Alberto Fernández: “Necesitamos construir cárceles”.

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“Si el delito crece, más gente será condenada”, reflexionó el Presidente.

El Presidente encabezó el acto de inauguración de nuevas plazas en el Servicio Penitenciario Bonaerense.

En medio de la polémica por el crecimiento de la inseguridad, el presidente Alberto Fernández​ participó este viernes del acto de inauguración de nuevas plazas en el Servicio Penitenciario Bonaerense y aseguró que se necesita construir cárceles “porque si el delito crece, más gente será condenada”.

“La sociedad ha ido abandonando poco a poco el problema carcelario. No podemos seguir mirando impávidos las condiciones de hacinamiento de las cárceles. El encierro tiene ciertos límites éticos”, planteó el mandatario.

En videoconferencia desde la quinta de Olivos, el jefe de Estado destacó que “quien delinque merece una pena”, aunque advirtió la necesidad de que los condenados “se resocialicen”.

“Las penas siempre son temporarias y un día el condenado recupera su libertad. No puede haber más penuria que el encierro. Esteban Righi decía que a los gobiernos se los mide por las condiciones en las que están sus cárceles. Necesitamos que quien entra se prepare para el día en que vuelva a estar libre. Para eso necesitamos que el encierro no se convierta en un hacinamiento tal que lo animalice, lo embrutezca y lo vuelva más violento”, señaló.

Y agregó, en ese sentido: “Hay que capacitarlo para encontrar un futuro. Si nosotros ponemos más camas, más distanciamiento y le damos la posibilidad de aprender, estudiar, prepararse, estaremos dando mejores condiciones sociales para el futuro. Necesitamos construir cárceles, porque si el delito crece, más gente será condenada”.

“Queremos que los castigos ocurran cuando alguien delinque. Pero también que ese condenado tenga condiciones humanitarias que la sociedad moderna reclama. Que el castigo no se convierta en algo tremebundo, indecente. Tenemos ética social y buscamos darles a los reclusos la posibilidad de estudiar, de tener espacios comunes para ver a sus seres queridos y habitar lugares más aptos y dignos que los que hoy tienen. Eso habla bien de nosotros”, siguió.

Y cerró: “Estoy muy conforme sabiendo que estamos generando espacios idóneos, aptos para que los que están condenados tengan aún en la condena alguna posibilidad de mejorar. Cuando un preso estudia, luego no tiene reincidencia. Cuando las cárceles se hacinan, al preso no le queda otra opción cuando sale que volver al lugar donde aprendió el delito. Debemos ocuparnos si no queremos ser hipócritas. Para eso hay que invertir en cárceles”.

Durante el acto, del que también participó el gobernador Axel Kicillof, se anunció la finalización de 364 nuevas plazas en los complejos de Florencio Varela, Magdalena y San Martín.

Se trata de los hospitales penitenciarios modulares que servirán para aislar a detenidos pero que una vez que pase la pandemia podrán readaptarse como espacios comunes, escuelas y talleres. A estos centros, más adelante se sumarán plazas en las cárceles de Lomas de Zamora, Campana, Ituzaingó, La Plata, Mar del Plata (Batán), Olavarría y General Alvear. Parte de los fondos corren por cuenta del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, a cargo de Gabriel Katopodis; pero la ejecución la lleva adelante el ministro de Justicia bonaerense, Julio Alak.

Los hospitales, cuya construcción Fernández y Kicillof acordaron en mayo ante la decisión de la Justicia de habilitar los pedidos de detención domiciliaria para evitar contagios intramuros, contarán con habitaciones individuales, servicio de laboratorio, sala de rayos y ecografía, cama de terapia intensiva, unidad de diálisis, ecógrafos, equipo de rayos y mamógrafos.

El plan global de Infraestructura Penitenciaria de la Provincia, que prevé una inversión cercana a los 800 millones, excede al combate del Covid-19: el objetivo es que para mayo del próximo año haya más de dos mil plazas nuevas en el Servicio Penitenciario de Buenos Aires y sirva para descomprimir la situación en las cárceles.

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