Larreta se hizo cargo de las fallas del operativo en Núñez.

Hay reproches entre las áreas de Nación y la Ciudad por las responsabilidades.

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La seguridad, en el centro del debate.

Esta vez la interna ya repetida entre los responsables de Seguridad de Nación y la Ciudad quedó en parte saldada públicamente cuando Horacio Rodríguez Larreta asumió que el operativo estaba a su cargo. Las acusaciones cruzadas habían potenciado el enojo de Mauricio Macri y las palabras del jefe porteño buscaron dejar al margen al Gobierno, en plena tensión por la inminencia del G20.

Desde el ministerio de Seguridad de la Ciudad conducido por Martín Ocampo señalaron que el tercer anillo en las afueras del Monumental, en el que el micro de Boca fue agredido por hinchas de River, estaba custodiado por Prefectura.

En la cartera dirigida por Patricia Bullrich replicaron que esa fuerza no era la responsable de la custodia del traslado del plantel visitante y que se trató de una falla del operativo: “Nunca avisaron que había que despejar la zona, ni a la Prefectura ni a la Policía de la Ciudad”. Las posiciones encontradas sobre ese punto se mantuvieron aun después de que Rodríguez Larreta saliera a despejar esa disputa.

Si se jugaba el partido, el recorrido del micro hubiera sido diferente y todo el trayecto iba a estar escoltado por la Policía. Fue una de las decisiones tomadas en una reunión por la mañana entre Bullrich, Ocampo, Marcelo D’Alessandro y Eugenio Burzaco, secretarios de Seguridad de la Ciudad y de la Nación. También acordaron refuerzos de agentes. Otra disputa: en Ciudad dejaron trascender que Bullrich resistía involucrar un mayor número de fuerzas federales por la cercanía del G20, algo rechazado en esa cartera: “No era momento de cambiar el operativo, acordamos mantenerlo con una mejora”. Las alertas estaban encendidas a su vez por los posibles incidentes después de la final, en un clima sensible por la agresión a los jugadores de Boca y las postergaciones.

La Ciudad apeló a la hipótesis de unareacción de la barra de River por los allanamientos y el secuestro de unos 10 millones de pesos, casi 20 mil dólares y 300 entradas en la previa a la final. “Nadie tendrála ingenuidad de creer que esto no está relacionado al episodio del día anterior”, aseguró Rodríguez Larreta. En Nación no lo desestimaron, aunque tomaron distancia del mismo modo que en la decisión de la suspensión y en los eventuales castigos a los funcionarios responsables. “Puede ser, pero no lo podemos dar como versión oficial”, dijo un alto funcionario. Como con las diferencias para enfrentar los cortes de calle ante la creciente conflictividad social o el intento fallido de habilitar hinchas visitantes en la final, la interna quedórecortada del mismo modo y Macri otra vez del lado de Bullrich. (Por Martín Bravo para Clarín)

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