OPINION##¿Es posible implementar dos cuarentenas simultáneas?.

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Por Conrado Estol para La Nación.
 
Muchos economistas y algunos científicos, favoreciendo los argumentos para liberar la cuarentena, afirman que el Covid-19 no es más severo que una gripe. Pero solo en Nueva York, las muertes por Covid-19 son 20 veces superiores a las causadas por la gripe (influenza). El cálculo anual hecho por el CDC sobre casos de influenza en EE.UU. se basa en supuestos debido a la subestimación de casos existentes que atribuyen a la ausencia de testeo confirmatorio, entre otros. Con esta precaución, el número al que llegan es de un total de entre 20.000 a 60.000 muertes por influenza durante la temporada invernal.

Pero si nos basamos exclusivamente en la información de los certificados de defunción (opuestamente al cálculo estimativo comentado anteriormente), en los EE.UU. ocurren 500 muertes anuales por influenza (menos que por úlcera gástrica). Esto comparado con las casi 90.000 muertes debidas a Covid-19 reportadas en los EE.UU. por la Universidad de Johns Hopkins. Aún este informe puede ser una subestimación ya que hay datos que sugieren que el total ya supera las 110.000 muertes.

A pesar de esta obvia diferencia, muchos especulan con que, basados en el trade off básico de economía entre costos y beneficios, la cuarentena se podría evitar. A un economista reconocido lo escuché proponer una estrategia de recuperación económica “asumiendo que no existiera la cuarentena”. ¿Podría yo pedirle hablar sobre el sistema financiero asumiendo que no existe el dinero? Claramente utópico.

Varias universidades han calculado para EE.UU. el costo económico de aplicar o no el aislamiento físico . Para esto atribuyen un valor calculado de la vida humana (basado en los ingresos de los individuos) igual a 10 millones de dólares. Por ejemplo, el cálculo aproximado de la Universidad de Wyoming (publicado en el Journal of Benefit-Cost Analysis ) asume que la pérdida del 2% del PBI por la pandemia se eleva a 6% cuando se aplica el aislamiento. Esto representa un costo de 7 billones de US$. Con la aplicación del aislamiento (cierre de colegios, quedarse en casa, distancia física) la letalidad del Covid-19 pasaría de 1,5% a 0,5% lo que salvaría 1,2 millones de vidas que, aceptando ese valor/costo de 10 millones US$ cada una, serían 12 billones de US$.

La conclusión es que el aislamiento generaría un beneficio de 5 billones de US$ . Aunque personalmente prefiero pensar, como el Gobernador Cuomo del Estado de Nueva York y tantos otros, que una vida humana es invalorable.

Una curva con forma de campana
Si nos pusiéramos entonces de acuerdo en que el Covid-19 no es solo una gripe, que el aislamiento es efectivo y que el costo económico del aislamiento es menor que la pérdida económica causada por el mismo, todavía nos queda por dilucidar por qué el aislamiento de nueve semanas en la Argentina está asociado a un persistente aumento en el número de infectados sin llegar aún al pico.

Países como Australia (7000 infectados y 98 muertes) o Nueva Zelanda (1498 infectados y 21 muertes) muestran una curva con forma de campana casi perfecta en que el número de contagios es decreciente hasta prácticamente desaparecer los casos nuevos cuando el virus se “extingue” al no encontrar nuevos huéspedes predispuestos a la infección. La explicación está en que esos países no solo aplicaron una estrategia de aislamiento y distancia física efectiva, sino que realizaron un testeo intensivo con 40.000 tests por millón de personas para Australia y 47.000 tests por millón para Nueva Zelanda (ambos con una baja tasa de cuatro muertes por millón).

Es decir que mientras la gente evita la diseminación del virus con medidas de distanciamiento, los testeos permiten identificar infectados, buscar a sus contactos y aislar a todos . Es entonces posible correlacionar con bastante precisión los resultados de la pandemia en un país de acuerdo al grado de acatamiento a las medidas de aislamiento y distancia física y la intensidad de testeo.

Hay más países que también mostraron curvas que sugieren control de la pandemia por una buena combinación de aislamiento y testeo: Israel, Corea del Sur, Tailandia, Estonia, Letonia, Lituania, Luxemburgo y Suiza entre otros. En cambio, el relativo control en África donde se agrupan 1200 millones de personas de alto riesgo, se explica por su fuerte sistema de asistentes sanitarios desarrollado a lo largo de décadas de ser asolados por las más devastadoras epidemias. Seguramente también los ayuda su baja expectativa de vida (en promedio solo 2% de la población tiene más de 65 años y 60% son menores de 25 años).

Otra variable que se ha destacado en semanas recientes es la mayor predisposición que tienen las minorías a tener manifestaciones clínicas más severas del Covid-19. En Europa se detectó una mayor proporción de inmigrantes árabes y africanos entre los internados en las terapias intensivas de varios países. En los EE.UU. la proporción de contagiados y las consecuencias de la enfermedad son mayores entre personas de raza negra e hispanos. En un estudio de personal de salud contagiado, el 65% eran minorías.

Carga de enfermedades crónicas
Todo lo anterior es esperable: las personas con un estatus socioeconómico más bajo son más frecuentemente hipertensos, diabéticos, obesos y acumulan una gran carga de enfermedades crónicas que los predisponen a diversas complicaciones de su salud. Debemos recordar que una significativa proporción de la población en nuestro país (y especialmente la que vive en villas, asentamientos y el conurbano en general) tiene estas características.

Existe un viejo dilema moral sobre las acciones y sus consecuencias. Clásicamente se ha representado con el tren que avanza por la vía hacia cinco personas que no lo ven y morirán arrolladas. Pero existe una palanca que uno puede mover para desviar el tren y salvar a las cinco personas. el “detalle” es que el tren se desviará a una vía donde hay una persona que será atropellada. El dilema planteado está claro: una acción tiene consecuencias. ¿Alguien empujaría la palanca para que muera una persona en lugar de cinco?

Una cosa es “causar” una muerte y otra es dejar que la muerte ocurra. La primera opción es activa y la segunda pasiva. Algunos sostienen el argumento de que una economía devastada causará más muertes que la propia epidemia (es decir que ellos empujarían la palanca convencidos de que causarían menos muertes al salir del aislamiento). La información presentada en esta nota sugiere que levantar el aislamiento en forma anticipada o sin una estrategia de testeo y pesquisa de contactos estricta, puede causar más muertes por contagios como consecuencia de un brote descontrolado. No es fácil predeterminar las consecuencias de “mover la palanca”.

La diferencia con la cuarentena de un país desarrollado (donde las pérdidas económicas también serán severas) es que la mayor parte de la población tiene vivienda adecuada , hay pocos individuos en cada hogar y una heladera llena. En países emergentes y especialmente en sus regiones más carenciadas económicamente, las viviendas son inadecuadas (muchas veces sin agua corriente, cloacas o ventilación), tienen un exceso de habitantes por hogar y pueden tener la heladera vacía o aún no tener una heladera.

Quizás el desafío de la Argentina sea implementar dos modelos de cuarentena simultáneos con diferentes grados de aislamiento y testeo : una que progresivamente incorpore a la fuerza laboral a quienes no pertenezcan a los grupos socioeconómicos más vulnerables (respetando distancia física y medidas que limitan la diseminación del virus) y otra cuyo objetivo será lograr dar contención -económica, alimentaria, de higiene y emocional- a ese numeroso entramado social que está en desventaja.

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