El crimen de Villa Gesell.

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Testigo clave identificó a siete rugbiers en la noche trágica.

Un turista de 21 años, que no es del grupo de amigos de Fernando Báez Sosa, se presentó y declaró, por eso este martes fue convocado a la cuarta y última rueda de reconocimiento.

“Escuché voces que decían ‘Negro de mierda’. Fernando (Báez Sosa) no pegó, solo trataba de defenderse. El de camisa negra le pegó dos puntinazos en la cabeza! Otro de remera blanca y pantalón oscuro también tiraba piñas y patadas”. Los detalles son precisos, van en línea con lo que otros testigos estuvieron aportando en las ruedas de reconocimiento de jueves y viernes, también la de este lunes.

El aporte llegó de parte de un testigo que voluntariamente se presentó este lunes en la fiscalía que investiga el crimen de Fernando Báez Sosa (18)​ y que no forma parte del grupo de amigos de la víctima, que inicialmente fueron los únicos convocados a esa pericia visual.

Se trata de un turista de 21 años que fue este lunes en la Fiscalía Descentralizada de Villa Gesell, a cargo de Verónica Zamboni, y que durante dos horas dio detalles que los abogados de la familia de Fernando consideran contundentes, porque consigue ubicar a por lo menos siete de los imputados en la escena cumpliendo diferentes roles en el crimen.

Clarín tuvo acceso a esa declaración, que se sumará a la participación de ese testigo en la rueda de reconocimiento de este martes. “Al único que vi que le pegaba en la cabeza era el de camisa negra. El de camisa negra arengaba y le decía ‘cagón, levantate'”, detalló. El indicado por el testigo, el de camisa negra, es Máximo Thomsen, imputado como coautor y mencionado positivamente en todas las ruedas.

El testigo contó que estaba con un amigo en Le Brique y que decidieron salir un rato a la vereda. “Estábamos enfrente al boliche y en eso veo que a donde había estacionado un auto marca VW modelo Vento que se empieza a sacudir, puse mi atención ahí y advertí que había una pelea. Veo justo cuando cae Fernando, vi claramente cuando le pegaban. Lo primero que veo es a Fernando como arrodillado tratando de defenderse con los brazos, él imposibilitado de pegar, solo tratando de defenderse”, contó.

Respecto a la identificación de los atacantes, mantuvo el nivel de detalle: “Uno de los que vi fue el de camisa negra desprendida (Thomsen). Ese chico parecía el líder del grupo, era el que iba al frente, el que más pegaba. También vi que le pega una segunda persona, que llevaba una remera de color blanca, de pelo corto con rulos, pantalón largo oscuro, de tez blanca… Había dos más que estaban de espaldas a mí que también le pegaban patadas a Fernando. Solo vi que llevaban ropa clara arriba”.

Améndola y Burlando, abogados de la víctima.

Esta declaración podría ampliarse este martes, tras la participación de este testigo en el reconocimiento. Mientras tanto, los diez rugbiers detenidos llegaron bien temprano a la sede de la Secretaría de Seguridad de Villa Gesell a la espera de la última jornada de ruedas de reconocimiento ordenadas por la Justicia.

Los jóvenes fueron trasladados a esa sede ubicada en Paseo 139 y la ruta 11, en uno de los accesos a Gesell, pasadas las 7 de esta mañana en un micro policial desde la comisaría 1 de Pinamar, donde permanecen alojados en los últimos días.

Además de los tres testigos que ya habían sido convocados para intentar reconocer a los autores del crimen, asistirá este cuarto joven que declaró en el marco de la investigación y que dijo que había presenciado el ataque y que estaba en condiciones de identificar a cada uno de los que participaron en el hecho.

Los rugbiers detenidos son Luciano Pertossi (18), Ayrton Viollaz (20), Matías Benicelli (20), Alejo Milanesi (20), Blas Cinalli (18) y Juan Pedro Guarino (19), Máximo Thomsen (20), Enzo Comelli (19), Ciro Pertossi (19) y Lucas Pertossi (20).

Todos ellos están acusados por la fiscal del caso, Verónica Zamboni, por el delito de “homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas” por el cual podrían recibir una pena de prisión perpetua.

Por el hecho hay un undécimo imputado, el remero Pablo Ventura, quien estuvo detenido cuatro días hasta que fue liberado por la Justicia tras determinar que no se hallaba en Gesell en el momento en que ocurrió el crimen de Báez Sosa.

En tanto, los investigadores comenzaron con el peritaje a los teléfonos celulares de todos los involucrados en el caso en la Agencia Regional de la Policía Federal Argentina (PFA), ubicada en la Escollera Norte de Mar del Plata, con el objetivo de analizar el contenido de los mismos.

A su vez, se espera que esta semana también se lleven a cabo en Dolores el peritaje químico y de rastros para determinar si en las prendas y calzados incautados hay manchas de sangre.

Mientras que aún no hay fecha para llevar a cabo el peritaje scopométrico que va a comparar la “impronta” que dejó en la piel de la víctima una zapatilla, cuyo “modelo y tipo” fue identificado.

El crimen de Báez Sosa ocurrió la madrugada del sábado 18 de enero último, frente al boliche Le Brique, en avenida 3 y Paseo 102, del centro de Villa Gesell, donde el joven fue atacado a golpes de puño y patadas en plena vía pública y murió. (Foto: Nueve de los 10 rugbiers acusados de asesinar al joven Fernándo Báez Sosa, de 18 años en Villa Gesell. / IG)

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