Movimiento Evita: caja de $2.500 millones

Se la entregó el Gobierno y hay malestar de sectores K.

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El dirigente social Alexandre Roig será designado al frente del Inaes, un organismo que administra los recursos de cooperativas y mutuales. Tensión con el kirchnerismo.

Algunas cajas económicas del Estado pasan inadvertidas por su nombre, largo y de difícil explicación, pero resultan trascendentes por los montos millonarios que manejan y por el desarrollo de las tareas que llevan adelante. Un ejemplo de ello es el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (Inaes), que administrará $ 2500 millones durante 2021 y tiene como misión, según el presupuesto, contribuir al fortalecimiento del sector, que nuclea la actividad de cooperativas y mutuales en todo el país.

Tras la muerte de Mario Cafiero, su titular, en septiembre del año pasado, el Inaes pasó a ser liderado por un vocal del directorio, Nahum Mirad. Pero en las próximas horas el Gobierno designará un nuevo titular, que responde directamente al Movimiento Evita: el sociólogo Alexandre Roig, francés, y de larga trayectoria dentro del espacio, además de haber sido decano del Instituto de Altos Estudios Sociales (Idaes), dependiente de la Universidad de San Martín (Unsam).

Roig viene desempeñándose como asesor en la Secretaría de Economía Social, que depende de Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita. Su llegada, aseguran en el sector, le volvería a dar al Instituto un perfil de asistencialismo, como sucedía en tiempos en los que dependía del Ministerio de Desarrollo Social, de Daniel Arroyo, y no del de Desarrollo Productivo, de Matías Kulfas, que se hizo cargo del área en febrero del año pasado buscando darle una mirada más productiva. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que Inaes continuará estando bajo la supervisión de Desarrollo Productivo.

El posible desembarco de Roig se viene analizando en diferentes reuniones desde la semana pasada, de las que participaron, además de funcionarios del Gobierno, Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, referente del Evita y, además, secretario de Relaciones Parlamentarias e Institucionales de la Jefatura de Gabinete. El nombre de Roig, como el de otros, surgió de parte de quienes lo conocen desde hace años como militante en el Movimiento, al que se unió en 2001, durante la crisis social y económica que sufrió la Argentina. Pero tomó fuerza y ganó peso en las últimas horas.

La llegada de un nuevo titular del Inaes no implica, aseguran fuentes ejecutivas consultadas por Clarín, que el área vuelva a cambiar de ministerio. En la Rosada están convencidos que por lo importante que resulta mantener sólidos los lazos con el sector de cooperativas y mutuales -donde existe fuerte presencia de los sindicatos-, a las que fiscaliza, seguirá bajo la órbita de Desarrollo Productivo y no regresará a Desarrollo Social ni a Desarrollo Territorial y Hábitat, que conduce Jorge Ferraresi.

La designación de Roig y el arribo del Movimiento Evita a una estructura oficial, desde la que precisamente surgen fondos que se destinan para organizaciones sociales, genera malestar en el sector de las cooperativas. Algunas de las que integran el sector son, por ejemplo, Coninagro y Sancor Seguros. También produce cortocircuitos con el kirchnerismo duro en la interna del oficialismo por el reparto de funciones, de cargos de poder, y el manejo de cajas clave.

El Inaes tiene como una de sus funciones, según el presupuesto, promover el “fortalecimiento y fomento del asociativismo como vehículo para la consecución del bien común y el desarrollo sustentable”. En la previsión de fondos para 2021, el organismo cuenta con recursos por $ 2.492 millones, que se distribuyen en cuatro programas: $ 1.903 millones para Promoción, Capacitación y Fomento Cooperativo Mutual; $ 375 millones para la Conducción y Administración; $ 180 millones para la función de Contralor cooperativo y mutual; y $ 34 millones para el Registro cooperativo y mutual. (Imagen: Alexandre Roig, decano de la Unsam, que se encamina a ser funcionario de un área clave para los movimientos sociales // Por
Bernardo Vázquez para Clarin).

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