Detuvieron al jefe de un gremio portuario.

     Está acusado acusado de extorsión y estafas.

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    El secretario general del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA), Herme Juárez, fue detenido en su casa de la ciudad santafesina de San Lorenzo.

    Herme Juárez, quien fue detenido esta mañana por supuesto lavado de dinero y extorsión, construyó desde 1969 en los puertos agroexportadores un modelo increíble: atendía de los lados del mostrador. Desde hace 40 años es el titular del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) y a su vez preside de la Cooperativa de Trabajadores Portuarios de Puerto San Martín, que tuvo durante tres décadas el monopolio de la estiba de los barcos que cargan soja y cereales en las terminales del Gran Rosario.

    Con ese “modelo” acumuló una fortuna que ahora es investigada por la juez federal de Campana, Adrián González Charvay, quien ordenó esta mañana 30 allanamientos y detuvo a Juárez, conocido como Vino Caliente, y tres miembros del sindicato y la cooperativa como, como el síndico Ramón Tevez, Damián Bunello y el abogado Jorge Jerez.


    La policía incauta un vehículo en la lujosa casa del sindicalista Juárez Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera.

    Personal de la Policía Federal Argentina (PFA) allanó hoy temprano la mansión del sindicalista, situada en Hugo Parente 1025, en la ciudad santafesina de San Lorenzo. Fue allí donde Juárez fue apresado, acusado de lavado de activos, extorsión, malversación de caudales públicos y privados y estafas.

    Desde 1969 Juárez controla la fuerza laboral del complejo agroexportador. Y tuvo hasta hace dos años el monopolio de la estiba de los barcos. Las terminales portuarias sólo podían contratar a los trabajadores de la cooperativa, que estaban afiliados al gremio que también conducía. La tarifa se pagaba en dólares.

    La lujosa casa del sindicalista detenido Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera

    Este esquema se rompió en setiembre de 2017, cuando tras un acuerdo entre la cooperativa y la Cámara de Puertos Privados y Comerciales se abrió la competencia. Juárez había recibido un duro golpe tras la detención un año antes de Omar Suárez, más conocido como Caballo y extitular del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU).

    “Vino Caliente debía hacer buena letra porque sabía que estaba en la mira”, sostuvo una fuente cercana al gremio.

    Allanamientos en el domicilio del hermano del sindicalista Fuente: LA NACION – Crédito: Marcelo Manera

    En la última década la cooperativa tuvo una fuerte expansión. En 2014 compró dos helicópteros Enstrom 480 B en Estados Unidos para destinarlos al Centro Cooperativo de Rescate y Emergencias Portuarias del País. Aparte de la estiba empezó a ofrecer otros servicios.

    Juárez tenía como as en la manga la amenaza de paralizar los puertos, y por ende la exportación de granos y la entrada de divisas.

    En 2010, Juárez paralizó las exportaciones durante diez días con un lock out de la cooperativa de estibadores que después de esa protesta logró un incremento del 27 por ciento en dólares de la tarifa de estiba. La cooperativa que lidera Vino Caliente tiene un plantel de 700 trabajadores.

    Hugo Moyano, titular entonces de la CGT, fue el que le rogó a Juárez que levantara la medida después de que el ex secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno lanzara amenazas que hicieron cosquillas a Vino Caliente.

    Desde ese momento, el titular del Supa y de la cooperativa de estibadores se transformó en el principal interlocutor con el gobierno, en momentos en que era jefe de Gabinete Jorge Capitanich, quien a cambio de la paz en los puertos le cedió a Herme Juárez la construcción de 130 viviendas a través del Procrear.

    Luego, Juárez tuvo una buena relación con Julio De Vido, y fue él quien empezó a intervenir en las complicadas negociaciones con las terminales portuarias en favor de Vino Caliente.

    Con la llegada de Mauricio Macri, Juárez comenzó a cuidarse y a negociar con menos exigencias con las terminales portuarias. Incluso, cedió a algo que parecía imposible unos años atrás: que la cooperativa de estibadores no tuviera más el monopolio de la estiba y mantenimiento de los barcos que cargan soja en los puertos de la zona. (Por Germán de los Santos para La Nación)

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