Cumbre del PRO de cara a la reelección de Macri en 2019.

Se arranca con la ilusión del repunte económico el año próximo. Se apuntará a los votantes decepcionados.

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Cumbre del Pro en Parque Norte. 10.12.2018 Foto Maxi Failla

Peña, Vidal y Larreta encabezaron una cumbre partidaria en Parque Norte. El eje fue la reelección de Macri. De Angeli pidió poner atención en los votantes decepcionados.

Hombre rudo, Alfredo De Angeli astilló el clima zen de la cumbre del PRO. El entrerriano pidió el micrófono que Marcos Peña había ofrecido y reprodujo del malestar de aquellos a los “no les llegó el cambio”.

El bulldog, en su metáfora primaria, son los enojados con Cambiemos, los que como Jorge, un conocido suyo que tenía un aserradero, escuchó una promesa de Mauricio Macri pero acaba de quebrar.

El entrerriano, emergente de la 125, fue la voz más áspera en la convención del PRO que repasó los tres años de gestión y desplegó el speach electoral con promesas de repunte económico y convicción cultural.

“Un diferencial en este año duro fue nunca dejar de tocar el timbre” dijo Peña y martilló con la idea de “conversación” donde el protagonista debe ser el vecino no el dirigente.

“No hay que volverse locos: hay mucho para mostrar, y mucho para hacer en los próximos cuatro años” apuntó el jefe de Gabinete en una “lección” para los delegados provinciales.

Escuchar al otro, trasmitir convicción y repetir la idea de cambio y, sobre todo, del camino correcto. Sobre la  campaña sembró intriga: lo que hicimos en 2015 y 2017 sirve de poco para el 2019, avisó.

“Esta en nosotros revalidar a los convencidos y convencer a los que dudan o están enojados”, apuntó y pareció reprochar a De Angeli cuando pidió estudiar para saber “porqué las cosas andan mal”.

Escoltado por Humberto Schiavoni, Gabriela Michetti y Patricia Bullrich, Peña anotó las quejas -hubo otras, más diplomáticas- y cerró: “la gente nos va a reconocer y en los próximos diez mas vamos a generar el circulo virtuoso”.

Antes y después hablaron Guillermo Dietrich y Dante Sica: el primero detalló “los logros” de los tres años pasados; el segundo pronosticó para el 2019 bondades económicas que demandó De Angeli.

Para su cumbre partidaria, el macrismo se congregó -entre café, brownies y ensalada de fruta- en el salón Araucaria de Parque Norte, complejo de gremio de Comercio que controla hace más de tres décadas, Armado Cavalieri.

Sin nombrarlo, Sica y Bullrich hablaron del “Gitano”. El ministro lamentó que fracasó la reforma laboral y proyectó para “el segundo mandato” de Macri un proyecto donde la OIT oficiará de árbitro.

“Un gremio con 1,2 millones trabajadores, con 35 años de edad promedio, lo conduce alguien de 84 años” citó Sica. Bullrich habló de empresarios que negocian con gremios porque “arreglan siempre”.

La ministra fue un imán de selfies, menos demandada que María Eugenia Vidal que estuvo en la apertura con Horacio Rodríguez Larreta. Hace poco fusionó su partido con el PRO y escaló a figura central.

Fue la más aguerrida. Habló de “los Moyanos de la vida” en referencia a empresarios y gremios que no quieren el cambio y dijo que desde 1930 por primera vez un “gobierno sin características mafiosas va a terminar su mandato”.

Le apuntó a “la dinastía” Kirchner: dijo que querían turnarse en el poder “Néstor, Cristina, Néstor, Máximo y Florencia”, y que al dejar el poder, el Kirchnerismo agitó el fantasma del helicóptero. Hizo ​una revelación: “En un momento, nosotros tuvimos un cierto miedo por una situación de crisis que pasamos, pero la remontamos​”.

MIchetti quedó a cargo del mensaje final: dijo que el gobierno de Macri es el mejor al menos desde que “yo estoy en el Estado, desde 1988” y auguró que el 2019 “vamos a transitar la senda de los buenos resultados y el crecimiento”.

El PRO limitó la reelección de autoridades partidaria e incorporó la paridad de género en una jornada repleta de voces femeninas: Vidal con la vindicación de la gestión bonaerense, Michetti, Bullrich y, entre otras, Carmen Polledo que pidió por Mauricio 2019.(Por Pablo Ibáñez para Clarín // Foto: Patricia Bullrich llega a Parque Norte, donde fue una de las estrellas de la cumbre del PRO. Foto: Maxi Failla para Clarín)

LA REUNION

No hubo definiciones, como en todos los encuentros multitudinarios del mismo estilo que realizan cada tanto. Incluso los propios organizadores reconocieron por lo bajo que la convocatoria obedeció casi exclusivamente a una obligación partidaria, y como un gesto a los dirigentes del interior que aprovechan la ocasión para evacuar inquietudes o para encontrar algún tipo de incentivo extra de cara a las elecciones del año próximo, con los peores meses de la crisis del programa económico en el espejo retrovisor.

El encuentro nacional del PRO, que reunió en la tarde de este lunes a la plana mayor del partido y a decenas de dirigentes y asesores de todo el país, a tres años de la asunción de Mauricio Macri, sirvió sin embargo para una catarsis colectiva de fin de año y antes del receso de verano en el que el Presidente y su mesa chica deberán definir qué hacer con el calendario electoral.

No hubo discursos en ese sentido: solo arengas, el reconocimiento de un “año difícil” y algunos tibios consejos de Marcos Peña en vísperas de la campaña.

El adelantamiento, o no, de las elecciones bonaerenses sobrevoló de todos modos las conversaciones de pasillo. Nadie se anima a decir todavía qué es lo mejor para Macri, cuya figura concentra el mayor rechazo en el Conurbano bonaerense, y para María Eugenia Vidal, que pasó solo un rato por el encuentro partidario porque tenía que volver a sus oficinas para una reunión con sus colaboradores.

La gobernadora llegó apurada, entró por la puerta del costado para evitar a los medios, dio un discurso breve y edulcorado, como de costumbre, y se fue rápido en la camioneta oficial. Antes, auguró unas “felices fiestas en familia” a las decenas de dirigentes que la escuchaban, y dijo que “el 2 de enero” volverán a “salir a la calle a escuchar a la gente”, según reconstruyó este medio con varios de los asistentes.

Vidal tiene previsto tomarse los primeros días de enero para alternar vacaciones en el complejo de Chapadmalal con recorridas por las playas de la costa bonaerense. A su vuelta, deberán resolver la fecha de elecciones.

Según las fuentes oficiales consultadas por este medio, en la mesa chica que rodea a Macri aún no están demasiado convencidos de la idea de desdoblar las elecciones nacionales con las provinciales que había ganado adeptos en las últimas semanas. Jaime Durán Barba, ausente en el encuentro, está abocado al análisis del tema: tampoco lo atrae la idea por el momento.

Cualquiera decisión, sin embargo, se tomará hacia el final del verano, después de un exhaustivo análisis de encuestas y estudios.

“Nos motiva renovar energías para el año que viene”, aseguró optimista el jefe de Gabinete, uno de los oradores de la tarde, frente a ministros como Guillemo Dietrich, Carolina Stanley, Dante Sica y Patricia Bullrich; el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; la vicepresidenta Gabriela Michetti; los senadores Humberto Schiavoni y Patricia Bullrich; las diputadas Silvia Lospennato y Carmen Polledo, entre otros legisladores, y autoridades partidarias como Francisco Quintana y Juan Ignacio Maquieyra. Rogelio Frigerio se ausentó por un viaje al interior.
Rodríguez Larreta, uno de los integrantes de la mesa chica del PRO, tampoco definió aún cuándo convocará a elecciones. El nuevo Código Electoral de la Ciudad le permite unificar el calendario. La idea de votar Nación, ciudad y provincia de Buenos Aires el mismo domingo todavía suena con fuerza en el entorno presidencial.

Peña, por su lado, abundó en la campaña del año próximo. “Cuando encaramos las elecciones juntos, sin fisuras, en equipo y con la confianza de que los argentinos saben discernir, los resultados son mejores que los que el cinismo estima”. No se refirió a qué aludió cuando habló de “cinismo”. Pero pidió “evitar las falsas disyuntivas” y machacó con que la sociedad no quiere participar de movilizaciones colectivas. “Hoy todas las personas son editores de su propia realidad y un medio de comunicación”, remarcó.

A pesar de los dichos de la ministra Bullrich ante los medios antes de su discurso de cierre -fue la última en hablar en el evento antes de Michetti-. “El calendario electoral del año que viene va a ser como era antes, como un cine continuado. Nos hubiera gustado que haya elecciones un solo día”, resaltó.

En el centro de la polémica por el nuevo reglamento policial vinculado al uso de las armas de fuego, la ministra de Seguridad fue la única que se salió de la monotonía del libreto oficial. Dijo que, en la anterior gestión, el “Estado” estaba al “servicio de una dinastía política”, que “los Moyano de la vida no se quieren mover” y que es “la primera vez en la historia que un gobierno sin características mafiosas va a terminar su mandato”. (Por Federico Mayol para Infobae)

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