Los “personalismos” complican la unidad en Juntos por el Cambio

El enojo de Elisa Carrió, el silencio de María Eugenia Vidal y la gran Florencio Randazzo en el PRO.

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“No estoy para jugar a las bolitas”, se enojó Carrió. La líder de la Coalición pide priorizar la unidad. La ex gobernadora dice si será candidata. El riesgo de los personalismos.

Si hay algo claro son los términos de la puja de poder en la oposición, que resiste cualquier metáfora, salvo la del laberinto -tan al uso hoy entre los explicadores-. La oposición se mueve con optimismo para las elecciones de 2021 y de 2023, ante un peronismo que no arranca a gobernar. Se lo impiden la peste y la economía, más las enfermedades prevalentes de su poder. Lo encarna un triple comando de tres cabezas sin affectio societatis. Si fuera una empresa, bastaría con esto último para disolverla en paz, o excluir a algunos de sus miembros (Art. 91° Ley de Sociedades).

Ese optimismo potencia los movimientos de quienes quieren evitar alguna foto de derrota. En la provincia de Buenos Aires las damas fuertes de la coalición, Elisa Carrió y María Eugenia Vidal, les dejan esa foto a los varones. Lilita puso en moratoria su precandidatura a primera diputada, al apoyar a Facundo Manes, experto en cerebros saludables. Es un mensaje a los socios del PRO, que entiende han incumplido la palabra de asegurar la unidad, por la que ella había comprometido la suya.

“No estoy para jugar a las bolitas”, se escuchó en Exaltación de la Cruz, en donde no se atienden llamados hasta nuevo aviso, después de dedicar toda la semana a hablar con todos. Hasta se registra alguna llamada que disparó, preocupada, hacia Santiago Cafiero.

El mensaje es al PRO, que insiste en alzar encuestas para llevar a los socios a una confrontación interna. Carrió cree que la unidad estaba ya acordada, y que la disputa entre Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta abre una confrontación que desalienta. Se enoja por las incursiones larretistas en Córdoba y Santa Fe y ahora en Buenos Aires.

“No te han cumplido la palabra”, le han dicho sus allegados más fieles​. “Estos muchachos no saben hacer política”, ironiza. Y en clave literaria, habla de Ítaca, el destino de Ulises: “Lo importante no es llegar, lo importante es el camino” (“Ítaca te brindó tan hermoso viaje. /Sin ella no habrías emprendido el camino”, Camino a Ítaca, Kavafis, poema).

El voto opositor, de teflón

Estos movimientos no afectan la verdad de fondo. La suerte de la coalición en las elecciones no depende de las candidaturas: ninguna de ellas suma más que los votos que ya tienen como oposición. Lo que sí puede arriesgarse en estos debates internistas es la suerte personal de ellos, que depende de las divisiones que puedan presentar en el cuarto oscuro a un público que mantiene adhesiones más allá de los personalismos. Como decía Graciela Meijide en los ’90, la alianza está en la gente, en la urna, no en los candidatos, que pueden pelearse o no, sin hacerle daño a la coalición.

Cambiemos aumentó adhesiones entre 2015 y 2019, pese al resultado del balance Macri en la economía y después de darse el lujo de llevarlo a Miguel Pichetto en la fórmula. Teflón de alta gama. Acero al tungsteno, el voto del no peronismo en la Argentina. Para ganar o para perder. Es por esto por lo que el peronismo tiene que cerrar nariz, boca y oídos y sumergirse en cualquier formato de unidad.

A ganar poder se aprende perdiendo

Vidal les comunicó a los caciques de su alianza, antes de viajar a los Estados Unidos, que tampoco va a la Provincia. Le deja el ticket a Diego Santilli o a Jorge Macri, si se animan a disputarla. Macri, su valedor, se enoja porque dice que juega la más fácil en Capital. Ella se entrega en la costa Este de los Estados Unidos a debates de indecisión. Todo tiene costo, repite. Si va la Provincia, un costo, si no va, otro costo, si va a la Ciudad tiene costo, si no va también.

Hay dos tipos de candidatos: los que vienen de la política y las figuras de góndola. Para éstos perder es el infierno. Vidal no quiere ir a la provincia de Buenos Aire porque ve que puede perder. Es humano. Para quien viene de la política, en cambio, perder una elección no es el paraíso, pero es parte del juego. Y puede ser palanca de poder.

El caso extremo es Mario Negri. El diputado es presidente del interbloque de Juntos por el Cambio. En ese rol es el opositor más importante y el interlocutor de su fuerza con el espacio exterior. Maneja 31 de los 43 diputados de su bloque, sin ser autoridad nacional ni provincial de la UCR, donde es minoría. Y lo tiene al presidente del partido dentro de su bloque. No le hace falta ganar siempre, pero sabe construir, mantener y no perder su poder. Eso es hacer política.

Carrió es el otro ejemplo, en 25 años de política hizo ganar a dos gobiernos (1999, 2015) pero lleva como un mérito una placa “1,8”. Es el porcentaje de votos que sacó en las presidenciales de 2011. Salió última, después de haber sido la segunda más votada en 2007. Cuando se refiere a sus militantes más leales, dice orgullosa “es un 1,8”. Hoy es de nuevo árbitro en las grandes ligas. Sabe cómo se gana en política aun perdiendo. Inevitable parafrasear a otro poeta: “es moneda corriente; / morir es una costumbre / que sabe tener la gente (Milonga de Manuel Flores, Borges).

Vidal, más cerca que nunca de Massa (Costa Este)

Vidal coincide en estas horas con Sergio Massa en las mismas veredas de la costa Este. Les va a costar no cruzarse, o juntarse a tomar un café. Este domingo llegaba Hernán Lacunza a Nueva York a sumarse a las reuniones que ella tendrá con inversores, meseros y brokers de diversa capacidad carroñera. Los mismos que, con diferencia de horas, le acercará a Sergio su lazarillo por la calle Wall, Sergio Chodos.

Que nadie se sorprenda si coinciden en gestos comunes de racionalidad patriótica, como los que derramaba Massa cuando acompañó a Macri a Davos, en 2016, y era socio de Mariú en el gobierno de Buenos Aires. O los que Pichetto tuvo hacia Macri ante inversores en el viaje de abril de 2019. Dijo entonces: “Default es una palabra maldita que hay que tratar de erradicar”.

Vidal vive del negocio de la diferenciación, que es una táctica valiosa en política. Está bajo fuego porque Macri y Larreta presionan sobre un silencio que sus votantes no merecen. Tiene el ingenio para ponerles a los militantes de su fuerza la pulga en la oreja, y les hace creer que escuchan el ruido del pasto al crecer. Los ilusiona con la fantasía de que el destino de la coalición depende de ella, cuando el voto ya lo tiene asegurado JxC en PBA y CABA, con ella y sin ella.

Vidal escuchó en las últimas horas la oferta de Luis Almagro de incorporarse  a la OEA con un cargo para atender el área de la mujer. Bajo su gobierno en Buenos Aires se aprobó la paridad de género y puede seducirla la idea de aparcamiento, hasta que amaine la tormenta, en un cargo internacional, quizá rentado porque todo está muy caro. Pero que no la obliguen a radicarse en el exterior. Una especie de Michelle Bachelet, que diseñó su retorno al poder en Chile en 2014 como delegada en la ONU para la igualdad de género.

Macri, con el envión de Misiones

Mauricio Macri no es el líder formal ni informal de Juntos por el Cambio, pero mantiene la seniority del armador. Recibió, por separado, a los gerentes del resultado electoral en Misiones, donde este sector aumentó 12 puntos en dos años (18% a 26% desde 2017) y el oficialismo socio del cristinismo perdió 23 puntos: Humberto Schiavoni (jefe del Pro local), Ramón Puerta y Miguel Pichetto, del peronismo republicano -que estuvo en los cierres de campaña-. Son los segmentos de la coalición a los que tiene llegada franca. Con radicales y lilistas tiene que apelar a otros canales, en los que su centralidad es discutida.

En esos encuentros trataron de sacar lecciones para otros distritos, que repasaron por completo. La primera señal es la necesidad de mantener la sociedad entre los aliados y ampliar, con acuerdos más que con internas compulsivas, que dividen. Puerta sostuvo su argumento sobre el peronismo de 1983, que se aisló de otras formaciones y perdió con Raúl Alfonsín, que estiró las alianzas con otras fuerzas.

“Alfonsín fue más peronista que Luder. Fueron con un frente, nosotros no, pero lo remediamos y volvimos a la senda del triunfo”, dice en un revisionismo que abre debates. Este miércoles, Pichetto y Puerta presentarán una mesa nacional del Peronismo Republicano que tendrá representantes de todas las provincias. Será la oportunidad de explotar el marketing del resultado en Misiones.

La Randazzo del PRO

No tener un líder es una ventaja para una coalición horizontal que no gobierna, pero es un riesgo si necesita mantener la unidad a toda costa. Esa horizontalidad le pone los faroles a cada uno de los caciques de la oposición que buscan su lugar en las nóminas de candidatos como parte de una maratón de largo aliento. Lo que decidan ahora puede tener consecuencias para su carrera en el largo plazo. Quienes están alrededor se inquietan cuando ven que el liderazgo de los dos no puede ejercerse sobre las dos damas. ¿Manda la real gana o la estrategia del conjunto?

La situación evoca la que motivó la fractura del peronismo, también en Buenos Aires, cuando Florencio Randazzo se negó a ser candidato a gobernador porque quería serlo a presidente en lugar de Daniel Scioli. Se rebeló ante el liderazgo declinante de Cristina Kirchner –que nunca fue jefa plena del peronismo – y forzó la interna entre Julián Domínguez y Aníbal Fernández.

Esa sucesión de personalismos dinamitó el poder del peronismo: la PASO bonaerense dividió al PJ y lo arrastró a la derrota, que se llevó a Scioli y a Cristina. Un efecto de la falta de liderazgo y de estrategia clara. En ese espejo empiezan a verse en la oposición, por el intento de resolver el 2023 antes que el 2021. Macri dice que Vidal no le hace caso, pero sí Bullrich, a quien quiere en la CABA. ¿Y si le pide a Patricia que vaya a la Provincia? En una de esas reuniones Macri llegó a preguntar dónde tiene domicilio Patricia.

Por la cornisa de la tercera vía

Pichetto, que alienta algún proyecto de migración de distrito, volvió a su lugar de nacimiento, Banfield, Lomas de Zamora. Trajo de ahí un trofeo: recorrió la ciudad junto a Guillermo Viñuales, un abogado que renunció a su sociedad con el intendente Martín Insaurralde para incorporarse al Peronismo Republicano. Dejó su cargo en la intendencia y aspira a representar a la coalición que hoy se llama Juntos por el Cambio (que puede quedar en “Juntos”). Rechaza el proyecto de Insaurralde de entregarle el gobierno de Lomas de Zamora, que fue el de Duhalde, al cristinismo ortodoxo y ha mostrado ya juego junto a Néstor Grindetti, el intendente de Lanús de JxC.

La reflexión de Pichetto es que una tercera vía como la que ensaya ahora Randazzo perjudicaría a la oposición, porque el peronismo ya no lo identifica con Cristina. Descree de las formaciones alternativas, que le pueden sacar votos a JxC, como las de los liberistas que están más a la derecha. En Misiones, reflexiona con Puerta, esas formaciones juntaron un 5% de los votos, que pudieron ser de JxC.

Grabois negocia la ley de desarrollo con la oposición

Larreta, por las suyas, ensancha la base de consensos más allá de lo partidario. Asume que no existe el cristinista que vote a los candidatos de Juntos por el Cambio. Pero sí que se puede llegar a entendimientos con sectores cercanos al peronismo, como son las organizaciones sociales. Lo hace desde que asumió el gobierno en 2015 y en realidad camina los mismos senderos de entendimiento objetivo de la presidencia Macri con las organizaciones de la economía popular, que se referencian en el papa Francisco.

Esa empatía fructificó en las grandes leyes de su mandato: emergencia social de 2016 que instauró el salario complementario para los pobres, la creación del Registro de Barrios Populares y, lo más importante, la revolucionaria ley de expropiación de lotes en villas para entregarlas a sus ocupantes. Esos proyectos fueron ley según proyectos del bloque Cambiemos, negociados con la CTEP de Juan Grabois y con una bendición efectiva del papa Francisco, que se ocupó de que el Congreso aprobase esas iniciativas con una mayoría abrumadora de votos.

Esta vía sigue abierta. Lo prueba la reunión que tuvo Grabois con el jefe del interbloque opositor en el Senado, Luis Naidenoff. Llegaron al encuentro recelándose, pero salieron hablando un lenguaje común. Naidenoff le explicó la situación en Formosa y los efectos de la política de Gildo Insfrán para enfrentar la peste. Grabois le acercó las bases para discutir otro proyecto revolucionario. Se trata de una ley de desarrollo humano integral, para que salga con el mismo consenso que tuvieron las normas de la era Macri.

La iniciativa imagina la posibilidad de unificar la transferencia de fondos nacionales, provinciales y municipales con destino al gasto social. El objetivo es darle transparencia y eficiencia al gasto y garantizar cobertura universal, según un documento que le dejó al senador, a una población de 4,4 millones de niños (AUH y AUE, asignación por embarazo), a 5,8 millones de adultos con un salario universal básico que permitan la transición a empleos privados y públicos, y actividades de la llamada economía popular; y a 7,4 millones de ancianos. El proyecto afirma que un reordenamiento del gasto y una administración transparente le permitirá en 5 años a la Argentina ser el primer país del mundo con cobertura universal.

Larreta se asegura por el margen derecho del dial

En la CABA, Larreta ha logrado que la convención del partido Demócrata mantenga la alianza con JxC en el distrito. La reunión planteó un debate entre dirigentes como Eduardo Conesa -partidario de mantener la alianza– con sectores rupturistas, expresados por Guillermo MacLoughlin, secretario general nacional de esa fuerza. Conesa, economista que fue diputado nacional por esta alianza, ganó la pulseada para mantenerse en ella. El sector contrario propone armar listas con otros partidos conservadores.

En Mendoza, distrito del presidente nacional del Partido Demócrata, Carlos Balter, esa fuerza está alejada hace rato de la alianza radical-macrista, y prepara listas propias para senadores y diputados nacionales. Sostiene la candidatura del médico Abel Albino, una estrella nacional del asistencialismo que tuvo gran protagonismo cuando expuso en el Congreso en la discusión de la despenalización del aborto.

Aspiran que tercie en la disputa por la senaduría. Allí están  anotados Alfredo Cornejo, presidente de la UCR, y la hiper-cristinista Anabel Fernández Sagasti. Macri estará esta semana en esa provincia para reforzar la alianza JxC que tiene a Omar Demarchi, del PRO, como socio de los radicales. Si se confirma la chance de Albino, los baquianos creen que puede llegar a unos 10 puntos, pero que se le pueden ir a JxC y no a Sagasti. Es imprevisible el efecto que puede tener en esa provincia una disputa de verdes vs. celestes, representados por el titular de la fundación CONIN.

El partido Autonomista de José Romero Feris, ya firmó una alianza con un partido conservador que agita la nominación de Javier Milei a diputado nacional por la CABA. Estos sectores siguen, como en otros rounds anteriores, a la espera de algún movimiento de Ricardo López Murphy y José Luis Espert. El ex ministro radical estuvo fuera del país hasta la última semana. De Espert se informó que mantuvo una reunión con Mauricio Macri, quien también recibió a Roberto Cachanosky, a quien le sugirió que sea candidato a diputado. (Imagen: Elisa Carrió en la presentación de su libro, a fines del 2020 // Por Ignacio Zuleta para Clarin).

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