El oficialismo hizo reparto, pero no todos quedaron conformes

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Sin grandes conflictos para el cierre, la lectura pasó por quiénes consiguieron mejores espacios. Habrá PASO en 8 distritos.

Por teléfono. Desde su quinta Los Abrojos, Mauricio Macri estuvo en contacto con la plana mayor del macrismo para supervisar el cierre de listas en todo el país. La ausencia de reuniones a contrarreloj sinceró que primó el consenso entre los viejos socios del flamante Juntos por el Cambio.

El grupo de chat de funcionarios y armadores del PRO estuvo muy activo para seguir de cerca los cierres más complicados. Finalmente habrá PASO en 8 distritos: Tierra del Fuego, Misiones, Santiago, San Luis, Chubut, Santa Cruz,Formosa y en la oficialista Corrientes. La mayoría se confirmó minutos antes (e incluso después) de la medianoche.

El compañero de fórmula de Macri, Miguel Angel Pichetto, que hasta hace un mes sonaba como candidato a vice de Roberto Lavagna o Juan Manuel Urtubey, irrumpió con fuerza en el armado macrista. Logró que el PRO no presentara candidatos propios en Río Negro.

La mano del senador se notó en Neuquén, donde logró incorporar a Lucila Crexell como candidata a senadora, pero finalmente secundará al radical Horacio “Pechi” Quiroga y corre riesgo de quedar fuera de la Cámara Alta.

También ayudó a dar de baja la norma que prohibía que los candidatos provinciales compitieran por cargos nacionales. Varios radicales se vieron beneficiados. Apoyó el armado PRO-peronista en San Juan, La Rioja, sumó la estructura de Carlos “Camau Espínola” en Corrientes y contuvo a los peronistas de Cambiemos que amenazaron con irse.

No logró incorporar a dirigentes peronistas con gravitación en el pasado como Augusto Alasino en Entre Ríos o hasta el matrimonio Duhalde en la Provincia, pero pudo hacerles lugar a unos pocos en las listas bonaerenses. Algunos de sus dirigentes, como Baldomero “Cacho” Álvarez finalmente no se sumaron. Este domingo, el vice partirá de gira con el ministro del Interior Rogelio Frigerio, que tuvo escasa participación al filo del cierre, pero descartó la presión radical para convertirse en el candidato a senador por Entre Ríos.

Todavía está por verse, si lo que parecía una jugada maestra de Pichetto no se convertirá en boomerang. El viernes, el ex jefe de la bancada de senadores de Néstor y Cristina Kirchner había logrado sumar al dirigente nacionalista Alberto Asseff. Ese movimiento pretendía evitar que José Luis Espert -que se presentaba con el partido de Asseff- se presentara. Por ahora el economista mediático, que le disputa pocos pero importantes puntos al macrismo, sigue adelante con su candidatura y sumó centímetros en los diarios. Además, expuso el dudoso fair play (ex) cambiemita. “Mientras Espert no juegue, vale el costo”, se sinceran los armadores macristas.

Marcos Peña, que para muchos se había desdibujado con la defunción de Cambiemos, demostró que sigue siendo el funcionario que más escucha el Presidente. El jefe de Gabinete anotó pocos legisladores propios, pero tuvo la lapicera de la Casa Rosada para vetar, aprobar o armar la mayoría de las listas nacionales.

La vigencia de Peña también se mide por la suerte de sus rivales internos. Emilio Monzó apenas pudo ubicar al secretario de Interior Sebastián García de Luca en la lista de Diputados. A Silvia Lospennato, que irá por su reelección, en la Casa Rosada la cuentan como una “independiente”. Sin embargo, el titular de Diputados no logró que ninguno de sus legisladores bonaerenses renovara su mandato, una cortesía de María Eugenia Vidal.

La gobernadora, que firmó este sábado en un hotel céntrico su candidatura, repartió sus bancas para la Legislatura entre sus aliados. Allí le encontraron un lugar al diputado saliente Daniel Lipovetzky, a pedido de Daniel Angelici. El presidente de Boca -algo golpeado- también consiguió que Horacio Rodríguez Larreta le hiciera lugar a Martín Ocampo, a quien hace menos de un año echó del ministerio de Seguridad.

Nicolás Massot -mano derecha de Monzó- también acusó recibo: la Casa Rosada bajó al cordobés Javier Pretto, en Córdoba, para no tropezar dos veces con la misma piedra. Luis Juez ocupará su lugar.

María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Repartieron cargos para contener a sus aliados y apartaron a sus enemigos.
El jefe de Gobierno cedió espacios a sus aliados para intentar garantizarse un triunfo en primera vuelta. Martín Lousteau tomó nota: forzó la elección de la candidata a senadora del PRO y coló legisladores de su riñón y 2 diputados nacionales.

El jefe de la UCR Alfredo Cornejo finalmente competirá y está satisfecho con la representación que obtendrá su partido. Intentarán sumar uno o dos senadores a los 12 que ostentan y una diputación más por lo menos a las 16 que defenderán.

Elisa Carrió, otra vez, se erige como una de las ganadoras del armado oficialista. A pesar de su escaso desarrollo territorial, la Coalición Cívica volverá a crecer exponencialmente (a su escala) como en 2017. Ese año, logró duplicar sus legisladores. Ahora intentará revalidar 2 bancas y podría sumar otras 4 para completar un bloque de 16 diputados propios. También coló al ex vicejefe de Gabinete Mario Quintana como senador suplente. (Por Guido Carelli Lynch para Clarín // Foto: Ernesto Sanz, Marcos Peña y Rogelio Frigerio, Emilio Monzó, Rogelio Frigerio y Gerardo Morales. No todos quedaron satisfechos)

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