La oleaginosa busca su revancha tras tres años consecutivos de sequía y retroceso en el área. Con las últimas precipitaciones, la siembra tomará impulso y superaría las 17 millones de hectáreas con un valor de la cosecha de hasta USD 24.000 millones.

Las lluvias trajeron alivio al campo argentino y, en especial, a la producción de soja tras tres campañas afectadas por sequía. La oportunidad de contar con una buena cosecha que proporcione un destacado ingreso de dólares por la vía externa, abre expectativas en todos los sectores.

En este sentido, los privados plantean la posibilidad de contar con una cosecha que sume unos 50 millones de toneladas, lo que podría dejar una producción valuada entre USD 23.000 y USD 24.000 millones y exportaciones que sumen alrededor de USD 20.000 millones para el ciclo comercial 2023/24 del cultivo.

Hasta el momento, no se logró cubrir ni el 2% de las más de 17,1 millones de hectáreas previstas a implantar con el poroto en la campaña 2023-24. Las lluvias trajeron alivio y el pronóstico para el próximo verano habla, tal como mencionó el último informe semanal de relevamiento de cultivos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), de buenas perspectivas en materia de humedad en las principales regiones productivas.

La soja en valores
Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios, consignó en diálogo con Infobae que “hoy se está sembrando soja y es difícil saber lo que pasará, pero con un clima y lluvias normales, se podrían obtener entre 48 millones a 50 millones de toneladas de soja. Esto a valor hoy, representaría un valor para esta producción cercano a los USD 24.000 millones. Esto representa unos USD 20.000 millones para la exportación del complejo soja. Pero hay que estar atentos a lo que pueda suceder con los precios del poroto, y en especial de la harina y aceite de soja cuando comience a hacerse negocios con la nueva campaña”.

El economista jefe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), Gonzalo Agusto, también le comentó a este medio que la apuesta del sector oleaginoso, especialmente la producción de soja para la próxima campaña, es obtener “un valor bruto de la producción de USD 23.000 millones de dólares en la próxima cosecha sobre una estimación de producción en torno a unos 50 millones de toneladas a nivel país”.

“Al evaluar la coyuntura que tendrá la campaña de soja, habrá que ver qué puede pasar después del 19 de noviembre. Eso va a plantear un nuevo escenario para los productores, tanto en materia de tipo de cambio y derechos de exportación, a la espera de que si hay algún cambio o modificación. Esto seguramente va a afectar el precio que recibe el productor en la próxima campaña de soja”, explicó.

El economista cordobés también comentó que “hay que seguir lo que suceda en Argentina y también en Brasil, donde se proyectan producciones récord para el poroto y también para maíz. Esto contiene los precios y hace que no crezcan. También hay que evaluar qué sucede con la tasa de interés internacional, y hay que seguir de cerca los conflictos que se registran a nivel internacional y lo que pasa en Israel, Ucrania y Rusia. Estos pueden sacudir los mercados internacionales. Por ello, el panorama mundial es complejo”.

Oportunidad agrícola
Martín López, analista del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), explicó que la campaña de soja 2023-24 está recién comenzando, cuando solo se implantó un 1,8% de la superficie prevista inicialmente, que se estima en un número de 17,1 millones de hectáreas. Esta exhibe un aumento del 5,6% interanual respecto el área implantada en el ciclo anterior, cuando solo se sembraron 16,2 millones de hectáreas.

“Está un poco demorada la siembra de soja –reconoció López– pero tras las lluvias se espera que a partir de contar con el piso necesario en los lotes destinados al poroto se concrete el ingreso de la maquinaria agrícola que permita sembrar. La ventana de siembra y contamos con tiempo a nivel país hasta mediados de enero de 2024 para incorporar lotes de soja de primera y segunda”.

El especialista de la Bolsa porteña refirió que “en cuanto a la proyección de producción de soja, se ubica en torno a los 50 millones de toneladas. Dicha previsión es bastante alta, y más respecto a los 29 millones de toneladas obtenidas en la anterior campaña, que fue una de las peores de la historia en lo que hace a producción de soja en la Argentina, y fue por efecto de la sequía”.

En el último informe del Panorama Agrícola Semanal (PAS) que ofrece la entidad bursátil porteña, se deja en claro que la baja de la superficie implantada que puede concretarse en lotes de girasol o trigo, por debajo de lo que se esperaba en su potencial, podrían ser captadas ahora tras las lluvias por la incorporación de lotes de soja de primera. Esto también dependerá de lo que suceda con la humedad en los suelos, ya que siempre hay disputas de último momento entre el maíz y la soja a la hora de cerrar la incorporación de lotes.

Sin embargo, López consideró que “hoy con las lluvias registradas, cambia mucho el panorama en materia de humedad respecto a lo que veíamos hace un mes, al tiempo que hay que ver cómo evoluciona el tema del agua”.

Situación climática
Cristian Russo, responsable de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), comentó a este medio que “las lluvias registradas en los últimos días en la zona núcleo le cambio el ánimo al productor, con la caída de hasta 60 milímetros. La más beneficiada fue Santa Fe, en especial la zona centro y centro sur, con lluvias que llegaron al norte bonaerense, sureste de Córdoba y también a Entre Ríos”.

En el último informe GEA, realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario, se indicó que la falta de agua condicionó la siembra de maíz en la zona núcleo, motivo por el cual se recortó el área maicera en unas 400 mil hectáreas. Sin embargo, estos lotes ahora con las lluvias pasarán a implantarse con poroto de soja. Por ello, el área oleaginosa, originalmente preestablecida en unos 17 millones de hectáreas, crecen ahora a un número de 17,4 millones con la incorporación de estos lotes malogrados en maíz por falta de agua.

“Para campos en la zona núcleo agrícola, las lluvias registradas fueron muy importantes, ya que hace quince días había allí decepción tras cuatro años de registrar problemas con la siembra. Recordemos que en la campaña 2022-23, por la seca no se pudieron sembrar 1,1 millón de hectáreas con soja, y este año no se logró cumplir con los plazos de cobertura para el maíz. Por ello persistía el fantasma de la sequía y de afrontar una nueva gruesa sin coberturas”, explicó el especialista.

Según Russo, tras las lluvias registradas en la última semana “habrá que esperar un poco para entrar con las máquinas para sembrar, pero el factor emocional ya ha cambiado en el ánimo del productor. Se reduce el miedo de no sembrar o de perder los lotes sembrados con maíz temprano. En el caso de la soja, si bien hay atraso en las labores que requiere la soja, la gente ahora está contenta: es un cambio y abre la posibilidad de concretar una siembra en soja que llegue a buen tiempo con el aporte de humedad en los suelos”.

Mercados para la soja argentina
Entre los principales compradores del poroto oleaginoso que produce Argentina, se ubican como principal destino, China. Este absorbe más del 90% del total. Solo en el 2021, Argentina logró exportar a China unos USD 2.500 millones de dólares por la venta de soja. Se debe tener en cuenta que el 84% del grano argentino tiene por destino su exportación como grano, harina, aceite y biodiesel, mientras que en el caso de Brasil es el 69%, y Estados Unidos, solo un 59% de su cosecha.

También se anota India, que compra el 45% del aceite de soja local. En el segmento de las harinas y pellets elaborado con soja, sobresalen como principales compradores Vietnam (que adquiere habitualmente hasta un 12% de la producción local), también Indonesia (con un 10%) y Argelia (con otro 6%). No muy lejos también se ubican los países que integran la Unión Europea.

En el caso de China, los exportadores argentinos no dejar de mirar la situación productiva y comercial que en materia oleaginosa actualmente mantiene Brasil, ya que atento a que el mayor comprador global de soja es el gigante asiático, se debe tener en cuenta que en los últimos años el país sudamericano le fue quitando a Estados Unidos una cuota cada vez más significativa del negocio que reporta la compra china de porotos de soja. Por ello, la mirada estará puesta en el vecino país, que logró concretar una cosecha cuasi récord, lo que le permite concretar ventas a valores más bajos que sus competidores.

El gobierno de Lula da Silva busca mejorar la relación con China, y obtener del gigante asiático un mayor y mejor financiamiento, para cerrar nuevas ventas de soja. No hay que olvidar que la última negociación bilateral realizada por el gobierno brasileño en China, logró cerrar más de quince acuerdos que le permitirán al vecino país ampliar sus negocios en unos 10.000 millones de dólares con este mercado asiático.

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