OPINION## Los expertos y el futuro de la pandemia

"Es una amenaza manejable", coincidieron // Qué pronostican para la Argentina algunos científicos de nuestro país.

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Como resultado de la propagación de nuevas variantes, los expertos calculan que el umbral de la inmunidad de rebaño es de al menos un 80%

NUEVA YORK.- A inicios de la pandemia, cuando las vacunas contra la Covid-19 eran solo un destello en el horizonte, el término “inmunidad de rebaño” llegó a ser el significado del desenlace: el punto en el que habría tantos estadounidenses protegidos contra el virus que nos podríamos deshacer del patógeno y recuperar nuestras vidas.

Ahora, más de la mitad de los adultos de Estados Unidos han sido inoculados con al menos una dosis de una vacuna. Sin embargo, las tasas de vacunación diaria están cayendo y entre los científicos y los expertos en salud pública hay un consenso generalizado: no se podrá alcanzar el umbral de la inmunidad de rebaño, al menos no en el futuro próximo, y tal vez nunca.

En cambio, están llegando a la conclusión de que, en vez de que el virus se vaya como se había prometido desde hace mucho tiempo, lo más probable es que se vuelva una amenaza manejable que seguirá circulando en Estados Unidos durante el futuro cercano y continuará provocando hospitalizaciones y muertes, pero en una escala menor.

Todavía no se sabe qué tan menor porque, en parte, dependerá del número de personas que se vacunen en el país, y el mundo, y de cómo evolucione el coronavirus. No obstante, ya se sabe que el virus está cambiando a una gran velocidad, las nuevas variantes se propagan con mucha facilidad y la vacunación está sucediendo con demasiada lentitud como para que la inmunidad de rebaño ocurra pronto.

Será crucial que continúen las inmunizaciones, en especial entre la gente que corre un mayor riesgo a causa de su edad, su exposición o su estado de salud, para limitar la gravedad de los brotes, si no es que su frecuencia, según los expertos.

Los trabajadores médicos del Delta Health Center se preparan para vacunar a las personas en una clínica de vacunación emergente en una comunidad rural del Delta el 29 de abril de 2021 en Leland, Mississippi

Los trabajadores médicos del Delta Health Center se preparan para vacunar a las personas en una clínica de vacunación emergente en una comunidad rural del Delta el 29 de abril de 2021 en Leland, MississippiSpencer Platt – AFP

“Es poco probable que el virus desaparezca”, comentó Rustom Antia, biólogo evolutivo de la Universidad Emory en Atlanta. “Pero queremos hacer todo lo posible para que se vuelva una infección leve”.

El cambio de perspectiva presenta un nuevo desafío para las autoridades de salud pública. La motivación para alcanzar la inmunidad de rebaño —en cierto momento, algunos expertos pensaron que sería posible lograrla en el verano— captó la imaginación de grandes segmentos de la población. Al decir que no se cumplirá ese objetivo, se suma otra razón de “para qué molestarme” a la lista que usan los escépticos de las vacunas para evitar la inoculación.

Un hombre llega a una instalación de vacunación contra la Covid-19 casi vacía en Los Ángeles, California, el 3 de mayo de 2021

Un hombre llega a una instalación de vacunación contra la Covid-19 casi vacía en Los Ángeles, California, el 3 de mayo de 2021Frederic J. Brown – AFP

No obstante, las vacunas siguen siendo la clave para transformar el virus en una amenaza controlable, según los expertos.

Anthony Fauci, el más alto asesor del gobierno de Biden en el tema de la Covid-19, reconoció el cambio en la manera de pensar de los expertos.

“La gente se estaba confundiendo y pensaba que nunca íbamos a bajar las infecciones hasta llegar a ese mítico nivel de la inmunidad de rebaño, cualquiera que sea ese número”, comentó Fauci.

“Por eso dejamos de usar ‘inmunidad de rebaño’ en el sentido clásico”, agregó Fauci. “Lo que quiero decir es lo siguiente: olviden eso un momento; si se vacuna la cantidad suficiente de personas, disminuirán los contagios”.

Un umbral complicado
En cuanto el nuevo coronavirus comenzó a propagarse por el mundo, a inicios de 2020, fue cada vez más evidente que la única manera de salir de la pandemia iba a ser logrando que obtuviera la inmunidad tanta gente —por medio de una infección natural o una vacuna— que el virus se quedara sin personas que infectar. El concepto de alcanzar la inmunidad de rebaño se volvió la meta implícita de muchos países, entre ellos Estados Unidos.

En un inicio, el objetivo del umbral de la inmunidad de rebaño se estimó que fuera entre un 60 y un 70% de la población. La mayoría de los expertos, entre ellos Fauci, esperaba que Estados Unidos pudiera conseguirlo en cuanto estuvieran disponibles las vacunas.

Sin embargo, mientras se desarrollaban las vacunas y se reforzaba la distribución durante todo el invierno y hasta entrada la primavera, comenzaron a aumentar los estimados del umbral. Esto se debió a que los cálculos iniciales se basaban en la capacidad de contagio de la versión original del virus. En la actualidad, la variante predominante que circula en Estados Unidos, llamada B.1.1.7 e identificada por primera vez en Reino Unido, es alrededor de un 60% más transmisible.

Como resultado, los expertos calculan que el umbral de la inmunidad de rebaño es de al menos un 80%. Si se desarrollan variantes todavía más contagiosas, o si los científicos encuentran que las personas inmunizadas todavía pueden transmitir el virus, el cálculo tendrá que ser corregido hacia arriba de nuevo.

Las encuestas muestran que alrededor del 30% de la población estadounidense sigue reacia a vacunarse. Se espera que mejore esa cifra, pero es probable que no baste. “En teoría, es posible tener una cobertura de vacunación de alrededor del 90%, pero yo diría que realmente no es muy probable”, comentó Marc Lipsitch, investigador de salud pública en la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de la Universidad de Harvard.

Los cuerpos embalsamados yacían envueltos en plástico antes de la fecha de su entierro en medio de un desbordamiento de los fallecidos durante la pandemia de Covid-19 en McKenzie Mortuary Services el 15 de marzo de 2021 en Long Beach, California

Los cuerpos embalsamados yacían envueltos en plástico antes de la fecha de su entierro en medio de un desbordamiento de los fallecidos durante la pandemia de Covid-19 en McKenzie Mortuary Services el 15 de marzo de 2021 en Long Beach, CaliforniaMario Tama – AFP

Aunque la resistencia a vacunarse es una de las razones principales para que sea poco probable que Estados Unidos logre la inmunidad de rebaño, no es la única.

A menudo, se describe la inmunidad de rebaño como un objetivo nacional. No obstante, es un concepto confuso en un país tan grande.

“La transmisión de la enfermedad es local”, hizo notar Lipsitch. “Si en Estados Unidos la cobertura es del 95% en su totalidad, pero en un pueblito es del 70%, al virus no le importa”, explicó. “Se las arreglará para permanecer en el pueblito”.

La disposición desigual para vacunarse podría afectar la inmunidad de la manada

En algunas zonas de Estados Unidos, es posible que las tasas de inoculación no alcancen el umbral necesario para evitar que el coronavirus se propague fácilmente.

El aislamiento de una región específica del coronavirus depende de una gran variedad de factores.

La inmunidad colectiva puede fluctuar por “el hacinamiento de la población, el comportamiento humano, el saneamiento y todo tipo de otras cosas”, dijo David M. Morens, virólogo y asesor principal de Fauci. “La inmunidad colectiva para un vecindario adinerado puede ser X, luego vas a un vecindario lleno de gente, ubicado a una cuadra de distancia, y es 10X”.

Debido al grado de movimiento entre las regiones, una pequeña ola del virus en una región con un bajo nivel de vacunación se puede desbordar con facilidad hacia una zona donde la mayoría de la población esté protegida.

Al mismo tiempo, la conectividad entre países, en particular cuando se disminuyan las restricciones a los viajes, enfatiza la urgencia de proteger no solo a los estadounidenses, sino a todo el mundo, opinó Natalie E. Dean, bioestadística de la Universidad de Florida, campus Gainesville. Todas las variantes que aparezcan en el mundo terminarán por llegar a Estados Unidos, comentó Dean.

En el tema de la vacunación, hay muchas partes del mundo que van muy por detrás de Estados Unidos. Por ejemplo, menos del dos por ciento de la gente de la India está completamente vacunada y menos del uno por ciento de Sudáfrica, según datos compilados por The New York Times.

“No lograremos la inmunidad de rebaño a nivel del país, de un estado ni siquiera de una ciudad hasta que no tengamos suficiente inmunidad en la población total”, dijo Lauren Ancel Meyers, directora del Consorcio de Modelado de Covid-19 de la Universidad de Texas, en Austin.

Qué nos podría deparar el futuro
Según los expertos, si no podemos alcanzar el umbral de la inmunidad de rebaño, entonces lo más importante son las tasas de hospitalizaciones y muertes después de que se relajen las restricciones de la pandemia.

Al centrarse en vacunar a la gente más vulnerable, Estados Unidos ya ha bajado esas cifras de manera drástica. Si los niveles de vacunación de ese grupo siguen al alza, se espera que con el tiempo el coronavirus sea una enfermedad de temporada, como la influenza, y afecte principalmente a la gente joven y saludable.

El público observa con mascarilla una obra de teatro en el Anne Bernstein Theatre el 27 de abril de 2021 en la ciudad de Nueva York

El público observa con mascarilla una obra de teatro en el Anne Bernstein Theatre el 27 de abril de 2021 en la ciudad de Nueva YorkAngela Weiss – AFP

“Como mínimo, queremos llegar a un punto en el que solo haya brotes pequeños y esporádicos”, mencionó Carl Bergstrom, biólogo evolutivo de la Universidad de Washington, campus Seattle. “Sería un objetivo muy sensato en este país, donde tenemos excelentes vacunas y la capacidad de administrarlas”.

A largo plazo —una generación o dos—, la meta es que el nuevo coronavirus haga la transición y se parezca más a sus primos que causan los resfriados comunes. Esto querría decir que la primera infección se da a inicios de la infancia y las infecciones subsecuentes son leves gracias a la protección parcial, aunque mengüe la inmunidad.

Una proporción desconocida de gente con casos leves puede experimentar síntomas debilitantes durante semanas o meses —un síndrome llamado “Covid persistente”—, pero es poco probable que sature el sistema de salud.

“La gran mayoría de la mortalidad y de la presión sobre el sistema de salud proviene de las personas con algunos padecimientos particulares, en especial la gente mayor de 60 años”, comentó Lipsitch. “Si podemos proteger a esas personas contra las enfermedades graves y la muerte, entonces habremos logrado que la Covid-19 pase de ser un elemento disruptivo de la sociedad a convertirse en una enfermedad infecciosa regular”.

Si las comunidades mantienen las pruebas y el seguimiento, es posible que el número de casos nuevos sea tan bajo que los funcionarios de salud puedan identificar cualquier nueva introducción del virus y sofocar de inmediato un posible brote, dijo Bary Pradelski, economista del Centro Nacional para Investigación Científica en Grenoble, Francia. Él y sus colegas describieron esta estrategia en un artículo publicado el jueves en la revista científica The Lancet.

“Creo que la erradicación es imposible en esta etapa”, dijo Pradelski. “Pero lo que sí queremos es la eliminación local”.

La vacunación sigue siendo la clave
El objetivo final ha cambiado, pero el desafío más urgente sigue siendo el mismo: persuadir a la mayor cantidad de personas para que se vacunen.

Alcanzar un alto nivel de inmunidad en la población “no es como ganar una carrera”, dijo Lipsitch. “Tienes que alimentarlo. Tienes que seguir vacunando para mantenerte por encima de ese umbral”.

El escepticismo sobre las vacunas entre muchos estadounidenses y la falta de acceso en diversos grupos (poblaciones sin hogar, trabajadores migrantes o algunas comunidades de color) hacen que sea un desafío lograr ese objetivo. Algunos expertos creen que la imposición de la vacunación solo empeoraría esa postura.

En esta foto de archivo tomada el 29 de marzo de 2021, Fransella Kriestel recibe su segunda dosis de la vacuna de Moderna contra la Covid-19 en un sitio de vacunación en San Antonio, Texas

En esta foto de archivo tomada el 29 de marzo de 2021, Fransella Kriestel recibe su segunda dosis de la vacuna de Moderna contra la Covid-19 en un sitio de vacunación en San Antonio, TexasSergio Flores – AFP

Un mejor enfoque sería que una figura confiable abordara las causas primarias de la vacilación: miedo, desconfianza, conceptos erróneos, facilidad de acceso o el deseo de obtener más información, dijo Mary Politi, experta en toma de decisiones de salud y comunicación de salud en la Universidad de Washington en Saint Louis.

A menudo, la gente necesita ver a otras personas de su círculo social aceptando algo antes de estar dispuestas a intentarlo, dijo Politi. Hacer hincapié en los beneficios de la vacunación para sus vidas, como poder ver a un miembro de la familia o enviar a sus hijos a la escuela, puede ser más motivador que la nebulosa idea de la inmunidad colectiva.

“Eso resonaría más en la gente que este concepto algo elusivo que los expertos todavía están tratando de descifrar”, agregó.

Aunque los niños propagan el virus de manera menos eficiente que los adultos, todos los expertos estuvieron de acuerdo en que vacunar a los niños también sería importante para mantener bajo el número de casos de Covid. A largo plazo, el sistema de salud pública también deberá tener en cuenta a los bebés y a los niños y adultos que envejecen en un grupo de mayor riesgo.

Siguen existiendo escenarios desconcertantes en esta visión a largo plazo.

Con el tiempo, si no se protege a suficientes personas, se pueden desarrollar variantes altamente contagiosas que pueden romper la protección de la vacuna, llevar a las personas al hospital y ponerlas en riesgo de muerte.

“Ese es el escenario de pesadilla”, dijo Jeffrey Shaman, epidemiólogo de la Universidad de Columbia.

La frecuencia y la gravedad de esas infecciones progresivas tienen el potencial de determinar si Estados Unidos puede mantener bajas las hospitalizaciones y muertes o si el país se encontrará en una “lucha delirante” cada dos años, dijo.

“Creo que vamos a estar muy pendientes, o al menos los funcionarios de salud pública y los epidemiólogos de enfermedades infecciosas van a decir: ‘Muy bien, existen estas variantes, ¿qué están haciendo? ¿De qué son capaces?”, dijo Shaman. “Quizás el público en general no tenga que preocuparse tanto por eso, pero nosotros tendremos que hacerlo”. (Por Apoorva Mandavilli, The New York Times)

QUÉ PASARÁ EN LA ARGENTINA

En pleno otoño, la Argentina llegó a un récord de internados en terapia intensiva desde el inicio de la pandemia, con más de 5426 pacientes, y faltan camas. Los contagios habían empezado abruptamente en marzo. Si bien los casos diarios habrían comenzado a bajar, la gran preocupación ahora es qué pasará con las temperaturas más bajas de mayo y junio, en el contexto de un plan de vacunación contra el COVID-19 que desde diciembre hasta ahora solo inmunizó con al menos una dosis al 23% de los adultos por las demoras en entregas de dosis, y el aumento progresivo del predominio de las variantes del coronavirus como la de Manaos y la del Reino Unido. Expertos consultados por Infobae compartieron diferentes escenarios posibles para los próximos meses para el país. Aun con diferencias, todos coinciden en que sigue siendo clave la actitud solidaria de las personas al usar barbijos o mascarillas, evitar reuniones sociales en lugares cerrados, usar ventilación permanente, mantener el distanciamiento físico y el lavado frecuente.

En diálogo con Infobae, el doctor Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, comentó: “La segunda ola de COVID-19 en la Argentina ha sido como un huracán. Subieron abruptamente los contagios y ahora se está observando el crecimiento de fallecidos. Hay varios factores que explican la segunda ola, como las nuevas variantes que ya se han detectado en el país, el relajamiento de los cuidados por parte de la gente, las reinfecciones, y el retraso en la vacunación”.

En la Ciudad de Buenos Aires y conurbano, la media de casos confirmados de siete días es un 19% menos que los siete días anteriores, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. La curva podría estar bajando, pero las medidas en las jurisdicciones que se tomen influirán en qué pasará en los próximos meses.

Más testeos diarios y rastreos de contactos estrechos, vacunación con más de 15 millones de dosis y aislamiento de los casos con COVID-19 son algunas de las medidas que permitirían alcanzar un escenario más optimista para el invierno, según Roberto Debbag, de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica

Más testeos diarios y rastreos de contactos estrechos, vacunación con más de 15 millones de dosis y aislamiento de los casos con COVID-19 son algunas de las medidas que permitirían alcanzar un escenario más optimista para el invierno, según Roberto Debbag, de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica.

Para Debbag, hay dos escenarios posibles para los próximos meses. “La temperatura bajará en mayo, y en dos semanas podría cambiar el comportamiento de la gente, que tiende a estar más en espacios cerrados. Aumentaría la transmisibilidad y se saturaría el sistema de salud de nuevo”, alertó el médico infectólogo. “El peor escenario: con las temperaturas bajas y si no se accede a más de 10 millones de dosis de vacunas, sin política de testeos y rastreos de contactos estrechos, en un mes volverían a aumentar los casos de COVID-19″, opinó. Y subrayó que “por cada caso positivo por PCR, debería haber entre 10 y 30 negativos realizados, según la OMS. Por lo cual, en la Argentina, deberíamos estar en un millón de testeos por día. Esperemos que este escenario tan negativo no se produzca”.

“El otro escenario más favorable para la Argentina -añadió el doctor Debbag- es contar con acceso rápido a vacunas antes del invierno, con 15 millones de dosis en mayo, y llevar a cabo una política de rastreo, testeos y aislamiento de las personas que se han infectado para cortar con la cadena de contagios”.

En cambio, Roberto Etchenique, del Instituto de Química Física de los Materiales, Ambiente y Energía (INQUIMAE) del Conicet y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, consideró que puede haber otro escenario para los próximos meses. “Hay también un tercer escenario: la curva de contagios podría seguir alta, pero podría producirse una reducción de muertes. Este escenario sería posible porque dentro de dos meses los mayores de 60 años podrían estar vacunados y bajaría muchísimo la letalidad”.

Etchenique, quien trabaja con modelos computacionales sobre la evolución del COVID-19, señaló a Infobae: “Para que haya un escenario con disminución de casos en mayo, tiene que haber vacunación masiva y una política de supresión viral, que debería consistir primariamente en impedir el pasaje del virus entre regiones donde hay alta concentración a baja. La medida del rastreo de contacto no sería útil hoy en regiones como el AMBA con un nivel tan alto de contagios. La reducción drástica de los casos solo se logra hoy con una cuarentena estricta o con vacunación masiva”.

La fatiga pandémica, es decir, el cansancio de la gente por enfrentar situaciones y estar atentos a los cuidados de prevención constantemente, también podría influir en los próximos meses. En ese sentido, Rodrigo Quiroga, investigador en bioinformática de la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet, comentó a Infobae: “Lo que ocurra en los próximos dos meses dependerá de las medidas gubernamentales que se tomen y de los cuidados que siga la población. Durante las próximas dos semanas, los casos de personas con COVID-19 van a ir bajando lentamente. Pero hay un riesgo: esa reducción de casos podría hacer que se vayan abandonando restricciones y cuidados antes de tiempo. Eso llevaría a una disminución de casos más lenta, como ocurrió el año pasado (cuando se registraron 46.000 fallecidos a pesar de que no se saturó el sistema de salud). Las consecuencias de esa disminución lenta es una enorme cantidad de contagiados y fallecidos que se va acumulando con el correr de los días”.

El alcance de las medidas de restricción en la circulación en las ciudades también es otro factor importante. “La estrategia de estas medidas de restricciones intermedias es riesgosa -consideró Quiroga- porque genera más fatiga pandémica y la gente no sigue los cuidados de prevención. Lo mejor sería una medida de restricción más dura al menos durante dos semanas para bajar significativamente el número de casos. Aun cuando la bajada de casos se volviera lenta con la restricción más dura será otra la situación. Porque los casos diarios no serían entre 400 y 500 fallecidos por día como estamos observando ahora”.

“Ni el rastreo ni la vacunación van a influir en el número de contagios en este momento, con tan alto número de casos diarios -sostuvo Quiroga-. El rastreo adecuado solo permite mantener bajo el número de casos y evitar brotes. Por otro lado, la vacunación no va a frenar los contagios porque para hacerlo deberíamos inmunizar al menos a la mitad de la población, y eso no va a ocurrir pronto. Por lo cual, ni el rastreo ni la vacunación van a tener su efecto positivo entre hoy y el invierno. Hoy, lo más efectivo para mejorar la situación epidemiológica son las medidas de restricción y el comportamiento social de cumplimiento con el distanciamiento, el uso del barbijo o mascarilla y la ventilación permanente, entre otras”. (Por Valeria Román por Infobae)

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