El ministro de Economía y candidato a presidente de Unión por la Patria tuvo 24 horas intensas en el litoral. Polemizó con Milei y criticó el plan de Bullrich y Melconian.

Sergio Massa llegó a Paraná el jueves por la tarde y se fue el viernes después del mediodía. Los funcionarios provinciales y la dirigencia local del justicialismo describieron su paso como un vendaval.

En esas horas lanzó el Previaje 5 junto a Matías Lammens a poco de bajarse del avión y arengó a los integrantes de la Unión Industrial que celebraban su día en la capital entrerriana a no votar en octubre opciones que conspiren contra el desarrollo fabril de la Argentina. El blanco central de sus cuestionamientos fue Javier Milei y su idea de dolarizar y terminar con el Banco Central.

Pero también descargó munición gruesa sobre el tándem Patricia Bullrich – Carlos Melconian y su propuesta de circulación paralela peso/dólar, a la que calificó como “dolarización cobarde”. Sin citarla, recordó la Ley de Gresham sobre la simultaneidad de giro de una moneda fuerte y otra devaluada, que termina con la destrucción de la segunda. Como ejemplo, citó un caso reciente: los bonos y cuasimonedas emitidas por las provincias para atender deudas cuando la convertibilidad moría a principios de siglo.

En sintonía, el titular de la UIA, Daniel Funes de Rioja dejó en claro su posición en la exposición ante sus pares: “Creemos que cualquier espacio político que gobierne el país a partir de diciembre debe reconocer el rol de la industria. Hay muchos que no lo reconocen o no la conocen”, subrayó, en alusión al líder libertario que dijo que en el empresariado argentino existen “empresaurios”.

Funes de Rioja aseveró que los industriales argentinos “no le tienen miedo al mundo” pero reclamó que se impulse “una economía que se integre pero corrigiendo asimetrías. No nos entreguen de manos atadas porque así tampoco vamos a sobrevivir”, adelantó.

Sin embargo, lo medular del viaje de Massa estuvo en la agenda política. Tras presentar el Previaje 5 en los jardines del Centro de Convenciones de Paraná, el titular de Economía se reunió en uno de los salones del complejo con la dirigencia peronista.

Además del gobernador Gustavo Bordet (quien encabeza la lista de diputados nacionales), su vice Laura Stratta y la fórmula del peronismo para reemplazarlos (Adán “Beto” Bahl y Claudia Monjo, intendentes de Paraná y de Villaguay), también se dieron cita intendentes en ejercicio y candidatos electos en las internas, legisladores provinciales y nacionales en funciones y postulantes que irán en la boleta de octubre.

La charla fue breve. Tras un saludo de Monjo, hablaron Bahl y Bordet agradeciendo a todos el esfuerzo hecho en las primarias para llevar adelante la propuesta del justicialismo en un momento complejo y con poco tiempo de campaña. El gobernador exigió generosidad a los que ganaron y responsabilidad a los que perdieron. Luego fue el turno de Massa. El candidato a la presidencia agradeció a la dirigencia entrerriana haber sido el candidato a presidente más votado el 13 de agosto.

La fórmula de Unión por la Patria obtuvo el 13 de agosto 187.228 votos, casi 15 mil más que Bullrich. En la sumatoria de frentes, sin embargo, Juntos por el Cambio cosechó más voluntades: 266 mil contra 241 mil del oficialismo.

Sobre esta base, Massa pidió un esfuerzo más para sumar algunos puntos en octubre y lograr que el binomio que integra con Agustín Rossi sea, otra vez, el más votado en la categoría presidencial. Reclamó contener el voto propio y, además, golpear la puerta a los que quedaron fuera en la interna de Juntos por el Cambio. Él hará lo propio con algunos radicales que lo acompañaron cuando compitió por el Frente Renovador en 2015 y peronistas – PRO con los que tiene diálogo aceitado, adelantó.

Sergio Massa en Entre Ríos junto a Gustavo Bordet

Sergio Massa en Entre Ríos junto a Gustavo Bordet.

La cena de los nueve
Pero el punto más alto de las 24 horas del candidato a presidente se registró al término de este cónclave, cuando junto a un selecto grupo de funcionarios de Economía y los principales candidatos del peronismo local compartió una cena distendida en el restaurante de un Hotel Internacional. El complejo cinco estrellas es propiedad de una cadena norteamericana y está ubicado frente al río Paraná.

A la mesa se sentaron Massa; el titular de Aduana y candidato a diputado nacional por Entre Ríos, Guillermo Michel; el secretario de Agricultura y postulante a diputado provincial Juan José Bahillo; el secretario de Industria y ex titular de la UIA, Ignacio de Mendiguren y el ex ministro y estrecho colaborador del candidato presidencial, Julián Domínguez. Junto a ellos estuvieron Bordet; Bahl; Monjo y la candidata a intendenta de Paraná por el justicialismo, Rosario Romero, actual ministra de Gobierno y Seguridad de Entre Ríos.

En un ambiente distendido, y mientras disfrutaban de una cena frugal (pescado de río y verduras) acompañada de agua mineral, gaseosas y algún vino, Massa les dijo con claridad a sus interlocutores que de aquí a octubre no se ven nubarrones en el escenario político.

Además, confesó que es optimista con respecto al resultado de las generales del próximo mes y marcó que el primer objetivo es entrar al balotaje que, entiende, lo enfrentará a Javier Milei. De cara a noviembre y a la votación mano a mano con el líder libertario, adelantó que centrará su campaña en propuestas claras y en desnudar las “barbaridades” que enarbola Milei, para que la sociedad tenga en claro cuáles serán las opciones que tendrá en el cuarto oscuro.

La dirigencia local compartió con el candidato presidencial algunos datos que corroboran su tesis. Las primeras encuestas post PASO (primarias abiertas, simultáneas y obligatorias) hechas en Entre Ríos muestran una caída en la intención de voto hacia Patricia Bullrich. La postulante de Juntos no sólo no retendría el caudal de Horacio Rodríguez Larreta sino que sus propios votantes fugarían hacia Milei, según los números del peronismo entrerriano.

Pero más allá de este comentario, Massa centró la charla en las fortalezas propias del frente que encabeza y no se interesó demasiado en la oposición. Sólo de cuando en cuando filtraba alguna anécdota de Rogelio Frigerio, a quien conoce muy bien desde hace muchos años. Las historias relatadas por el ministro de Economía no lo dejaban bien parado al candidato a la gobernación de Juntos, lo que provocaba risotadas en la mesa que llamaron la atención del resto de los concurrentes al restaurante.

Las anécdotas se contaban en voz baja. Frigerio se alojaba en el mismo hotel y alguno de los comensales comentó haberlo cruzado antes de sentarse a la mesa.

La cena duró hasta pasada la medianoche con Massa monopolizando la palabra. A las 12:30 varios comenzaron a pestañar y la reunión concluyó. La dirigencia peronista se retiró del salón compartiendo comentarios sobre el ímpetu de trabajo del candidato a la presidencia, su solvencia técnica y el manejo político del que hace gala. (Por Juan A. Bracco para Infobae // Imagen principal: Sergio Massa en Entre Ríos junto a Gustavo Bordet)

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