El Gobierno resolvió diferir las segundas dosis para inmunizar a más personas

Se hará con algunas vacunas, no con todas. No se podrá con la Sputnik porque sus dos componentes no son iguales.

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Se haría solo con las vacunas que contienen dos componentes iguales y no con la Sputnik; el argumento es que es mejor más gente con cerca del 70% de inmunización que menos ciudadanos con más protección.

La estrategia se trazó en la reunión del Consejo Federal de Salud, que reúne a la cartera sanitaria nacional con los ministros del área de todas las provincias: el Gobierno diferirá la aplicación de las segundas dosis de aquellas vacunas que contienen dos componentes iguales con el objetivo de inmunizar a una mayor cantidad de personas en el corto plazo.

“Lo que se determinó es que en este momento es preferible que más personas tengan alrededor del 70% de inmunización, en lugar de que haya menos personas con un porcentaje de inmunización relativamente mayor”, dijo a LA NACION una fuente al tanto de la conversación entre los ministros de salud, que tuvo lugar por Zoom este mediodía. Otra fuente oficial especificó: “Por unanimidad, todos los ministros del país resolvieron que la segunda dosis se dé a las doce semanas”

Con esta medida, el Gobierno intenta administrar mejor la escasez de vacunas que hay en el país y la lentitud de la llegada de los cargamentos, que vienen desembarcando a cuentagotas. Es la forma que encuentran las autoridades sanitarias para intentar “ganarle” al avance de la segunda ola.

Las demoras en la llegada de las vacunas y la amenaza de la segunda ola determinaron al Gobierno a cambiar su estrategia sanitaria
Esta estrategia es posible de realizar con aquellas vacunas que contienen dos componentes iguales, como el caso de la vacuna de Oxford/AstraZeneca o la de Sinopharm. No aplica para la Sputnik V, que tiene dos componentes distintos: en el caso de esta opción, a medida que lleguen los segundos componentes de Moscú se procederá a su aplicación.

De esta manera, se cierra un capítulo que había comenzado en el verano, cuando la ministra de Salud, Carla Vizzotti, había manifestado en una entrevista con Página 12 que “es muy lógico pensar que se pueda vacunar a más gente con la primera dosis y diferir la segunda para cuando ya esté controlado el brote”. Esos dichos habían causado una fuerte controversia con el por entonces jefe de Vizzotti, Ginés González García, que obligó a la funcionaria a aclarar sus dichos.

Con este nuevo escenario de escasez mundial y ante la inminencia de una segunda ola de contagios, el planteo de Vizzotti ahora se llevará a la práctica. (Imagen: La ministra Carla Vizzotti había advertido el mes pasado que diferir las segundas dosis podía ser una estrategia para llegar a más gente con las vacunas // Por Maia Jastreblansky para La Nación)

LA ESTRATEGIA

El Consejo Federal de Salud (COFESA) informó que se diferirán las segundas dosis de las vacunas para inocular a la mayor cantidad posible de personas y aminorar el impacto de la segunda ola de coronavirus. Habrá un diferimiento de las segundas dosis de todas las vacunas actualmente disponibles en el país –Sputnik V, Covishield/ChadOx-1 y Sinopharm– a un intervalo mínimo de 12 semanas desde la primera dosis, informó el Ministerio de Salud en un comunicado emitido a primera hora de esta tarde.

El consenso para la recomendación se produjo en el marco de una reunión del COFESA en la cual las máximas autoridades sanitarias del país adoptaron las recomendaciones de los miembros de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CONAIN) y del Comité de Expertos que se reunieron esta semana para analizar de manera integral la evolución de la pandemia.

“Ayer la CONAIN avaló en este contexto priorizar la aplicación de la primera dosis a la mayor cantidad de personas posibles con el objetivo de minimizar la mortalidad, y diferir tres meses la segunda dosis”, explicó la titular de la cartera sanitaria, Carla Vizzotti.

Y si bien la ministra aseguró que la decisión se basa “no sólo en la evidencia científica, sino en favorecer la equidad en el acceso y, por supuesto, revisando permanentemente toda la información nueva y prosiguiendo con las gestiones para contar con más dosis lo antes posible y así cumplir con el esquema completo lo más rápido posible”, algunos especialistas manifestaron sus dudas sobre la decisión.

Lo cierto es que las vacunas que están autorizadas hasta el momento en el país se dan en dos dosis con diferentes intervalos para lograr la protección total. En el caso de la Sputnik V, además, se trata de dos componentes, que juntos brindan inmunidad completa.

Sobre la posibilidad de que hoy se adoptara esta medida, el médico infectólogo Eduardo López había declarado en medios radiales que “en la vacuna Sinopharm no se puede diferir la segunda dosis porque no hay datos de que se pueda, ni de eficacia con la primera dosis”. “No hay estudios con una sola dosis, no sabemos la eficacia con una sola dosis, por lo tanto, con la vacuna Sinopharm no aconsejaría una sola dosis ni diferir la segunda”.

“Prefiero en el caso de Sinopharm dar dos dosis en un intervalo de 30 días y no esperar a ver si con una sola dosis es eficaz porque esa seguridad no la tengo –insistió López–. No hay datos de cuán eficaz es con una sola dosis; no hay ningún trabajo publicado de la Fase III ni de que se pueda diferir la segunda vacuna más de 21 días (más/menos 8 días) o sea que se tiene que dar con un intervalo máximo de 30 días”.

Emiratos Árabes Unidos es uno de los países que más vacunaron a su población con la inoculación de Sinopharm. Pero científicos de ese país descubrieron un problema en algunas personas a las que se les aplicó esta vacuna contra el COVID-19: tras las pruebas de anticuerpos, muchas de ellas no registraron una respuesta suficiente de inmunización. Por eso, las autoridades locales decidieron dar una tercera dosis a esas personas.

“Cuando se comprueba que algunas personas no responden a las vacunas, existe la iniciativa de acercarse a ellas y darles una tercera inyección de la vacuna Sinopharm, que ha demostrado, en el contexto del estudio, que refuerza su inmunidad”, afirmó Walid Zaher, investigador jefe de G42 Healthcare, distribuidor de la vacuna china en los Emiratos Árabes Unidos.

Argentina adquirió ya un millón de dosis de Sinopharm, mientras que hay 3 millones en camino, según confirmó la ministra Vizzotti.

Qué pasa en el resto del mundo

El 30 de diciembre de 2020, el Reino Unido anunció una desviación del protocolo recomendado para la vacuna Pfizer-BioNTech contra el COVID-19: prolongarían el intervalo entre dosis de tres a 12 semanas, y similares decisiones tomaron para la vacuna elaborada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca, para la cual se demostró que un intervalo más largo entre dosis mejora la eficacia en algunos grupos de edad.

La intención declarada era maximizar el beneficio con suministros limitados y minimizar los ingresos hospitalarios y las muertes. Ante la escasez de inoculantes, a las autoridades sanitarias del Reino Unido les siguieron las de Canadá, que también decidieron postergar la aplicación de la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19 para alcanzar a más población en mayor riesgo de complicaciones con la primera dosis.

Para la vacuna Pfizer-BioNTech, la decisión de retrasar la segunda dosis se basó en extrapolaciones de los datos del ensayo de Fase III que muestran una eficacia del 89% entre 15 y 21 días después de la primera dosis. En ese momento, el laboratorio no apoyó la decisión y afirmó que no se podía garantizar una alta eficacia, según publicó la revista especializada The BMJ.

“El Reino Unido ha diferido la segunda dosis a septiembre, Canadá ha extendido el período a cuatro meses y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) están analizando esta situación también. Si bien nosotros no tenemos la misma situación epidemiológica que llevó a tomar estas decisiones al hemisferio norte, sí tomamos lo que ocurrió allí y pensamos que si priorizamos la mayor cantidad de personas que reciben una dosis (con el impacto positivo y la eficacia que eso significa) difiriéndolas –no pensando en una sola dosis– podremos llegar más rápido a proteger a las personas con mayor riesgo”, manifestó en las últimas horas la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti.

Al respecto se manifestó hoy su par de la ciudad de Buenos Aires, Fernán Quirós, quien reiteró su posición a favor de esta estrategia: “El impacto de una primera dosis generalizada en términos de daño social es mucho mayor que achicar la cantidad de personas y vacunarlas rápidamente con las dos dosis”.

“Se sabe que la primera dosis de la vacuna protege un poco menos para tener la enfermedad, pero para tener la enfermedad grave y mortal la primera dosis es muy eficaz”, detalló el funcionario, quien agregó que “esta estrategia es la que utilizan varios países como Inglaterra que tienen mucha gente que vacunar y pocas dosis para asignar”. “Hablamos de demorar la segunda dosis. No evitarla, sino demorarla”, reforzó.

Un estudio reciente advirtió sobre los riesgos de la estrategia

“Los ensayos clínicos originales de las vacunas son bastante optimistas respecto a la eficacia de la primera dosis, sin embargo, seguimos sin saber cómo persistirá a largo plazo la protección” (Efe)
Investigadores de Canadá advirtieron ahora que si bien la postergación de la segunda dosis puede tener beneficios, también puede implicar riesgos de mayor aumento de brotes de COVID-19 en el futuro.

Lo alertaron en función de los resultados de un trabajo en base a un modelo de computación que les permitió estimar el impacto de la postergación de las dosis como una medida sanitaria ante la escasez de vacunas que hay en el mundo. El estudio se publicó en la revista Science y fue realizado por investigadores de las universidades de Princeton, Harvard y Columbia y los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, las universidades de Montreal y Mc Gill de Canadá, la Universidad de Oxford y el Wellcome Trust del Reino Unido, y la Universidad de Sydney de Australia.

Aunque el trabajo se centró principalmente en las vacunas de Pfizer/BioNTech, Moderna y Oxford/AstraZeneca, los investigadores aclararon que los resultados “son generalizables en todas las plataformas”. “Varios países, entre ellos el Reino Unido y Canadá, declararon que retrasarán las segundas dosis de las vacunas contra el COVID-19 en respuesta a la escasez de suministros, pero también en un intento de aumentar rápidamente el número de personas inmunizadas”, explicó Chadi Saad-Roy, que trabaja en los departamentos de Ecología y Biología Evolutiva (EEB) y Biología Cuantitativa y Computacional del Instituto Lewis-Sigler de Princeton y fue el autor principal del estudio.

“Los ensayos clínicos originales de las vacunas, más la epidemiología posterior, son bastante optimistas respecto a la eficacia de la primera dosis. Sin embargo, seguimos sin saber cómo persistirá a largo plazo la protección y la duración de la inmunidad de una sola dosis (o del curso completo de dos dosis o de la infección natural, en realidad)”, agregó Saad-Roy.

Nicole Lurie es asesora estratégica de la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante Epidemias (CEPI), en los EEUU, y su recomendación fue que “en este momento no se debe retrasar la segunda dosis de la vacuna de ARNm más allá de los intervalos evaluados para su autorización de uso de emergencia”. “Aunque es poco probable que la respuesta inmune a la primera dosis se degrade rápidamente, es incompleta y no hay datos que indiquen cuánto tiempo podría demorarse una segunda dosis sin comprometer la efectividad –amplió–. Ni siquiera sabemos la duración de la inmunidad producida por el régimen de dos dosis o cómo el momento de la dosis afecta la inmunidad en personas de edad avanzada e inmunodeprimidas, que representan la mayoría de las hospitalizaciones y muertes. Retrasar sustancialmente una segunda dosis podría dejar a estas personas inadecuadamente protegidas e impedir el progreso hacia el objetivo de aliviar el aumento de las hospitalizaciones”.

Asimismo, reforzó que las poblaciones esenciales para el funcionamiento social y económico, como el personal de atención médica de primera línea y otros trabajadores esenciales, necesitan la garantía de que, si se vacunan, pueden esperar un alto nivel de protección y pueden trabajar de manera más segura. “Retrasar una segunda dosis no puede proporcionar esa seguridad y puede tener un impacto adverso en su futura disposición a trabajar o vacunarse”, advirtió Lurie. (Fuente Infobae)

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