La “isla energética” belga en el Mar del Norte

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El país quiere usar parte de los fondos europeos del plan de recuperación post pandemia para construir un gran polo de energía eólica y otras conexiones.

El gobierno de Bélgica planea usar parte de los nuevos fondos europeos post-pandemia para financiar la construcción de una “isla energética multifuncional” a 40 kilómetros de su costa y que tendría 281 kilómetros cuadrados de superficie y sólo con energía eólica sería capaz de producir 2,1 gigawatios de electricidad, lo mismo que producen dos reactores nucleares de última generación.

Bélgica no busca plantar en medio del Mar del Norte un paraíso turístico, pero quiere que parte de las futuras infraestructuras energéticas del país estén fuera de su territorio, en una isla artificial.

Es un proyecto del que se habló en el pasado varias veces pero que siempre terminó dejándose de lado en parte por su excesivo costo. La llegada de los fondos europeos post-pandemia sirve ahora para financiar una parte y lanzar de nuevo el plan, cuando el país busca convertirse en uno de los pioneros de las energías renovables para dejar de usar combustibles fósiles.

Los actuales parques eólicos belgas que ya están en el mar están conectados a tierra gracias a un enorme “enchufe” que construyó la empresa Elia, que gestiona esa red. La idea de esas conexiones será reemplazada en el futuro por la nueva isla, que además tendrá otras funciones.

La isla sería construida en la costa belga cerca de la frontera francesa y albergaría otras actividades, como la producción de hidrógeno verde e incluso antenas de telecomunicaciones 5G y de la futura generación 6G.

Una planta de energía eólica en Grand Leez, Bélgica. Foto: EFEUna planta de energía eólica en Grand Leez, Bélgica. Foto: EFE

Si el proyecto prospera, la isla se conectará a tierra y a ella se conectarán las instalaciones energéticas instaladas en el mar, como el creciente parque de turbinas eólicas offshore que ha convertido a Bélgica en el cuarto país del mundo en desarrollo de energía eólica marina.

Conexión con otros países
También será el lugar desde el que Bélgica conectará su red eléctrica con la de Dinamarca a través de cables de alta tensión después de hacerlo por tierra con Francia y los Países Bajos.

No esperen oasis ni complejos hoteleros. Los ciudadanos no podrán visitarla libremente. El Ministerio de Energía, que dirige la ecologista flamenca Tinne Van Der Straeten, estima que “con el apoyo de los fondos europeos, las tarifas de electricidad de esta isla deberían ser incluso menores que las actuales”.

El proyecto está en su fase de estudios técnicos. El gobierno pretende que la isla dé para más, como por ejemplo para albergar servidores informáticos de centros de datos y para conectarle paneles fotovoltaicos flotantes que se situarían entre los molinos offshore ya existentes y los que se instalarán en el futuro.

El Ministerio de Energía estima que sólo la construcción de la isla costaría unos 420 millones de euros, por lo que se llevaría casi el 10% de los 5.000 millones de euros que le tocan a Bélgica de los nuevos fondos europeos.

El gobierno reconoce que trabajar en alta mar es más caro pero que los costes extra de la construcción se amortizarán en unos pocos años. La idea, si termina por lanzarse su construcción y Bruselas acepta el proyecto como uno de los pilares del plan nacional de reformas e inversiones del gobierno belga, es que la isla esté construida y operativa para mediados de 2025.

La isla no se construirá, según planea el Ministerio de Energía, a base de acumular rocas y arena pulverizada. Bélgica pretende hacer una estructura de cemento que rellenará de arena. Tendrá cinco hectáreas (el equivalente a cinco campos de fútbol), tres de las cuales se destinarán a las conexiones eléctricas y las otras dos a las demás actividades previstas. Su mínima altitud y su distancia de la costa (unos 40 kilómetros) la harán invisible desde las playas belgas.

Bélgica no es el único país que estudia construcciones similares. Las empresas que gestionan las redes eléctricas de Dinamarca (Energienet), Alemania (Tennet) y Países Bajos (Gasunie) estudian, con la compañía que maneja el puerto de Rotterdam (el mayor de Europa) la construcción de una isla similar frente al puerto holandés. (Por Idafe Martin, para Clarín)

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