OPINION##Pro y contra de aplicar una sola dosis de la vacuna

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Los expertos señalan que la aplicación de la segunda dosis puede diferirse, pero que el esquema debe completarse. Y que faltan más estudios sobre el resultado de esta estrategia.

En la carrera contrarreloj para ganarle al coronavirus, ante el avance de las variantes de Manaos y Reino Unido y con el invierno cada vez más cerca, el Gobierno vuelve a hablar de la posibilidad de dar una sola dosis de algunas de las vacunas contra el Covid 19 a más personas y diferir la segunda aplicación. De hecho, este jueves por la mañana tanto el ministro porteño, Fernán Quirós, como el viceministro bonaerense, Nicolás Kreplak, coincidieron en que la estrategia está en análisis y se definirá en los próximos días.

Los infectólogos consultados por Clarín aseguran que es una posibilidad viable ante la urgencia, aunque aclaran que el esquema debe completarse sí o sí y que es poca la información sobre la eficacia de la vacunación a medias y sobre lo que ocurre si se extienden los plazos más de lo recomendado. Además, señalan que, en esta misma línea, deberían redefinir los criterios de aplicación y dejar de priorizar a menores de 60 años sin factores de riesgo solo por ser docentes por sobre otras personas de la misma edad con comorbilidades.

Según adelantó la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, están evaluando la posibilidad de realizar esta modificación sobre la vacuna Covishield/AstraZeneca y también están “analizando la información que hay disponible sobre la vacuna de Sinopharm”.

La ministra explicó que ese esquema se está implementando con la vacuna de AstraZeneca con buenos resultados en Reino Unido y Canadá y que se va a examinar con el comité de expertos que se reunirá entre hoy y mañana la conveniencia o no de hacer lo mismo en Argentina. No se plantean esta posibilidad con la Sputnik V ya que los componentes de la primera y segunda dosis son distintos, aunque sí destacó que se puede estirar hasta 60 días el intervalo entre las aplicaciones.

El infectólogo Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, advierte que “las vacunas deben cumplir con su esquema completo” y que por algo fueron desarrolladas y aprobadas para su administración de esa manera. Dice que esto es independiente de que tengan dos componentes iguales o diferentes.

Sin embargo, reconoce que la situación de Argentina hace imposible que se pueda cumplir con el ideal y que, en este escenario tan complicado, vacunar a más personas con una sola dosis es una posibilidad.

Según el especialista, tenemos entre 12 y 15 millones de personas de riesgo y varios puntos en contra. “Por un lado, hay mayor circulación de las variantes de Reino Unido y Manaos que tienen alta transmisión, son más severas y, en el caso de Manaos, presentan chances de reinfección”, precisa.

A esto se suma que se acerca el frío y, según vienen explicando los expertos, aumenta el riesgo de contagio. Esto se debe a que con las bajas temperaturas no solo el virus se torna más viable sino que, además, cambia el comportamiento de la gente, que empieza a juntarse en lugares cerrados y con menos circulación de aire.

El tercer elemento que destaca Debbag es que, hasta el momento, en relación a la población total, es muy poca la gente que tuvo Covid en el país y que hoy puede tener algún nivel de inmunidad por esto.

“Al déficit de vacunas hay que añadirle un cuarto detalle: que estamos eligiendo vacunar antes a docentes de entre 18 y 59 años sin factores de riesgo que a otras personas de la misma edad que tienen comorbilidades y, por esta razón, mayor riesgo de desarrollar un cuadro severo”, apunta Debbag y afirma que esto debería cambiar.

Debbag aclara que el panorama no es el mismo con todas las vacunas. “En el caso de AstraZeneca/Covishield algunos trabajos, no muy robustos, hablan de que existe eficacia contra la enfermedad grave por un tiempo con la aplicación de una dosis”, aporta Debbag.

Y agrega: “No es una locura pensar en no guardarse las dosis que ya llegaron al país. El tema es después contar con la segunda dosis para todos”.

“Sabemos, además, que se pueden esperar 12 semanas entre la primera y la segunda aplicación de esta vacuna y que hasta incluso de esta forma la eficacia resultaría mayor. También tenemos que decir que no hay certezas sobre qué ocurre con los títulos de anticuerpos si se supera ese lapso”, resalta el especialista.

Asegura que la recomendación en cuento a Sinopharm “es aplicar a las cuatro semanas y que faltan estudios sobre qué tan eficaz resulta una sola dosis y qué puede pasar si al mes no se administra la segunda”.

“Sin embargo, por analogía y teniendo en cuenta lo que suele suceder con las vacunas en general, lo más probable es que después de una dosis se generen anticuerpos y baje el riesgo de mortalidad aunque con el correr del tiempo se va a necesitar completar el esquema”, destaca.

Parecido es lo que ocurriría con la Sputnik V, que se recomienda aplicar con un intervalo de 21 días.

Para Lautaro de Vedia, infectólogo del Hospital Muñiz y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, “es razonable dar una dosis ahora y dilatar la siguiente por poco tiempo porque estamos muy lentos y se acerca el invierno”, aunque aclara que siempre que el operativo de vacunación esté bien organizado y “tengamos la seguridad de que las próximas dosis vayan a llegar”.

“Si el esquema no se completa vamos a estar tirando todo el esfuerzo que se viene haciendo a la basura, porque las vacunas de dos dosis requieren justamente de ambas aplicaciones”, insiste. “A la larga, si no se aplica la segunda va a bajar mucho la inmunidad”, sostiene y afirma que “faltan estudios para determinar qué ocurre con la prevención de la enfermedad grave con la aplicación de una sola dosis”.

En tanto, coincide con Debbag en que vacunar primero a personas sin factores de riesgo por ser docentes es un error. “Hay que empezar por la gente que tiene comorbilidades. Desde un criterio epidemiológico, es mucho más relevante vacunar a una persona que tiene una enfermedad de base o problemas en sus defensas que a gente sana”, remarca.

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