El titular de la Corte cuestionó al kirchnerismo.

"Hay que distinguir entre juzgar y hacer política", dijo Carlos Rosenkrantz. // También lo hicieron Rosatti y Lorenzetti.

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El presidente de la Corte realizó una enfática defensa de la independencia de los jueces durante la apertura de las Jornadas de la Magistratura Argentina.

“La democracia constitucional y republicana exige distinguir entre militar y juzgar, entre juzgar y hacer política”, señaló el presidente de la Corte, Carlos Rosenkrantz, al criticar a quienes sostienen “una postura extrema y radicalizada de sustituir al Poder Judicial por órganos políticos de representación popular”, en referencia a la idea expresada recientemente por dirigentes kirchneristas .

Lo dijo esta mañana en una enfática defensa de la independencia del Poder Judicial como base constitutiva del régimen republicano, en la apertura de la XXV Jornadas Científicas de la Magistratura Argentina. Lo escuchaban atentos en absoluto silencio más de 800 jueces y funcionarios judiciales de todas las provincias, que lo aplaudieron largamente al finalizar su discurso.

En esa línea, Rosenkrantz sostuvo que “es imperioso alejarnos de la concepción de que los jueces pueden hacer política. El derecho es el que anima nuestras decisiones y no el poder”.

Y, en tono crítico, agregó: “Hay una concepción de que los jueces hacen política y por eso, no tiene sentido exigirles independencia. Según esta visión, la actividad judicial es una continuidad de la actividad política por otros medios”.

Y en el mismo tono, el titular de la Corte Suprema diferenció claramente la actividad judicial, de la del Parlamento y el Ejecutivo. “Los jueces no somos representantes de la voluntad popular y no podemos crear normas. A los jueces nos toca solo(subrayando el “solo”) aplicar las leyes”, indicó.

Asimismo, Rosenkrantz mencionó las “condiciones” para garantizar la independencia en el trabajo de los magistrados. “Lo presupuestario es uno de los aspectos. Pero lo más importante es que seamos independientes de nosotros mismos, además del poder y de los poderosos. Independientes de nuestras convicciones políticas y personales”.

“Una Justicia maltratada”
En la apertura de las Jornadas organizadas por Federación Argentina de la Magistratura y la Función Judicial (FAM), que se extienden hoy y mañana en el Centro Cultural Kirchner (CCK), también habló el ministro de Justicia de la Nación, Germán Garavano. “Es central que sepamos que la institución básica de una República son los jueces y fiscales. Sin su trabajo de forma independiente y profesional no hay República”, sostuvo el funcionario.

En esa línea, señaló que “la diferencia entre los países desarrollados y los que están en vías de desarrollo pasa por la fortaleza de sus instituciones, y entre ellas, la Justicia es la institución central que hace la diferencia”.

El ministro también destacó la inversión hecha desde su cartera para los poderes judiciales y ministerios públicos de todo el país, y les agradeció a los jueces presentes el trabajo que vienen  realizando. “Es un esfuerzo que debemos hacer juntos. Antes no se hizo. Veníamos de una Justicia maltratada y agredida”, afirmó.

Por último celebró que que la oralidad en los juicios civiles ya esté vigente en 12 jurisdicciones, además de la nacional, y adelantó que para fin de año, se extenderá a cinco más. También destacó la entrada en vigencia en Salta y Jujuy del nuevo Código Procesal Penal Federal que implementó el sistema acusatorio, y que se extenderá progresivamente a todo el país.

En tanto, la presidenta del Superior Tribunal de Justicia de la Ciudad, Inés Weinberg de Roca, puso el eje en la necesidad de “la ética” en la ejercicio de la magistratura.

La candidata del Gobierno a ocupar el cargo de Procurador General de la Nación instó, además, a “desmontar estereotipos en una tarea de equipos, que es lo que la República exige de su Poder Judicial”.

Lucha contra el delito
A su turno, el vicejefe de Gobierno porteño y ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Diego Santilli, también destacó la necesidad de trabajar desde el Ejecutivo en conjunto con los magistrados, “respetando su independencia”, en especial en el combate contra la inseguridad.

En ese sentido, aprovechó el auditorio para detallar las cifras de descenso de delitos en el ámbito metropolitano en lo que va del año. Mencionó que “los secuestros cayeron el 90%, los homicidios dolosos un 40%, los robos de automotores un 50% y los robos comunes –los más difíciles de reducir- un 5%”.

También resaltó el éxito del sistema de reconocimiento facial para la detención de prófugos. “En 48 días que lleva el sistema, ya hay 768 prófugos a disposición de la Justicia. Entre ellos, 18 acusados de abuso sexual de menores, además de asesinos, narcotraficantes y violadores”.

De la apertura de las Jornadas también participaron Marcela Paz, presidenta del Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Ciudad y una de las organizadores del evento este año, quien estuvo a cargo de la apertura y de las palabras de bienvenida. “Espero que estas Jornadas ayuden a formar conciencia y estén a la altura de lo que la sociedad nos está reclamando”, señaló la magistrada porteña.

También participó Alberto Maques, titular del Consejo de la Magistratura porteño. Maques destacó que este organismo no tiene representante del Ejecutivo local entre sus nueve miembros, lo que “denota la no injerencia” en su funcionamiento. Está integrado por legisladores, jueces y abogados.

Reclamos de la FAM
El cierre estuvo a cargo de Ariel Ariza, presidente de la FAM, entidad organizadora de las Jornadas, que se realizan cada dos años y son el lugar de encuentro y debate más importante para los magistrados y funcionarios judiciales de todo el país. Ariza celebró, en este sentido, el éxito de concurrencia y la presencia de reconocidos juristas internacionales.

Entre ellos, el juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Ricardo Pérez Manrique; el vicepresidente de la Unión Internacional de Magistrados, el portugués José Manuel Igreja Matos; y Wenceslas Olea Godoy, magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo de España.

Aprovechó su intervención para mencionar algunos de los reclamos que lidera la FAM, que agrupa a los asociaciones y colegios de magistrados de todos los distritos del país. Uno de ellos estuvo vinculado a “las asimetrías salariales” en las distintas jurisdicciones de país. Provocó la primera interrupción de aplausos en el auditorio. Hay distritos como Chaco, Santiago del Estero, Misiones, La Rioja y Formosa donde los salarios son hasta tres o cuatro veces menores que los de un juez federal, le explicaron a Infobae desde la FAM.

Ariza también cuestionó la propuesta de Sergio Massa – sin mencionarlo- de una reválida de los jueces cada cinco años. “Ecuador tuvo una experiencia nefasta al implementarlo, y atenta contra la independencia e inamovilidad de los jueces garantizada por la Constitución Nacional”, advirtió vehemente. Sus palabras fueron de las más aplaudidas por los numerosos magistrados presentes. (Por Mariel Fitz Patrick para Infobae)

ROSATTI

“Terminemos con las polémicas: el Poder Judicial debe su existencia y su vigencia a la Constitución”, aseguró el juez de la Corte, en el mismo ámbito que se había pronunciado Carlos Rosenkrantz, titular del Máximo Tribunal.

El juez de la Corte Suprema de la Nación Horacio Rosatti cruzó duramente este viernes los proyectos K para disolver y politizar la Justicia. Lo hizo un día después y en el mismo ámbito que se había expresado el titular del Máximo Tribunal, Carlos Rosenkrantz, quien calificó de “irrazonable” la idea del kirchnerismo de revisar las causas por corrupción.

Ambos jueces hablaron en el marco de las XXV Jornadas Científicas de la Magistratura Argentina que se desarrollan en el Centro Cultural CCK. Mientras ser refería a la relación de la justicia y la política, y aunque sin nombrarlas directamente, Rosatti desechó las propuestas del ex integrante de Corte Raúl Zaffaroni, del candidato a presidente Alberto Fernández y de personajes laterales K como el escritor Mempo Giardinelli, que, con matices, pidieron revisar sentencias y hasta eliminar el Poder Judicial, con el objetivo de rever procesos como los que tienen detenidos a ex funcionarios como Julio de Vido o Amado Boudou. Los llaman “presos políticos”.

Rosatti, junto con Rosenkrantz uno de los dos jueces nominados por el presidente Mauricio Macri para la Corte, hizo una puesta en escena completa. Mientras hablaba, sostenía en sus manos la Constitución. “Terminemos con las polémicas: el Poder Judicial debe su existencia y su vigencia a la Constitución Nacional y, afortunadamente, no depende ni de la voluntad ni de opiniones coyunturales”, dijo en el tramo más saliente de su discurso.

Luego retomó ​uno de los ejes que suele remarcar, sobre la división de poderes. E insistió sobre los límites de la política: “El juez no debe reemplazar al legislador. Los magistrados tenemos una herramienta que es la declaración de inconstitucionalidad de las leyes que debemos aplicar con criterio muy restrictivo, porque los legisladores son los representantes directos del pueblo. A diferencia del político, que tiene un amplio espectro de opciones para tomar su decisión, y que viene concebida por su formación ideológica, el juez posee una limitada capacidad de maniobra que consiste en interpretar las leyes que dicta el Congreso. El legislador crea las leyes, el Ejecutivo las reglamenta y el juez las aplica. Pero todos los poderes tienen su límite en la Constitución Nacional. Se pide que el juez no juegue a ser político y estoy de acuerdo. Pedimos que el político respete las decisiones judiciales, aunque no las comparta”.

La declaración de Rosatti despeja algunas dudas sobre la postura del Máximo Tribunal frente al embate K, en medio de una fuerte interna. Rosenkrantz es el juez mejor visto por la Casa Rosada, pero Rosatti, pese a haber sido nombrado por este Gobierno, integra desde hace unos meses la llamada “mayoría peronista” -junto con Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda- que viene sacando fallos que molestaron al macrismo.

En su discurso, Rosatti defendió algunas de estas decisiones y la previsibilidad que da la difusión de una agenda por parte de la Corte: “Ha permitido escoger casos líderes que impacten en los distintos niveles de la Justicia, para dar previsibilidad al funcionamiento judicial y celeridad a aquellas causas que involucran miles de casos análogos. Este procedimiento permitió, por ejemplo, gracias al fallo ‘Blanco’ (determinación del índice aplicable para el nivel inicial de retiro) resolver -entre febrero y mayo de este año- 15 mil expedientes similares. Este hecho adquiere especial relevancia en el marco de un cuerpo colegiado que toma sus decisiones por mayoría y que conforme a las temáticas de especialización jurídica suelen ser cambiantes”.

En medio de la campaña y la profundización de la grieta, en el Gobierno se había encendido una alarma cuando la Corte pidió el expediente del primer juicio por corrupción contra Cristinay se supuso que esto retrasaría su arranque, en una presunta señal de apoyo a la ex  presidenta. Luego de una muy fuerte polémica, el Máximo Tribunal salió a aclarar que esto no ocurriría y las audiencias comenzaron. Se interpretó como una marcha atrás. Algunos miembros de la Corte aún hoy se esfuerzan por negarlo.

Por esa tensión latente, las afirmaciones de Rosenkrantz y Rosatti, en un mismo sentido, toman relevancia. Días atrás, en una charla privada, un miembro de la Corte pensaba a futuro: “Si gana Cristina, Carlos se va a tener que preparar para frenarla”. Se refería a Rosenkrantz. Mientras lo decía, abría grande los ojos. (Por Eduardo Paladini para Clarín)

LORENZETTI

A su turno, en diálogo con Infobae, Lorenzetti sostuvo que “la independencia de los jueces es una política de Estado de la Corte Suprema y de todo el Poder Judicial. Querer eliminar al Poder Judicial o modificar sentencias por medio de una ley afecta seriamente la división de poderes. La Corte ha dado muestras claras en los últimos diez años de que eso no es admisible”.

“Es un principio que defenderemos siempre con coherencia en beneficio de los ciudadanos que reclaman una justicia independiente. Sostuvimos esta posición en contextos de enormes presiones sobre los jueces. Defendimos la independencia de los jueces y lo seguiremos haciendo porque es una condición irrenunciable de una democracia sana y una república en serio”, concluyó Lorenzetti.

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