Alberto Fernández analiza cambios en los planes sociales.

Para contener a las organizaciones piqueteras.

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Quiere que participen en acciones estatales como obras de “pico y pala”, agricultura familiar y construcción de viviendas populares.

Alberto Fernández​ tiene en su cabeza un esquema de poder de varias patas: gobernadores, intendentes, albertismo puro, massismo, CGT, industriales (y demás empresarios) y los movimientos sociales.

Y en nivel distinto, su relación directa y sin interferencias, con Cristina Kirchner, una terminal casi en línea paralela ya que ambos, desde el 10 de diciembre, ya habrán compartido el hecho de haber portado investidura presidencial.

En el vínculo con todas estas patas del esquema primará el diálogo y habrá un ámbito de discusión, donde la idea del Pacto Social -institucionalizado en el Consejo Económico y Social- será el escenario para los acuerdos pensados por el albertismo para la próxima etapa presidencial.

Pero el asunto de la relación con las organizaciones sociales o piqueteras tendrá un ámbito diferente: ese vínculo tendrá un lugar de contención: será el Ministerio de Desarrollo Social (que hoy conduce Carolina Stanley) que tiene el nombre de Daniel Arroyo como el del futuro responsable de la cartera social.

Entre las “orgas” pensadas están las hoy nucleadas en el llamado “Tridente de San Cayetano”, más otras de menor magnitud que orbitan en el plantea kirchnerista. Las más numerosas son la CCC (Corriente Clasista y Combativa), Barrios de Pie y la CTEP, Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

Aquí aparecen los nombres de los dirigentes Juan Carlos Alderete, Daniel Menéndez, Esteban “Gringo” Castro y Juan Grabois, estos dos últimos de la CTEP, uno Capital y el otro, nacional.

En esta idea de recreación del “Nestorismo” que propugnó AF en la campaña, el camino para la contención y la tarea con las organizaciones será el de lograr la transformación de los planes sociales en trabajo. Obviamente, son conscientes de que esto es un proceso largo y de trabajo en el tiempo.

¿Cómo sería esto? Las obras de “pico y pala”, la agricultura familiar y la construcción de viviendas populares.

Con estos tópicos, se apuntaría a generar mano de obra y organización, algo para que las organizaciones sociales tienen ya una dinámica.

Además, estas organizaciones participarían de la reconversión de los comedores y merenderos hoy existentes en lugares de reinserción social y cultural, con el deporte como eje fundamental para los más chicos y jóvenes.

Así, la gestión de Alberto Fernández pondrá al Ministerio de Desarrollo Social como el ámbito de contención de las organizaciones, con las que discutirá acciones dentro del Estado y evitando que las diferencias o los reclamos se resuelvan en la calle, con protestas y cortes como sucede actualmente.

Fuera de eso, quedan las agrupaciones de izquierda, como el Polo Obrero (conducido por el dirigente del Partido Obrero, Eduardo Belliboni) y la facción disidente de Barrios de Pie, que orienta Silvia Saravia, quien responde al dirigente de Libres del Sur, Humberto Tumini.

Paradójicamente, para algunas de estas faenas, en el esquema de las organizaciones -y también de los albertistas que ya trabajan en el asunto- está muy bien visto lo que hace el “Larretismo” en la Ciudad de Buenos Aires.

El funcionario de Horacio Rodríguez Larreta para el área es Juan Maquieyra, actual titular del Instituto de Vivienda de la Ciudad, el organismo responsable de la planificación y ejecución de la política habitacional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Juani” es elogiado por su tarea con la construcción de viviendas para los habitantes de algunos barrios populares, como la Rodrigo Bueno o Villa Fraga, que prontamente habitarán los habitantes de esas villas de emergencia. (Por Pablo De León para Clarín)

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