OPINION//La pandemia de las superbacterias al acecho

En 30 años será una de las principales causas de muerte.

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Expertos advierten por la automedicación y la necesidad urgente de nuevos antibióticos.

La mala costumbre de autodiagnosticarse y, peor aún, tomar antibióticos sin indicación médica genera que las bacterias sean cada vez más resistentes. Desde hace ya muchos años, la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), en sintonía con la Organización Mundial de la Salud (OMS), viene advirtiendo las consecuencias que esto podría tener para el futuro. Hoy ya se estima que para 2050, la resistencia microbiana será una de las principales causas de muerte, superando al cáncer.

Los remedios para distintas enfermedades van perdiendo efectividad y las superbacterias son las responsables de la muerte de 700.000 personas cada año. Las víctimas son de todas las edades y regiones. El desafío es encontrar nuevas drogas que reviertan este panorama.

“Los antibióticos son cada vez más ineficaces, a medida que la farmacorresistencia se propaga por todo el mundo. Esto conduce a más infecciones difíciles de tratar y aumento de la mortalidad”, señaló la SADI.

La resistencia de los gérmenes a los antimicrobianos es un proceso natural. Pero en los últimos años se aceleró por el mal uso de esos medicamentos. Este es uno de los fundamentos de una nueva ley que recientemente tuvo media sanción de Diputados y que plantea que los antibióticos se vendan con receta archivada.

Si bien los infectólogos piden nuevas drogas antibacterianas, alertan que “si no se cambia la forma en que se utilizan actualmente, esos nuevos antibióticos tendrán el mismo destino que los actuales y se volverán ineficaces”. Aseguran que para el 2030, el consumo de antimicrobianos aumentará el 67%, lo cual no es una buena noticia.

La escherichia coli es una de las bacterias más presentes en los alimentos. Foto AFP

La escherichia coli es una de las bacterias más presentes en los alimentos. Foto AFP

Para el infectólogo Javier Farina, la resistencia a los antimicrobianos es una problemática de salud global. “En la última década tomó una gran impronta por el advenimiento de las enterobacterias productoras de carbapenemasas. Estos microorganismos adquieren una resistencia a la mayoría de los antibióticos que podemos utilizar, y son muy difíciles de tratar”, dice.

Explica también que en las terapias intensivas de Argentina, “el 50 por ciento” de estos microorganismos “son productores carbapenemasas”. Las carbapenemasas son enzimas que hacen que las enterobacterias se vuelvan resistentes a un tipo de antibióticos. Y eso provoca muchas complicaciones para los pacientes internados que están cursando un estado grave de su situación de salud.

El mal uso de los medicamentos
El problema también está puertas afuera de los hospitales. Y lo causa justamente el uso de antibióticos sin prescripción. “Cuando hacemos presión con estos antimicrobianos, sin control alguno, aceleramos la resistencia de muchas bacterias que se encuentran en las casas o donde se junta la gente. Termina siendo una complicación para cuando necesitamos hacer un tratamiento”, dice el infectólogo Ángel Marcelo Colque.

Colque explica que cuando las personas se recetan así mismas sin consultar a un médico, agravan la situación. “Toman medicamentos para patologías que no se necesitan como por ejemplo un resfrío o una gripe, son virales y no requieren antibióticos”, agrega.

No debemos tomar antibióticos salvo que nos lo prescriba un médico. Foto Shutterstock.

No debemos tomar antibióticos salvo que nos lo prescriba un médico. Foto Shutterstock.

En ese sentido, el infectólogo pide el uso racional de los antimicrobianos tanto en los hospitales como en la comunidad. “Hay que decirle a los farmacéuticos que no dispensen estos remedios sin controles”, sugiere y afirma que son importantes los programas para el personal de salud y educar a las personas sobre el mal uso de los antibióticos.

Según la SADI, en Argentina más del 30% de las bacterias presentes en la orina que pueden producir infecciones urinarias son resistentes a los medicamentos que se usan para tratar esta patología. “Preocupa porque los remedios están perdiendo efectividad”, asegura Colque, que aclara que “un dolor de muelas, de garganta o tos no es indicador de antibióticos”.

¿Cómo se produce la resistencia? Los antibióticos eliminan los gérmenes más sensibles y dejan que los más resistentes se reproduzcan más rápidamente.

El impacto ambiental
Pablo Scapelatto, infectólogo miembro de la SADI, asegura que el problema excede a las personas porque los antibióticos también se usan en los animales.

“Hay que entender que la salud animal, la humana y el medio ambiente son una sola cosa. Hay consecuencias de lo que hacemos con los animales en nuestra propia salud. Por ejemplo, los antibióticos que le dan a los pollos y los cerdos para que engorden, tienen un impacto directo en la resistencia de las bacterias. Y por ende, terminan teniendo consecuencias en la salud de las personas”.

Lo mismo ocurre con las bacterias que se van con los desechos cloacales. “Tenemos cuencas de ríos y marinas donde encontramos microorganismos que son más resistentes a los antibióticos”, dice Colque.

La demora de los nuevos remedios
Para Farina, la velocidad de la creación de nuevos medicamentos no alcanza para la dimensión de la emergencia. “No aparecen tantos antibióticos nuevos en el mercado con la velocidad que aparecen nuevos gérmenes resistentes”, grafica. Destaca que se necesita mucha inversión tanto pública como privada.

Una de las claves es que a pesar del costo social que producen las infecciones por superbacterias, no hay un mercado viable para nuevos antibióticos. Por lo tanto, hay poca financiación disponible para apoyar la investigación clínica. Como resultado, es posible que antimicrobianos importantes que están en las primeras etapas de desarrollo nunca lleguen a los pacientes por falta de financiamiento para seguir avanzando.

Según los especialistas, hay pocos antibióticos nuevos en desarrollo clínico. En los últimos años, varias biotecnológicas centradas en antibióticos se declararon en bancarrota o abandonaron este esos proyectos, a pesar de haber desarrollado con éxito nuevas drogas debido a la falta de sostenibilidad comercial, lo que resultó en la pérdida de experiencia y recursos valiosos.

(Imagen principal: En 30 años, la resistencia microbiana será una de las principales causas de muerte. Foto Shutterstock // Por Gonzalo Herman)

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