va a la Argentina en el índice de muertes por millón de habitantes comparada con el resto de los países?

La respuesta corta es que no estamos tan mal, pero vamos mal. Tan mal que existe una amenaza importante de que terminemos pésimo.

La respuesta un poco más larga es que, hasta el momento, el acumulado de muertes por millón en relación a la población nos ubica en un lugar alto, pero lógico. Por debajo de los principales países de la región. Pero mirar sólo el acumulado puede ser engañoso. Hay que mirar la evolución de las últimas semanas. Y allí, la situación es dramática.

Desde hace varias semanas, la Argentina es el país que más muertos por millón de habitantes suma por día. Esto significa que arrancamos bien, pero estamos escalando en ese temido índice, pasando a países que hasta hace poco eran el ejemplo de lo que el Gobierno nos decía que habíamos evitado gracias a nuestra temprana, y prolongada, cuarentena.

La estadística dispara preguntas inevitables. ¿Por qué somos el país al que peor le está yendo en este momento en la sumatoria diaria de muertes? ¿Hasta dónde seguiremos escalando en la tabla de muertos por millón de habitantes? ¿La cuarentena evitó una catástrofe mayor o apenas retrasó las muertes mientras agravaba la debacle económica?
Análisis

LA NACION Data realizó un análisis de las muertes por millón de habitantes de los países de la región. Para la Argentina, Colombia, Chile, México y Perú se usó la fecha real de fallecimiento, y no el día en que esa muerte se reportó. De este modo, se evitó el ruido en la serie que genera el retraso en la carga de datos. En cambio, para Brasil, Uruguay y Bolivia fue imposible conseguir la fecha real de muerte, por lo que se usó la fecha del reporte. El análisis termina con las muertes de hace 20 días, el 2 de octubre, para evitar el subregistro de fallecimientos que generan los retrasos en el ingreso al sistema.

Según ese análisis, la Argentina, con 7,13 muertes, encabeza el ranking de decesos diarios por millón. No hay ningún país en el mundo que esté registrando tantos muertos en relación a su población. Los vecinos de la región, que sufrieron el embate del virus en tiempos similares, estuvieron peor, pero ahora mejoraron. Lo mismo ocurre con España, Italia y el resto de los países que parecerían ya haber atravesado el pico de la pandemia.

El estudio de la curva de muertes por millón de habitantes es elocuente: en el inicio y durante largos meses, la de la Argentina serpenteaba por el piso mientras que la de varios países europeos, y la de algunos de nuestros vecinos, pegaban saltos escalofriantes. Era el tiempo de las conferencias de Alberto Fernández con filminas que indicaban lo bien que le daban los números al país. Algo que, en ese momento, era cierto.

Sin embargo, desde hace unas semanas la curva de la Argentina comenzó un crecimiento sostenido, mientras la de los países que atravesaron sus picos antes empezó a derrumbarse. Ya no hubo más conferencias del Presidente, ni filminas. Si la tendencia se mantiene y la Argentina sigue sumando alrededor de 7 muertos por millón de habitantes por día mientras el resto de los países aplana su progresión, pronto se encontrará al tope del ranking.

8 DE MAYO | En una de sus primeras conferencias en Olivos anunciando la prórroga de la cuarentena, Fernández muestra sus clásicas filminas para resaltar el éxito de la estrategia argentina en relación a la de otros países. Hace especial énfasis en la crisis sanitaria de Suecia. Al momento, los números le daban la razón
17 DE JUNIO | “Querían salir a correr, salgan, ahí están las consecuencias”, desafía el Presidente cuando aparecen los primeros signos de cansancio por el largo encierro. La grieta política comienza a ser más notoria, pero los muertos por millón de habitantes aún siguen siendo bajos.
17 DE AGOSTO | La larga cuarentena se suma a otras decisiones resistidas por la oposición para alimentar una serie de marchas contra el Gobierno, como la del 17A. La cantidad de víctimas empieza a subir, aunque siguen siendo menos que las de los principales países de la región.
26 DE SEPTIEMBRE | La provincia de Buenos Aires blanqueó más de 3.500 muertos que no había registrado y el Presidente ya no hace conferencias de prensa para anunciar las nuevas cuarentenas. El acumulado de muertes por millón aún es menor al de los principales países de la región, pero las distancias se achican.

Con 522 muertos por millón de habitantes (siempre hasta el 2 de octubre y tomando la fecha del fallecimiento), la Argentina está bien en comparación con los países relevantes de la región. Solo Uruguay (14), que tiene una población mucho menor, está mejor. Sin embargo, la curva en ascenso nos acerca a los números de Colombia (541) e incluso a los de Brasil (691) y Chile (700), que en el inicio tuvieron picos dramáticos. Perú, con 1021 muertos por millón de habitantes, se mantiene, por lejos, como el país de la región más castigado.

La coincidencia entre los especialistas es que este acumulado de muertes relativamente bajo es la consecuencia de haber sido uno de los primeros países de la zona en decretar la cuarentena. El Gobierno actuó rápido, con asesoramiento científico y en coordinación con los distritos más afectados. El comité de infectólogos y la mesa tripartita de Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof dio, en el inicio, buenos resultados.
Pocos testeos

La cuarentena sirvió para preparar el sistema de salud, que nunca colapsó, pero la estrategia falló en la parte más sofisticada y compleja de la gestión: el operativo de rastreo, testeo y aislamiento para evitar los focos. La primera experiencia en las villas del AMBA fue buena y se logró controlar el brote, pero ese mismo sistema nunca despegó en núcleos de población más dispersos.

Desde mediados de agosto que la positividad de los testeos no baja del 45%. El propio Gobierno desconfía de esa cifra porque dice que no se anotan los negativos, pero la sola admisión demuestra que el sistema falló. Con tantos positivos -o, en rigor, con una mala estrategia, o tan pocos testeos- es imposible gestionar un sistema de rastreo y aislamiento. Esa es una de las explicaciones de por qué no se pudo controlar el avance del virus del AMBA al interior del país, donde se están registrando los nuevos picos.

También es la razón detrás de la preocupante escalada de la Argentina hasta ocupar el primer lugar en la tabla de muertes diarias por millón de habitantes. Brasil, Chile y Bolivia, los peores de la región en el acumulado luego del desastre de Perú, le sacan a la Argentina alrededor de 150 muertes por millón de habitantes. Todavía están lejos, pero en este momento estamos acortando esa distancia de a cuatro o cinco muertos diarios. La Argentina se está acercando incluso a Italia (605 muertos por millón de habitantes), que en el inicio fue el principal foco de la pandemia.

8 DE MAYO | Las diferencias entre los muertos por millón diarios que suma la Argentina en relación a los de los otros países de la región son notorias. Mientras Chile, Brasil y, sobre todo, Perú están en plena escalada de muertos, la situación en la Argentina parece controlada
17 JUNIO | Chile y Perú tienen picos de más de 9 muertos diarios por millón de habitantes. Con una sumatoria diaria menor, pero con un pico más extenso, Brasil también está en el mismo proceso. Mientras tanto, la Argentina sigue amesetada
17 DE AGOSTO | Perú y Chile ya atravesaron el pico y tienen caídas vertiginosas en la cantidad de muertos diarios por millón de habitantes. Brasil sigue en su larga meseta. La Argentina y Colombia, en cambio, están en pleno proceso de crecimiento
26 SEPTIEMBRE | El peor de los escenarios: todos los países de la región comienzan a caer en la cantidad de muertes diarias. Salvo la Argentina, que no sólo lidera el ránking regional de muertes por millón diarias, pronto también será el peor país del mundo en esa tabla. La ventaja inicial en el ránking de muertes acumuladas comienza a achicarse de manera vertiginosa

La pregunta central para entender cuánto seguirá escalando la Argentina en el ranking de fallecidos por millón de habitantes es saber cuánto durará lo que parece ser el pico actual, antes de que comience a registrarse una merma en los fallecimientos diarios. ¿Subiremos una montaña empinada, pero corta, como Chile y Perú, que sumaron alrededor de nueve muertos por millón de habitantes pero por apenas unas semanas antes de caer? ¿O, por el contrario, será una larga planicie en altura, como la de Brasil, que sumó más de cuatro muertos por millón de habitantes durante casi 90 días?

¿Qué falló?

La otra pregunta es ¿qué pasó? ¿Por qué la Argentina está con este panorama actual tan peligroso si nunca colapsó su sistema de salud? Como en casi todos los países, la respuesta está atravesada por convicciones políticas e ideológicas. En la Argentina, pero también en España y Estados Unidos, la izquierda es más proclive a las cuarentenas que la derecha, reacia a asumir sus costos económicos. Pocos países escaparon a esa lógica binaria que en la Argentina fue muy virulenta hasta hace unas semanas, cuando el Gobierno aún defendía sus posiciones.

Ahora, muchos de los integrantes del comité de infectólogos que asesoró a Fernández comienzan a revisar sus posiciones, incluyendo al más locuaz, Pedro Cahn. “Faltó una política más enérgica de búsqueda de contactos, porque la cuarentena sola no resuelve el problema, habría que haber aislado a los contactos y testearlos para ir adelantándose al virus”, dijo en una nota de LA NACION de este martes.

Desde la vereda política opuesta, Adolfo Rubinstein, exministro de Salud durante la gestión de Mauricio Macri, es muy crítico de la cuarentena prolongada implementada por el Gobierno. Dice que sirvió para preparar el sistema de salud, pero que debería haber terminado a los dos meses y dar lugar a un sistema inteligente de rastreo y aislamiento. Si no lo hicieron, considera, es porque no habían comprado suficientes tests.

Rubinstein explica que la prolongada cuarentena “retrasó o dilató” las muertes, pero no las evitó. “Es muy probable que al final de la pandemia terminemos con un número de muertos por millón de habitantes muy similar al de Chile y Brasil”, pronostica. “Estamos en el peor de los mundos: pagamos altos costos económicos y también sanitarios”, se queja.

“El martillo y la danza”, así se conoció una de las estrategia recomendadas al inicio de la pandemia. Indicaba cierres duros para aplacar los brotes -el martillo-, seguidos de aperturas graduales y con mucho testeo para controlar la evolución del riesgo -la danza-. En la Argentina bajamos el martillo a tiempo, pero nos está costando aprender a bailar.

TEXTO DE: Nicolás Cassese

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