Inauguraron una estatua del ex presidente Raúl Alfonsín en La Plata.

546
Compartir

Marcos Peña, jefe del Gabinete nacional fue el emisario presidencial en el acto de inauguración del monumento de Raúl Alfonsín en la Plaza Moreno de la capital bonaerense, y el bronce, como un intento simbólico sirvió para la cohabitación política dentro de Cambiemos entre la UCR y el macrismo, en medio de una pulsión interna por el rumbo económico del gobierno.

El tándem oficial se completó con el ministro de Interior y Obra Pública, Rogelio Frigerio.

Estuvieron allí, en la esquina de 12 y 53, al pie del monumento, la plana mayor del radicalismo con el presidente del Comité, el gobernador mendocino Alfredo Cornejo; y el titular de partido en la Provincia, el vicegobernador Daniel Salvador, promotor del acto. La gobernadora María Eugenia Vidal al flanco.

​Como garantía de sociedad política. Previo a la intensidad electoral 2019. El radicalismo bonaerense ya anticipó que va a la disputa de los municipios de más de 100.000 habitantes, incluidos distritos importantes como Mar del Plata. Hasta ahora sólo dispone del voto chacarero en el Interior. A otra escala, Cornejo plantea re discusión con los socios macristas para las gobernaciones de Córdoba y Santa Fe, por ejemplo.

El presidente Mauricio Macri no asistió al acto, pero mandó un video elogioso sobre la figura del homenajeado extinto. “Lamento no poder estar allí”, se excusó el mandatario.. Nunca estuvo anunciada oficialmente su presencia. Todo el espacio de la mañana neblinosa estuvo reservado a la evocación: la ceremonia se inició con la proyección de un video de Alfonsín enunciando el Preámbulo de la Constitución en el cierre de su campaña electoral de 1983.

Luego, como en aquellas épocas, Jairo cantó las estrofas del Himno Nacional. El locutor Fernando Bravo hizo las presentaciones que habilitaron el recuerdo del “Padre de la Democracia”, muerto hace nueve años. Ricardo Alfonsín, hijo, en primeras fila. Lugar destacado para Graciela Fernández Meijide. Todo entre el jubileo de varios centenares de militantes mojados, rítmicos aunque desparejos con la música de trompetas, entre banderas rojas y blancas.

La representación orgánica de la UCR procura conformar al partido como expresión de republicanismo, identificado con las clases medias y sectores postergados, con vida latente suficiente para escapar de la licuación política que provocaría la dinámica de construcción de poder de Macri. Por eso, el acto excede la formalidad. A resguardo de la lluvia, en el palco, permaneció el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales .

Participaron con salutaciones , además, aquellos integrantes del gabinete radical (1983-1989) Enrique “Coti” Nosiglia, Jesús Rodríguez, Juan Sourrouille, José Horacio Jaunarena y Ricardo Barrios Arrechea.

Por predestinación casi, el monumento está emplazado a cuatro cuadras de la casa que perteneció a Ricardo Balbín, de quien Alfonsín fue discípulo y luego adversario. El “chino” acostumbraba a pasar por esa esquina ventosa cuando visitaba a su sastre de la calle 12, de confección inalterable (traje cruzado y rayas grises). Balbín sostenía que en los homenajes en los cementerios y en las estatuas también se hacía política. De estar vivo habría hablado ronco, con la mano en el bolsillo del saco –como Alfonsín- y de frente al monumento.

El ex gobernador y ex presidente Eduardo Duhalde estuvo presente. Desde 1984, cuando apoyo la postura oficial sobre el Beagle, desde la intendencia de Lomas de Zamora, siempre tuvo óptima relación con Alfonsín. Juntos formatearon la transición institucional en la crisis del 2001 y, durante la gestión, Duhalde mantuvo esa interrelación de fuerza.

En otro sector, los tres hermanos ancianos del líder radical empujaron más emoción entre la multitud.

La obra pertenece al escultor Carlos Benavídez y fue solventada por la venta de estatuillas.

Discursos hubo. Salvador revisó la lucha por los derechos humanos de Alfonsín, la conformación de la CONADEP y el juicio “con debido proceso a los que asaltaron el poder” en 1976.

Peña explicó que los unía “no sólo las ganas de homenajear a Raúl Alfonsín sino, además, honrar la calidad democrática que él nos legó”. “Este es un monumento a un demócrata. Debería repetirse en todos los pueblos y ciudades de nuestro país porque simboliza (el homenajeado) que tipo de Argentina queremos y como se construye con valores como el diálogo, la paz, la política como motivo de encuentro”. Cornejo destacó la presencia de Peña y Frigerio. “Ratifica nuestro orgullo de participación de este espacio de Cambiemos”. Fue un claro mensaje de compromiso político de rumbo compartido, pese a la coyuntura.

A Vidal le quedó reservado el cierre. “Gobernar para quienes tenemos una responsabilidad”, alcanzó a decir cuando rebotó el eco airoso “Alfonsín, Alfonsín” desde la plaza. “Díganlo bien alto”, los exhortó la gobernadora. Y presumió mística que “desde algún lugar nos está acompañando”. La primera frase había quedado por la mitad, pero luego vino un concepto con otro contenido para pensar: “El nos decía sigan a las ideas no a los hombres. Cambiemos es creer en la diversidad, en el dialogo y en saldar la deuda social pendiente. Y eso es un legado de Raúl Alfonsín”.

Para entonces, Bravo, sentado junto a Jairo, ya había controlado el lagrimeo emocionado. (Fuente Clarin)

ADNbaires/