OPINION#Alteraciones genéticas o del sistema inmune en el covid

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Descubren que el 10% de los pacientes más graves de coronavirus las tenían

Dos investigaciones revelaron cómo determinados anticuerpos o variaciones genéticas complican la evolución de la enfermedad.

Más del 10% de los pacientes graves de coronavirus tenía anticuerpos o alguna alteración genética que boicoteó el adecuado funcionamiento de su sistema inmune, revelaron dos investigaciones publicadas en la prestigiosa revista especializada Science. El hallazgo no solo abre otro capítulo en la comprensión de la enfermedad sino que echa luz a la hora de anticipar tratamientos puntuales para pacientes con determinadas características inmunológicas.

Los investigadores del primer paper (“Auto-antibodies against type I IFNs in patients with lifethreatening COVID-19”), liderados por Jean-Laurent Casanova, del Howard Hughes Medical Institute (Estados Unidos), y Paul Bastard, del Hospital Necker para Niños Enfermos de París (Francia), intentaron descifrar por qué la respuesta individual a la infección varía tanto.

Lo que hallaron fue claro: en ciertos casos, mayormente por deficiencias autoinmunes, los propios anticuerpos bloquean un conjunto de moléculas del sistema inmunológico que resultan claves para enfrentar el coronavirus: las interferón tipo 1 (IFN). Esto, probaron los expertos, ocurre en el 10% de los infectados con sintomatología grave por covid-19, en su mayoría hombres mayores de 65 años.

El segundo paper (“Inborn errors of type I IFN immunity in patients with life-threatening COVID-19”) complementa el primero. Participaron varios de los mismos investigadores, pero la dirección estuvo a cargo de Qian Zhang, de la Universidad de Rockefeller, en Nueva York.

El trabajo demostró que el 3,5% de los pacientes de covid-19 de entre 17 y 77 años tenía alteraciones genéticas por las que el cuerpo daba una respuesta inadecuada contra el virus.

Ambos trabajos abren una luz de esperanza para los pacientes más severos, ya que, como sostienen las conclusiones del segundo trabajo, se “sugiere que la administración de IFN de tipo I puede ser de beneficio terapéutico en pacientes seleccionados, al menos en las primeras etapas del curso de la infección por SARS-CoV-2”.

Según explicó a Clarín Jorge Quarleri (investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y Sida, de la UBA-Conicet), “no es necesaria una gran cantidad de interferones para dar pelea al covid. Pero si tenemos también un bajo nivel de autoanticuerpos, esa baja cantidad de interferones puede verse disminuida y, desde allí, complicar la evolución y el control de la infección”.

Según detalló, los interferones tipo I son “mediadores solubles con una clara actividad antiviral”, pero en personas con enfermedades autoinmunes (lo sepa la persona o no) “puede ocurrir que los anticuerpos terminen neutralizando o bloqueando la posibilidad que esos interferones interactúen con sus receptores en las células. Al impedir esa acción, no dejan que se genere el estado antiviral que los interferones promueven”.

De hecho, explicó Quarleri, “ante una infección viral, el nivel de esas citoquinas -los interferones-, no son muy altos. Pero en estos pacientes se advirtió que los niveles eran bajísimos”. Es decir, se produce un desequilibrio exactamente opuesto al de otros casos complicados de coronavirus, como los pacientes que padecen una desmedida reacción de citoquinas, que los lleva al conocido Síndrome Inflamatorio Multisistémico.

Genética masculina
En el primer paper, los investigadores examinaron 987 pacientes con neumonía grave por covid y encontraron que más del 10% tenía anticuerpos propios que iban en contra de los interferones en el inicio de la infección. En algunos casos, esos anticuerpos fueron detectados en muestras de sangre tomadas antes de que los pacientes se infectaran y, en otros, se encontraron en estadios iniciales de la infección.

El covid-19, visto a través de  microscopio Foto NIAID-RML via AP

El covid-19, visto a través de microscopio Foto NIAID-RML via AP

De los 101 pacientes con esos anticuerpos contra los interferones de tipo I, 95 fueron hombres, lo que podría sugerir la presencia de algún factor genético en el cromosoma X, que favorezca la aparición de este fenómeno autoinmune de forma más prevalente en ellos. Además, cerca de la mitad de los pacientes con esos anticuerpos tenía más de 65 años, mientras que solo se encontraban en un 38% de los menores de esa edad, por lo cual parece que la frecuencia de estos anticuerpos aumenta con la edad.

Los investigadores analizaron también la presencia de autoanticuerpos en la población general sana, y en estos casos, solo 4 de las 1.227 personas analizadas tenían este tipo de anticuerpos.

El segundo estudio, mucho más focalizado en las variaciones genéticas, se hizo a partir de muestras de sangre de más de 650 pacientes que habían sido hospitalizados por neumonía grave por covid-19, de los que un 14% murió. También incluyeron muestras de otro grupo de más de 530 pacientes asintomáticos o con infección leve.

Los investigadores buscaron diferencias entre los dos grupos, analizando 13 genes conocidos por ser importantes para la defensa contra el virus de la gripe mediante los interferones de tipo I.

Los resultados mostraron que un número significativo (3,5%) de personas con enfermedad grave tenía alguna alteración en estos 13 genes, mutaciones que impedían una respuesta adecuada contra el SARS-CoV2 por falta de actividad de los interferones de tipo I.

Afinar la terapéutica
“Durante los últimos 15 años ya se han descrito mutaciones en estos 13 genes en casos puntuales y excepcionalmente graves de otras infecciones víricas como la gripe o la encefalitis por herpesvirus. Lo que nos sorprendió es la elevada frecuencia con la que encontramos estas alteraciones en pacientes con covid-19 grave”, explicó a EFE Roger Colobran, científico del Grupo de Investigación en Inmunología Diagnóstica del Vall d’Hebron, quien también participó en estas investigaciones.

Según la profesora Aurora Pujol, genetista en el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), “ahora que se conoce una de las causas moleculares de por qué algunas personas jóvenes desarrollan formas graves de la enfermedad, podemos afinar nuestras opciones terapéuticas, como el tratamiento con interferón”.

Según Pujol, esta lista de mutaciones, que también podrían ser relevantes en otros virus, es posible que se vaya ampliando a medida que se estudien más casos.

“Los enfermos de Covid-19 con peor pronóstico que no tienen ninguna de estas alteraciones, puede que tengan alguna patología previa no diagnosticada u otras susceptibilidades genéticas que causen una respuesta inmune incorrecta”, aclaró la investigadora. (Imagen principal: Las esferas doradas muestran cómo el coronavirus se mueve por el organismo humano. Foto Instituto Médico Howard Hughes // Por Irene Hartmann para Clarin)

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