La Plata: Infectóloga denunció “violencia institucional”

Acusa a las autoridades del Hospital San Martín de la ciudad capital de la provincia.

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La médica Gloria de la Parra, jefa de Infectología del Hospital San Martín, denunció haber sufrido violencia institucional cuando se la convocó a una reunión en dirección donde habría recibido amenazas e insultos de un paciente. “Gente violenta me increpó durante 50 minutos, me filmó y ninguna de las autoridades presentes levantó la vista del suelo para decir una palabra”, le dijo la profesional a EL DIA.

 La médica consignó que nadie le anticipó para qué era la reunión. “No sabía para qué iba, me sometieron a agresiones, me filmaron, permitieron una situación en la que me sentí expuesta, después de trabajar durante 34 años en el servicio, ahí me di cuenta que a nadie le interesaba lo que me estaba pasando”, agregó.

La médica remarcó que lo que más le alarmó fue el marco de violencia institucional en el que se desarrollaron los hechos y por eso decidió enviar una carta al Comité de Ética del Colegio de Médicos. “Me asistía el derecho de no atender a alguien que ejerce violencia desde 2013, con formas inadecuadas, patoteras, y el Servicio tomó la decisión, se le explicaron las razones y la existencia de otros 6 hospitales en la zona”, agregó la médica que remarcó que su indignación fue por la forma en la que se gestionó el problema.

El Comité de Ética evaluará la situación, “me llamaron para que me pase eso, uno espera que la institución tome como propias las resoluciones del Servicio. Uno no se tiene que dejar maltratar”, apuntó la profesional.

En la carta enviada por la médica de la Parra al Distrito I del Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires se lee: “Recibí un llamado del secretario de la dirección, donde se me solicito mí presencia allí, pedido de la Dra. Ramos, en compañía de la secretaria del servicio Sra. Erika Vila. Al ingresar al salón principal me encuentro con la directora asociada Silvia Ramos, el abogado Solari, la directora asociada Ana Laura González, la directora ejecutiva Graciela Ramos, el director Martín Recalde y la directora asociada Marcela Carri y, a mi lado, el paciente L y su esposa quien en cuanto ingreso me increpa en tono de voz alto, amenazante y al mismo tiempo filma con su celular”.

La carta continúa: “Me dirijo a la doctora Ramos y le pregunto “para esto me llamó? En ningún momento respondió a mi pregunta, nunca levantó la mirada del piso, ni ella ni el resto de los presentes”.

Agregó que durante unos 50 minutos habría recibido agravios. “El señor L tenía en sus manos las notas y documentos que con motivo de anteriores problemas había enviado a la dirección, no solo las tenía, sino que las leía a viva voz cuestionando su contenido, mi derecho y capacidad para opinar de esa forma. Además en todo momento me amenazó con hacerme mi……, que me destruiría, que esa filmación llegaría a todos los medios, que se encargaría de que hasta el presidente esté al tanto de que yo en representación de mi Servicio le niego la atención”.

La médica remarcó que en ningún momento las autoridades se expresaron, “permitieron y me expusieron a una violencia inusitada” y agregó “hasta hoy pensé que la institución en la que desarrollo mi profesión hace 34 años debía protegerme, hoy confirmé que estaba muy equivocada”.

Consultados por esta situación, desde el Ministerio de Salud se informó que no recibió ninguna denuncia, pero de expresó “a total disposición de la médica”.

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