El Presidente busca el aval de los expertos para extender la cuarentena.

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Alberto Fernández tiene sobre la mesa el proyecto de extender la cuarentena obligatoria hasta después de Semana Santa. El Presidente, sin embargo, no pretende apurarse para confirmar y comunicar públicamente la medida y sus alcances. Quiere analizar con el Ministerio de Salud y los expertos la evolución de la situación epidemiológica de la Argentina y conversar con gobernadores y sectores productivos antes de oficializar la prórroga del confinamiento general. Conseguir el consenso científico y político para avanzar con una medida que, día tras día, bate a duelo a la situación económica.

“Vamos a hablar con el Ministerio de Salud y los expertos, pero también gobernadores, sectores productivos y sociales. Luego de esas conversaciones tomaremos la decisión”, dijo a LA NACION un alto funcionario que trabaja codo a codo con Fernández.

Con las ansiedades en alza, el Presidente resolvió interrumpir el raid de entrevistas que tuvo durante la semana, hasta que llegue el momento de informar la medida. “Vamos paso a paso. No hay que apurarse. Estamos trabajando para ganar tiempo”, insisten en el Gobierno.

Ayer, por ejemplo, el ministro de Salud, Ginés González García , advirtió que “el pico” que en las primeras hipótesis se ubicaba en la segunda quincena de abril, podría pasar a mayo porque los contagios se están “ralentizando”.

La decisión
“Alberto quiere tomar la medida con los últimos informes del Ministerio de Salud sobre la mesa para saber cómo evoluciona la situación epidemiológica y contemplando todas las variables para justificar los alcances de la medida. Se trabaja con un escenario que cambia día a día”, dijo un colaborador estrecho del Presidente a LA NACION .

La decisión de extender la cuarentena, viene explicando el Presidente, se vincula con factores sanitarios. Para conocer con certeza el grado de efectividad del confinamiento nacional debe pasar “un período de incubación”, entre 10 y 14 días, para que al laboratorio lleguen los casos de contagiados durante la cuarentena. “Si no conocés el resultado de la medida ¿Por qué tirarías todo por la borda?”, analizan cerca del Presidente. La semana que viene será clave en este aspecto. Además, las lecciones aprendidas del exterior indican que los países que interrumpieron prematuramente la cuarentena no tuvieron buenos resultados. Ganar tiempo, por último, permitirá preparar mejor el sistema sanitario para la temporada invernal.

Fernández, sin embargo, debe mirar el manual científico a la luz de la coyuntura económica, que aprieta con el paso del tiempo. Una prórroga de la cuarentena coincidirá con los días de pago del inicio de abril. La segunda etapa será más difícil que la primera que tiene fecha de vencimiento el martes a la medianoche. Para atravesar la tormenta, el Presidente quiere sostener el aval político que cosechó en la primera tanda de medidas. El escenario nacional presenta particularidades. Hasta ahora hay cinco provincias que no registran casos de coronavirus. Chubut, por caso, no registra contagios pero exhibe una situación dramática en sus cuentas públicas, con una recaudación que no llega a cubrir las obligaciones mensuales.

Así las cosas, el Presidente sigue convencido de darle prioridad a la cuestión sanitaria para luego intentar contener la situación económica. “El Presidente ha dado prioridad a la salud. Estamos convencidos que tenemos que ganar tiempo y que los casos aparezcan de a poco. No hay país que resista el embate de la crisis cuando la pandemia viene toda junta”, dijo ayer el ministro de Salud, González García.

En el Gobierno no quieren cantar victoria respecto de la estrategia argentina, pero exhiben cierto optimismo, a partir del intercambio de experiencias con otros países. “Lo único que sabemos es que estamos haciendo todo lo que podemos contemplando todas las variables”, dijo a LA NACION un colaborador presidencial encargado de llevarle a Fernández información internacional.

Lo único que afirman en el Gobierno es que el salto exponencial del número de casos, ese que hizo ver en otros países una curva empinada ascendente, hasta hoy no ocurrió. Eso no implica que la pandemia esté controlada. Nadie desconoce que lo peor del coronavirus en la Argentina todavía no se vio.

González García ayer dejó trascender una primera luz de esperanza cuando reconoció que “el número de casos “viene por debajo” de lo se esperaba, en referencia a la evolución del contagio de coronavirus Covid-19 en Argentina. “Nosotros hemos hecho muchas curvas de simulación y la verdad que el número de casos registrados viene por debajo de lo que veníamos previendo”, remarcó.

El Gobierno viene realizando teleconferencias con China y Corea del Sur para conocer las lecciones aprendidas de países que ya pilotearon lo peor de la pandemia y también con Israel, un lugar donde se tomaron medidas extremas de forma prematura, como ocurrió en la Argentina.

Del otro lado, en conversaciones informales, en el Gobierno comienzan a percibir que los países de la región los consultan y tienen a la Argentina como una referencia.

“En el mundo están hablando del modelo argentino. Nosotros estamos mirando todo el mundo para ver qué está pasando y tomar la última información. Argentina empezó a tomar medidas antes que otros países. Esto no significa que lo tengamos controlado, pero tenemos un número de casos bajo, que crece de a poco”, dijo González García. (Por Maia Jastreblansky para La Nación // Foto: A. Fernández se reunió esta mañana en Olivos con curas villeros, Máximo Kirchner y Eduardo Valdés (Télam)

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