Sur argentino: uno de los peores inviernos en 20 años.

Los meteorólogos explican que la causa de las intensas nevadas está en un sistema de alta presión en el norte de Argentina que bloquea a otro de baja presión.

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37°C bajo cero.

Tempestades blancas que dejan paredes de 1,5 metro de nieve, temperaturas de 37 grados bajo cero, vientos de 120 kilómetros por hora, récords de lluvia que triplican en horas la medida del mes. Son algunos algunos de los récords de este invierno en la Patagonia que vecinos de las ciudades y pobladores de los parajes, consultados por Clarín, recuerdan como el más duro de los últimos 20 años.

 En este marco, en Neuquén y Río Negro hay rutas cortadas, cientos de autos y camiones bloqueados en los caminos; en Chubut, 55 torres de alta tensión fueron derribadas por vientos fuertes y constantes y la acumulación de escarcha; y toda la región se suman las localidades y parajes aislados por la nieve o el agua.

Los expertos coinciden en que pasamos por unos días adversos, pero hacen una advertencia: al final de la temporada los números podrían revelar que se trató de un invierno bastante normal con algunas notas agudas.

“En los últimos días se registró un frente de baja presión desde el Pacífico entrando a la Cordillera y que se dirige finalmente hacia el océano Atlántico. Pero esto coincidió con un sistema de altas presiones en el norte de Argentina y en Brasil que funciona como una muralla y que bloquea al frente frío. Por eso la circulación de bajas de temperaturas se prolonga un poco más”, explica a Clarín Cindy Fernández, especialista del Servicio Nacional de Meteorología.

La muralla a la que hace referencia la meteoróloga no permite que el sistema de baja presión, responsable del tiempo extremo de la semana que se va, encuentre su salida natural hacia el océano.Las torres de alta tensión derribadas en Chubut. / TelamLas torres de alta tensión derribadas en Chubut. / Telam

La experta también recuerda que después de un otoño agradable, en julio las temperaturas cayeron hasta los 4 grados por debajo de la media de años anteriores. El fenómeno impactó en la “piel” de la gente que llegó a la época helada acostumbrada a un tiempo más amable.

“Se puede decir que el invierno arrancó con nevadas interesantes, pero tampoco es un invierno especialmente atípico en la Cordillera. Los pronósticos trimestrales indicaban que este iba a ser un invierno dentro todo normal”, sigue la meteoróloga. “En los últimos años ha habido un déficit de nevadas en la zona. Sabemos que en los 80 y los 90 las nevadas eran mucho más fuertes. Lo que ocurrió hasta ahora no quiere decir que las precipitaciones continuarán hasta alcanzar esos niveles históricos”, detalla la experta.

“Hay otras nevadas con lluvias para el fin de semana y a fines de julio y principios de agosto podría continuar ingresando aire frío con nieve en Cordillera”, suma el meteorólogo patagónico Fernando Frasetto. “Hay nieve pero necesitamos que siga nevando y que siga lloviendo para que sea sea un año excepcional, falta para que sea un año extraordinario”, señala. “Esta muralla impide que el sistema de baja presión pueda continuar avanzando y prevalece el frío, hace más extensas estas condiciones, pero en unos días podría cambiar. Después de todo son condiciones normales de la Patagonia”, concluye.

Para la próxima semana se esperan temperaturas de hasta 6 grados bajo cero en la zona de Bariloche y de hasta 11 grados bajo cero en la Línea Sur. Habrá vientos moderados y lluvias en la región Cordillerana.

Fernández hace un análisis más sutil sobre la cuestión e introduce un elemento de la psicología para explicar las sensaciones que viene dejando el invierno. La pandemia de coronavirus​ no escapa a su balance.

“La cuarentena impidió que la gente llegara como es habitual en masa a los centros de invierno. La nieve se fue acumulando de un modo distinto en las bases y otros espacios vírgenes. No había nadie que la transite. Esto también afecta la mirada de la gente respecto del invierno. Hay un elemento de percepción de la realidad que cambió”, apunta la especialista. “No quiere decir que no hubo frío, pero vimos el invierno de otra manera”, profundiza.

El Cerro Catedral, cubierto de nieve.

El Cerro Catedral, cubierto de nieve.

Mientras tanto en los cerros se acumula la nieve en parte por las precipitaciones de las últimas dos semanas y además por la baja densidad de esquiadores. En las bases se registran unos 40 centímetros y en las cumbres alrededor de 2 metros.

Estos periodos de nieves intensas han sorprendido a los pobladores de corta edad que viven en pueblos y parajes de cercanos a la cordillera o en la meseta. Entre el lunes y el jueves la policía de Río Negro comunicó el rescate de dos jóvenes en áreas rurales. Uno de ellos salió a pasear a las afuera de Pilcaniyeu (65 kilómetros de Bariloche) y fue rescatado un día más tarde. Otro, un peón de campo, intentó hacer un trayecto corto a caballo entre dos parajes de Comallo (112 kilómetros de Bariloche) y también se desorientó por la interminable capa blanca que se extendía ante sus ojos. Fue encontrado, luego de una intensa búsqueda por parte de las autoridades, en un puesto abandonado dos días más tarde. Ninguno de ellos tenía gran experiencia con estos grandes volúmenes de nieve, indicaron en la zona. (Imagen principal: La asistencia a los pobladores varados por la nieve en los parajes de la Región Sur. / Gobierno Río Negro // Por Claudio Andrade para Clarín, Bariloche. Corresponsal)

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