El Gobierno negocia con el FMI un acuerdo de “alto acceso”.

148
Compartir

La Argentina pedirá un acuerdo financiero “stand by” (SBA, según sus siglas en inglés) de “alto acceso” al Fondo Monetario Internacional para tener un colchón financiero que envíe una señal al mercado y ayude al Gobierno a contener la corrida contra el peso, que llevó al dólar a un nuevo máximo histórico.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne , cerró en Washington junto al resto de la delegación argentina el primer día de trabajo en el Fondo Monetario Internacional , y se reunirá mañana por la tarde con la directora, Christine Lagarde . Fuentes del Ministerio de Hacienda estimaron que cerrar el acuerdo demandará seis semanas, y calificaron a los encuentros de hoy como “una primera reunión introductoria para discutir los próximos pasos en el proceso de negociación”.

Se buscará cerrar un acuerdo a través de alguno de los programas que proveen un “colchón” de fondos que la Argentina podrá disponer en caso de requerir financiamiento

Dujovne continuará las reuniones mañana. Además del encuentro con Lagarde, se reunirá el subsecretario de Asuntos Internacionales del Departamento del Tesoro, David Malpass.

El inicio de las discusiones de Dujovne en la sede del Fondo comenzó con el equipo de técnicos que dirige el director del Hemisferio Occidental del Fondo, Alejandro Werner.

El Ministro viajó a Washington y luego de pasar por el hotel ingresó a uno de los edificios del Fondo por el garage, eludiendo a la prensa. La delegación la completaron su jefe de Asesores, Guido Sandleris; el viceministro, Sebastián Galliani; el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, y el jefe de gabinete de ese ministerio, Ariel Sigal. Además, también viajaron el vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach, y el gerente General, Mariano Flores Vidal, y el secretario de Finanzas, Santiago Bausili.

Hubo dos reuniones. Una entre Dujovne y Werner, y otra para abrir el “trabajo técnico” entre los equipos del Gobierno y del FMI, en la cual estuvieron Galiani, Sigal, Sandleris, Pena, Bausili, Llach y Flores Vidal.

El equipo económico había dado indicios de que buscaría un acuerdo a través de alguno de los programas que proveen un “colchón” de fondos que la Argentina podrá disponer en caso de requerir financiamiento.

Los tres programas que aparecían mejor diseñados para satisfacer el objetivo del oficialismo eran un acuerdo precautorio stand by (SBA, según sus siglas en inglés), que vendría atado a la famosa “condicionalidad” del Fondo ; una Línea de Crédito Flexible (FCL), una opción distante, ya que exige una solidez macroeconómica que la Argentina, hoy, no tiene, o una Línea de Liquidez Precautoria (PLL), similar, pero menos exigente respecto del historial del país.

De las tres opciones, la línea SBA, el programa tradicional del Fondo, vigente desde 1952, era la más accesible para la Argentina, pero, a la vez, la que viene atada con más controles y condiciones. La opción de “alto acceso” que negocia la Argentina está contemplada en el nuevo marco del programa, y funciona como “un seguro contra necesidades de financiamiento potenciales muy grandes”.

La última vez que la Argentina tuvo un acuerdo stand by vigente con el Fondo fue en 2003, cuando Néstor Kirchner era presidente. Tres años más tarde, Kirchner pagó toda la deuda pendiente con el organismo multilateral.

“Los acuerdos precautorios se utilizan cuando los países no tienen la intención de recurrir a montos aprobados, pero retienen la opción de hacerlo en caso de que lo necesiten”, apunta la página del Fondo que describe el programa. (Fuente La Nación)

ADNbaires/