El Gobierno firmó un contrato con AstraZeneca por 22 millones de dosis

Se entregarán en el primer semestre del año próximo.

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El presidente Alberto Fernández fue efusivo en su discurso de este viernes, en el que anunció el pase del ASPO al DISPO en el área metropolitana, sobre la vacuna rusa Sputnik V, de la que anunció que el Gobierno argentino comprará 20 millones de dosis. En un momento del discurso, mencionó también las 750.000 dosis de la estadounidense Pfizer y la de AstraZeneca. Lo que Alberto no comunicó es que horas antes se había firmado digitalmente el acuerdo con el laboratorio estadounidense, el primero que cierra el Gobierno argentino por la provisión de vacunas.

A las 0 horas del viernes, en el Boletín Oficial se publicó la promulgación de la ley de vacunas, cuestionada desde la oposición por establecer reglas que podrían beneficiar a las compañías farmacéuticas. Esa herramienta legal era fundamental para que el Gobierno pudiera empezar a cerrar los acuerdos de pre-compra, como Clarín había anticipado la semana pasada.

El primero y el único que se firmó hasta ahora es el de AstraZeneca. Será por 22 millones de dosis, informó la compañía este sábado al mediodía y posteriormente el Ministerio de Salud, en sendos comunicados de prensa. Ambos señalaron que se espera que las entregas comiencen durante el primer semestre de 2021, en caso de que los ensayos en curso resulten exitosos y posteriores a la aprobación correspondiente por parte de las autoridades regulatorias. Este proceso de autorización ya se inició en la ANMAT el 5 de octubre. El de la Sputnik V, el otro en marcha en la agencia regulatoria, lo presentó casi un mes después, el 2 de noviembre, el laboratorio local HLB Pharma, que hará la distribución.

La vacuna de AstraZeneca es la única de las que están en danza con la que habrá transferencia de tecnología para producirla en Argentina, a través del laboratorio mAbxience del grupo Insud, que hará en Garín el principio activo y luego se terminará en la farmacéutica Liomont de México. Cuando se cerró ese acuerdo en agosto, el propio Alberto lo anunció, por lo que llama la atención que no haya mencionado los detalles de la firma de este contrato en el anuncio del viernes, cuando sí se explayó sobre la charla que tuvo ese mismo día con Vladimir Putin.

“El acuerdo con Rusia nos da una gran tranquilidad porque nos permite pensar que podemos contar con la vacuna prontamente”, remarcó Fernández. “¿Es la única vacuna que vamos a recibir? La respuesta es no. Tenemos acuerdos firmados con otros laboratorios”, siguió. Y allí consignó que “podríamos, a partir de marzo, contar con la vacuna de AstraZeneca y Oxford”.

La vacuna que AstraZeneca desarrolló con la Universidad de Oxford es la más barata del mercado, a razón de 4 dólares por dosis. La Sputnik V costará más del doble, alrededor de 10 dólares la dosis. El del costo total de la operación de compra de la Sputnik V fue uno de los puntos sobre los que un grupo de diputados de la Coalición Cívica presentó esta semana un pedido de información al Gobierno. También indagaron sobre los ensayos clínicos de la vacuna desarrollada por el Instituto Gamaleya de Moscú, y por los detalles del viaje a Rusia de la viceministra Carla Vizzotti, la asesora presidencial Cecilia Nicolini y la esposa de Daniel Gollan, Beatriz Méndez.

El factor tiempo
En la estrategia de vacunación del Gobierno, hay un factor clave: el tiempo. Antes del invierno quieren tener vacunada a la mayor cantidad posible de la llamada “población objetivo”, al menos unos 12,5 millones de personas que incluyen a personal de salud y grupos de riesgo. Tanto Rusia como Pfizer han asegurado que podrían entregar las primeras dosis de sus vacunas a fin de este año.

“Vamos a empezar a terminar con esta pesadilla”, se entusiasmó el viernes Axel Kicillof en su anuncio del DISPO. También anticipó que la Provincia recibirá 6 millones de dosis de la vacuna rusa. Desde el Ministerio de Salud de Nación dicen que no hay todavía precisiones de cuántas vacunas irán a cada distrito porque todavía no se sabe cuántas vacunas se recibirán efectivamente (hay que recordar que ninguna de las vacunas tiene terminados todavía los ensayos de fase III que confirmen su eficacia). Pero aseguran que la distribución se hará no por la jurisdicción sino por la cantidad de personas que necesiten vacunar en esa jurisdicción, del mismo modo que cada año se hace con la influenza.

Solo de personal de salud estiman que son un millón en todo el país (y ya se dijo que serán los primeros en vacunarse) y explican que se diseñará una base nominal en la que se cotejarán registros de Salud, del PAMI, del Instituto del Cáncer y de las provincias para armar esa gigantesca lista de quiénes recibirán la vacuna. Este sábado, Ginés Gonzalez García dijo también que evalúan usar el padrón electoral y las escuelas como centros de vacunación.

Todavía en Salud no tienen detalles de cómo se instrumentaría esta logística, pero admiten que será la campaña de vacunación más compleja que se haya hecho hasta ahora. Fernández confirmó ayer otro anticipo de Clarín: que sumarán a Defensa y Seguridad para organizarla, para evitar posibles desbordes.

En los despachos de la cartera que maneja González García están ahora en el diseño macro de la estrategia y desde la semana que viene empezarán las reuniones con los jefes de los programas de inmunización de las provincias para comenzar a delinear el plan. Uno de los primeros pasos es hacer un relevamiento de las heladeras con las que se cuenta en cada jurisdicción, porque una de las complicaciones extra es que algunas vacunas (como la rusa y la de Pfizer) necesitan una conservación a temperatura mucho más baja que la estándar. Hacer este “mapa de los freezers” es fundamental para ir viendo qué dosis se distribuyen a dónde, ya que no descartan que tengan que comprar equipos para garantizar la llegada de la vacuna a todo el país. (Por Adriana Santagati para Clarin)

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