Diputados frena ahora la ley de extinción de dominio.

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Es porque no hay acuerdo en insistir con el texto que aprobó esa Cámara, tras los cambios que le hicieron los senadores, para ablandarlo y favorecer a los K.

El debate sobre extinción de dominio viene a paso más lento que lo esperado en la Cámara de Diputados. Aunque el Senado aprobó el proyecto en la madrugada del 23 de agosto y lo devolvió a Diputados, cámara de origen, donde se esperaba un rápido tratamiento, las diferencias entre el oficialismo y sectores de la oposición llevaron a que no hubiera acuerdo para arrancar con el tema esta semana.

No es sólo extinción de dominio, sin dudas un proyecto que genera mucho debate: Diputados no sesiona desde hace casi dos meses (la última sesión fue el 4 de julio), una parálisis que habla de la falta de consensos más generales, en una situación crítica del país. “El Congreso está estallado”, admitió con dramatismo un legislador de la mesa chica de Cambiemos.

Recién en dos semanas el presidente de la comisión de Legislación General, el macrista Daniel Lipovetzky, podría convocar a plenario junto a Justicia y Presupuesto, para dictaminar sobre la insistencia en el proyecto original, o la aceptación de las muchas modificaciones que impuso el Senado.

Allí triunfó la versión de extinción del PJ apoyada por el cristicamporismo y fuerzas provinciales, que reunieron 40 votos; contra 26 de Cambiemos y un peronista solitario, Carlos Reutemann, que pregonaban una iniciativa propia con “mejoras” a la media sanción de Diputados de hace dos años.

Todo indicaba que Diputados insistiría con el texto que aprobó en aquella ocasión, el mismo día que votó la ley del arrepentido, todo al calor del escándalo de los bolsos con 9 millones de dólares que revoleó en un convento el ex jerarca kirchnerista José López.

Es que los cambios que introdujo el Senado -proyecto de Miguel Pichetto y el salteño Rodolfo Urtubey- pone la extinción de dominio en el marco de la causa penal (no sería retroactiva y aplicable a la corrupción K), y ata el recupero por el Estado de los bienes malhabidos a la sentencia penal que en delitos de corrupción, tarda en promedio 12 años. Desde Cambiemos han denunciado que el proyecto del Senado es el “perdón” o la “amnistía” a la corrupción de los gobiernos Kirchner, hoy bajo fuego en la causa de los cuadernos de los coimas.

Pero en Diputados aún no se logró consenso para avanzar. El PJ no kirchnerista de Argentina Federal -que en su versión 2016, votó a favor de la iniciativa- está dividido. En Cambiemos no quieren “correrlos” para no afectar la relación ya que necesitan del PJ para aprobar el Presupuesto 2019. Graciela Camaño, jefa de la bancada renovadora, ya anticipó que insistirán con el proyecto de Diputados cuyo texto original le pertenece junto a Sergio Massa.

En Cambiemos “militan” fuerte este proyecto el jefe del interbloque, Mario Negri, y otro radical, el mendocino Luis Petri. En el oficialismo muchos comparten objeciones de constitucionalidad que ha hecho el Senado pero lo votarán por disciplina: “En otro contexto deberíamos reescribir la ley desde cero. Pero ya no podemos. Habría que prohibir las redes sociales a los legisladores porque ya no se puede volver atrás”, se quejó un referente de Cambiemos.

Pero las desavenencias no están sólo en Cambiemos. La división del peronismo no K llevaría a que no actuara en “espejo” con el PJ de Pichetto en el Senado, desmintiendo los supuestos acuerdos que decía tener el rionegrino: “No le debemos nada a Pichetto”, le dijo a Clarín un diputado del PJ, que se quejó de que nunca fueron convocados por Pichetto o Urtubey, cuando le hicieron cirugía mayor al texto original de Diputados. El legislador sostuvo que votará esta redacción original, que ubica la extinción de dominio en la vía civil, en forma autónoma de la penal, para que pueda ser retroactiva.

En Diputados hay otro reproche “intercámaras”, que tiene consecuencias en el proyecto devuelto en segunda revisión sobre extinción de dominio. Es de los “verdes” favorables a la legalización del aborto, que quedaron enojados cuando a un grupo de diputadas verdes se les negó el acceso al recinto cuando el Senado trató -y terminó rechazando- la legalización del aborto. (Por Guido Braslavsky para Clarín)

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