Las explicaciones que le dio Clarens a la Justicia.

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Los secretos de Kirchner y Báez en Santa Cruz, a través de la confesión del financista Ernesto Clarens. En su declaración, contó cómo nació la firma Austral Construcciones, y deslizó que, al contrario del resto de las contratistas de obra pública, esa empresa “no pagaba coimas”.

Fines de los años 90. Néstor Kirchner transitaba sus últimos años como intendente de Río Gallegos, y su próxima meta estaba en curso: asumir la gobernación de Santa Cruz en un complejo escenario político y financiero. En plena campaña electoral conoció a Lázaro Báez. La relación perduró y fue el contexto para construir millonarios negocios cuyo reparto de roles nunca quedó del todo claro. Algunos detalles de la génesis de ese vínculo personal y comercial fueron aportados a la justicia por el financista Ernesto Clarens, que aún busca ser aceptado como arrepentido en la causa de los cuadernos.

En aquel entonces, relató Clarens en su confesión ante el fiscal Carlos Stornelli, la principal constructora de Báez era Gotti SA, entonces “se creó Austral Construcciones como reaseguro de los negocios por si quebraba Gotti, pero Lázaro se la quedó y con eso mantuvo los ingresos de las certificaciones de obras”, contó el financista en la justicia. Y soltó otra aclaración inquietante: cuando habló de Santa Cruz y la constructora de Báez, Clarens no hizo referencia a ningún pago de coimas, como según investiga la justicia habrían pagado numerosas firmas contratistas de obra pública. “Austral no estaba para eso”, aclaró.

La causa de los cuadernos de la corrupción cuenta con 17 imputados colaboradores, comúnmente conocidos como “arrepentidos”. La mayoría de ellos son empresarios de la construcción, del sector energético y de concesiones del transporte. ¿Qué tienen en común? Todos admitieron haber pagados “fondos ilegales” a ex funcionarios del extinto ministerio de Planificación Federal. Se trata de los principales empresarios en cada rubro,o y por su relevancia y cómo se estructuró la “organización delictiva” dedicada a la recaudación de sobornos, el juez Claudio Bonadio abrió un expediente por cada sector.

Obra pública del gobierno kirchnerista y Lázaro Báez, parecen ser términos de una misma ecuación. Al comienzo, llamó la atención que en el expediente no surgiera el nombre del empresario K, preso hace más de dos años por lavado de dinero. La explicación la trajo Ernesto Clarens, el financista vinculado a Néstor Kirchner y al dueño de Austral Construcciones y que este jueves finalmente logró ser aceptado como “arrepentido” en la causa de los cuadernos de las coimas.

Cuando en su confesión ante el fiscal Stornelli se refirió a Santa Cruz, distinguió que allí no se cobraban sobornos: Lázaro Báez no pagaba coimas con Austral Construcciones. “Austral no estaba para eso”, indicó Clarens.

Entonces contó por qué se enojó con Lázaro, la relación que el empresario tenía con Néstor Kirchner y cómo se gestó la constructora que recibió del gobierno de Cristina Kirchner 52 contratos viales (la mitad de los cuales no se concluyeron) por 46.000 millones de pesos. Repasemos: Báez recibió el 86% de las licitaciones adjudicadas en el Santa Cruz.

“Austral Construcciones se creó como un reaseguro de Gotti SA”, contó Clarens. Esta última era la principal constructora de Santa Cruz, y el primer dato que Lázaro Báez le proporcionó a Néstor Kirchner cuando peleaba por la gobernación, fue el estado bancario de la empresa, ya que él trabaja en la línea de créditos del Banco Santa Cruz. Esa carpeta con datos confidenciales pero reveladores sobre el estado financiero de la principal firma de la provincia fue el inicio de la relación que cosecharía negocios millonarios con los años.

Ernesto Clarens continuó explicando: “creíamos que la empresa estaba al borde de la quiebra, entonces se crea Austral como reaseguro para seguir operando, y con ella se cobraban los certificados de obra”. Fue el dueño de Gotti quien le dijo al financista “metelo al Negro (por Báez)”, según su indagatoria. Después, confesó que se “arrepintió” de dicha decisión. Era tarde: “Lázaro un día llegó y dijo que él se quería quedar con Austral que no estaba operando”.

Al momento de explicar dicha circunstancia, Clarens habló sobre la relación Néstor Kirchner – Lázaro Báez. El empresario no hacía nada sin la autorización del entonces gobernador de Santa Cruz y la decisión de quedarse con la constructora que tenía otro fin, “no fue de él solo”.

Austral Construcciones era necesaria “para seguir operando”, y con el tiempo fue la carta de garantía para “cobrar los certificados de obra que llegaban al sur”. Por eso no se refirió a Lázaro pagando coimas a través de su conglomerado, inactivo desde el 15 de diciembre de 2015. Y repitió misterioso que “la finalidad era otra”.

En otros expedientes, la justicia determinó que los fondos que el empresario K recibió a través de la obra pública, a través de un circuito de contrataciones “irregulares”, permitieron que entre 2004 y 2015 el patrimonio del “amigo presidencial” Lázaro Báez creciera un 12.127%, adquiriendo bienes por 205 millones de dólares.

Pero además, se indicó que una porción de esos fondos fueron derivados al patrimonio ​de la familia Kirchner a través de otros negocios celebrados con Báez: el alquiler de habitaciones de los hoteles y la administración de los mismos (Hotesur SA) y los contratos de locación celebrados con Los Sauces SA (inmobiliaria de la ex Presidenta). La sumatoria en ambos expedientes donde se investigó el lavado de dinero, arroja ingresos a favor de la ex familiar presidencial por más de 50 millones de pesos entre 2009 a 2015.

Para Clarens estaba claro que Báez no hacía nada sin que se lo ordenara Néstor Kirchner. Cuando el empresario K se queda efectivamente con la constructora Austral, el financista contó: “Se le cedió el cobró de las certificaciones de obra y mi 20% que percibía de comisión Lázaro me lo licuó, porque aumentó el capital de la empresa y compró camiones y me dejo un 10% que después se lo dejé casi como regalo”, dijo molesto.

Cuando Clarens tuvo que explicar el circuito de cobros de los sobornos en Capital Federal, admitió su responsabilidad en la estructura no sólo como financista, sino también como “recaudador”.

Tal como contó este medio, el financista explicó que su relación primaria era con José López, porque eran los responsables de cobrarle a las firmas de la construcción.

Ambos se conocieron en Río Gallegos. La constructora Gotti estaba en una crítica situación, y López junto con Clarens armaron la estructura financiera para salvaguardar la empresa que después terminaría dentro del conglomerado de Lázaro Báez.

Entonces, el ex secretario de obras públicas comenzó a “recaudar de empresas para salvar la situación de Gotti SA y después siguieron recaudando para la política”. Esta misma estructura es la que se investiga en la causa de los cuadernos de la corrupción.

“Clarens tenía línea directa con José López, y ambos eran quienes hablaban con las constructoras para la recaudación”, indicaron fuentes judiciales.

El rol de Clarens era más complejo: lo que cobraban de las empresas de la construcción era convertido a dólares “en sus propias financieras, y de allí lo sacaban del país”. López “hacía más la cobranza”, el financista K “armaba la estructura financiera para exteriorizar millones de dólares”. Según pudo saber Clarín, la comisión que cobraba Clarens por estas operaciones iba del 6% al 10%, y parte de ese dinero lo sacaba hacia Uruguay. (Por Lucía Salinas para Clarín)

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