La Corte y las malas decisiones de los gobiernos

"No deben ser corregidas por la Justicia sino por el pueblo", dijo uno de sus integrantes, Horacio Rosatti.

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El juez de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, aseguró que “las malas decisiones política de un Gobierno no deben ser corregidas por un juez con sus sentencias, sino por el pueblo en las siguientes elecciones”.

Así lo escribió en una columna que publicó en el diario Ámbito Financiero en la que destacó que “el político no debería transferir sus responsabilidades a un juez y juzgar luego sus decisiones como si él mismo fuera el juez de la causa que transfirió”.

Estas reflexiones del juez -en abstracto, sin estar referidas a ningún asunto en particular- se conocen al término de un año en el que hubo momentos de máxima tensión entre la Corte y el Gobierno y que culmina con una andanada de críticas de la vicepresidenta Cristina Kirchner al funcionamiento del máximo tribunal.

Rosatti, que es juez de la Corte desde hace 4 años, sostuvo que cuando un conflicto se judicializa es porque no pudo ser resuelto amigablemente. “La judicialización es el fracaso de la concordia”, expresó. Y la falta de conciencia de que este fracaso es propio de los que no pudieron resolver el conflicto hace que se tercericen las responsabilidades en la justicia, quitándose un peso de encima.

“Desde un tribunal de justicia esta transferencia de responsabilidad es especialmente perceptible en los casos de judicialización de cuestiones que no ha podido resolver la política”, dijo el juez y opinó que “a partir de esa tercerización, el responsable primario en encontrar una solución se convierte en un espectador que juzgará la decisión como si él mismo fuera un juez, con lo cual la transferencia de roles se habrá completado”.

Por eso insistió en que “no puede pedírsele a un juez que actúe como un político, reemplazándolo, porque sus roles y sus márgenes de decisión son distintos (.) Si el juez intentara suplir al político, proyectando su forma de pensar (en suma, su disconformidad con una decisión política) en descalificación jurídica, estaría excediendo su competencia y violentando la división de poderes”.

Así las cosas es que concluyó que “las malas decisiones políticas de un Gobierno no deben ser corregidas por un juez con sus sentencias sino por el pueblo en las siguientes elecciones” y advirtió que “el político no debería transferir sus responsabilidades a un juez y juzgar luego sus decisiones como si él mismo fuera el juez de la causa que transfirió”. (Por: Hernán Cappiello para La Nación)

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