OPINON##Sobre la defensa de los DDHH y la libertad

La autora hace mención a los lamentables hechos acaecidos en Formosa y también a los vacunatorios vip, remarcando el atropello a las garantías constitucionales y los derechos individuales de las personas.

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Por ANAHÍ BILBAO

    En los últimos tiempos estamos asistiendo a una serie de fenómenos completamente lesivos de nuestra institucionalidad democrática, como así también de la garantía de la vigencia de los Derechos Humanos, cuestión que desde el radicalismo hemos defendido con uñas y dientes durante décadas, porque creemos que estos elementos son los fundamentales para una convivencia armónica en el marco de Nación y una República que se precie de tal.

    Los hechos acaecidos en Formosa, no hacen más que mostrar cómo concibe la construcción del poder un amplio sector del peronismo; quienes interpretan a las elecciones no como un medio de elección para la representación de la ciudadanía, sino más bien como un recurso para poder adueñarse del Estado, haciendo de sus resortes, un modelo de construcción en el que se confunden Partido y Estado llevándose por delante las garantías constitucionales y los derechos individuales. Ni hablemos si un opositor u opositora denuncia una violación de esos derechos. Pondrán en marcha sin que les tiemble el pulso la maquinaria represiva del Estado/Partido para castigar la impertinencia, haciendo de sus designios, la ley.

    Los cánticos de las fuerzas armadas de Formosa, el encierro a los formoseños con o sin covid, la irracionalidad a la hora de permitir el ingreso a la provincia, son otra muestra más.

    Tampoco podemos dejar pasar esta oportunidad sin hacer mención a lo que está ocurriendo en la Provincia de Buenos Aires en relación a la campaña de vacunación. La confusión Estado/Partido emerge en este punto también. Se ha llevado adelante una campaña y una vacunación que en lugar de tener como epicentro a los centros de salud y a los hospitales públicos y a sus empleados, que poseen toda la logística para desarrollarlo de manera óptima, han hecho de esto una cosa partidaria, que en algunos lugares, como Olavarría, significó la pérdida de varias dosis de vacunas. Y fuimos testigos de la movilización de recursos por parte de la Cámpora, del desarrollo de la logística de la vacunación, remunerando a los militantes por este trabajo, que podría haber sido una extra para quienes han trabajado duro durante este año en los centros de salud.

    Todo se convierte en excusa para hacer una demostración de poder. Los vacunatorios VIP son un capítulo aparte, porque a lo dicho se le suma la poca empatía con aquel que corre riesgo y necesita ser vacunado lo antes posible. Hablo de nuestros abuelos y de quienes padecen enfermedades de base que agravarían un cuadro de covid.

    ¿Qué tenemos que hacer los dirigentes opositores? En primer lugar, denunciar, visibilizar, porque esto es un atropello constante, que de continuar como hasta ahora, va a seguir agotando los recursos finitos y cada vez menos abultados y va a seguir degradando la calidad de nuestro Estado.

    En segundo lugar, redoblar esfuerzos, trabajar de sol a sol para ganar las elecciones en todos lados. Estamos en un año electivo, y venimos de uno en donde se congelaron la economía, la posibilidad de moverse libremente y los sueños.

    Lo que viene es la competencia entre dos modelos de Estado completamente opuestos, y peligran muchas cosas fundamentales. Luchemos en defensa soberana de la libertad y la ley.

*Anahí Bilbao es diputada radical de la provincia de Buenos Aires integrante del bloque de Juntos por el Cambio.

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