Después de un martes “negro” para el radicalismo en la Cámara baja, se retomó el diálogo y se consensuó proclamar a De Loredo como presidente de la bancada; el enojo de los gobernadores.

Un día después del quiebre entre los diputados radicales, esta noche se llegó a un acuerdo de unidad. Rodrigo De Loredo (Córdoba) presidirá el bloque de 35 legisladores de la UCR con Karina Banfi (Buenos Aires) como su vice, tras restablecerse la conversación entre las distintas vertientes del centenario partido. Facundo Manes, apoyado por un grupo de 12 diputados, se plegó a la mayoría y será propuesto como vicepresidente tercero de la Cámara de Diputados.

“Esta situación se logró a partir de la decisión desinteresada del diputado nacional Facundo Manes de priorizar, por encima de todo, privilegiando los objetivos comunes, la unidad de la representación partidaria en el Congreso Nacional, gesto reconocido por la totalidad de los integrantes del bloque unificado de la UCR”, se destaca en el comunicado con el que se hizo pública la unidad.

Cuando faltaban menos de 24 horas para la sesión preparatoria en la que jurarán los nuevos integrantes de la Cámara baja y se elegirán, entre otras, las autoridades de los bloques, la dirigencia radical trabajó contra reloj para unificar las bancadas, divididas en UCR y Evolución radical.

“¿Cómo viene el Pro?”, preguntaban de a ratos en la UCR. Es que, en paralelo a las tratativas radicales, los diputados amarillos discutían la manera de preservar la unidad pese a las diferencias sobre cómo colaborar en la gobernabilidad de la nueva gestión. Esta voluntad de cohesión ejerció presión en el radicalismo, forzado a aglutinarse para no quedar relegados en el reparto de lugares estratégicos en comisiones y organismos de control.

De los 35 radicales que tendrán una banca en la Cámara baja a partir del 10 de diciembre, 14 responden a los gobernadores de Juntos por el Cambio (JxC) y nueve al sector de Evolución liderado por el senador Martín Lousteau. Estos 23 diputados apoyaban la postulación del cordobés De Loredo como presidente de bloque y trataban de tender puentes con los 12 restantes. Esta docena postulaba como líder a Manes, a quien ayer proclamaron al frente de la bancada tras discutir por cuatro horas y forzar una votación con seis emisarios del bando opositor. Fue cuando se zanjó la discusión, que hoy se retomó.

De un lado y del otro saben que, en los próximos años del gobierno de Javier Milei, la discusión política pasará por el Congreso. Ninguna fuerza tiene mayorías automáticas y habrá que llegar a consensos para gobernar. Por eso, la dirigencia radical tiene claro que un bloque robusto los posiciona mejor que dos minoritarios.

El grupo de 23 legisladores está apalancado por la liga de gobernadores que piden fortalecer el bloque en el Congreso para negociar gobernabilidad a cambio de recursos. Si bien sabían que los números estaban a su favor, no quisieron quemar puentes y forzar la ruptura. Prefirieron mantener el diálogo y trabajar para que los 12 restantes se sumen al armado.

Por eso, algunos mandatarios provinciales levantaron la voz para cuestionar el accionar de los legisladores que representan a sus pagos chicos. El objetivio: modificar su apoyo. Es el caso del correntino Gustavo Valdés, quien advirtió públicamente que la decisión rupturista de ayer del diputado Manuel Aguirre (Corrientes) “no fue de acuerdo a lo que nosotros apuntamos”. Lo mismo hizo el jujeño Gerardo Morales, quien apoyó a Manes en su pelea por la presidencia del bloque, pero que este miércoles llamó a sus legisladores –Jorge Rizzotti y Natalia Sarapura– y “pidió un solo bloque”.

“Se van a tener que integrar al bloque de Rodrigo [De Loredo]”, señaló una persona del entorno del jujeño. La rebelión de dirigentes con quienes mandan en sus provincias puede tener un costo muy alto en política. “Nadie les va a atender el teléfono”, deslizaban quienes conocen el juego de alianzas.

Cuando parecía que el consenso no llegaba, los 23 legisladores que apoyaban como presidente a De Loredo bosquejaron un plan b. “Vamos a dejar algunos lugares abiertos”, advertían. La idea era no ocupar determinados cargos para dejar abierta la posibilidad de que la docena de diputados que apoyaban a Manes pudieran sumarse si el diálogo prospera. Estos lugares eran la secretaría general del bloque y la vicepresidencia de la Cámara que dejará vacante el mendocino Julio Cobos. Sobre esa silla se podría sentar ahora Manes. (Imagen: Rodrigo de Loredo y Facundo Manes // Por Delfina Celichini para La Nación)

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